Durante décadas, México sostuvo una ficción política bastante conveniente: el narcotráfico existía como un poder paralelo, incómodo, violento, corruptor, sí… pero separado del Estado. Un monstruo afuera del palacio. Una sombra detrás del escritorio. Nunca sentado en él.
Hoy esa ficción empieza a agrietarse.
La acusación...