Se dio a conocer por parte del Foro Económico Mundial su reporte anual de competitividad mundial para 2019, definida esta como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad.

Se considera que después de 10 años de la crisis financiera mundial, la economía mundial permanece con ciclos de bajo o nulo crecimiento de productividad, aunque también refleja que economías con enfoque holístico a los retos socio-económicos han logrado mejorar en estos rubros.

Los primeros lugares son ocupados este año por:

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Singapur, que toma el lugar que tenía Estados Unido de América, quien ahora ocupa el segundo lugar, después Hong Kong, Países Bajos, Suiza, Japón, Alemania, Suecia, Reino Unido y Dinamarca están entre los primeros diez lugares de los 141 países considerados en el estudio.

Se califican la Infraestructura, Instituciones, Adopción de las TIC, Salud, Habilidades, Estabilidad Macroeconómica, Salud, Mercado Laboral, Mercado de Productos, Tamaño de Mercado, Dinamismo Empresarial, Sistema Financiero y Capacidad de Innovación.

Competitividad de México

A pesar de haber aumentado el puntaje en su desempeño en 0.3, nuestro país cae dos posiciones del lugar 48 al lugar 46 del ranking mundial.

Se da principalmente por el aumento de competitividad de otras economías y eso representa la disminución de nuestro país.

Habiendo considerado el concepto de competitividad que toma en cuenta el Foro Económico Mundial, revisemos conceptos del mismo elemento en nuestra legislación:

La competitividad es: El conjunto de condiciones necesarias para generar un mayor crecimiento económico, promoviendo la inversión y la generación de empleo, las cuales se sustentarán primordialmente en el incremento sostenido de la productividad total de los factores.

Destacan en esta definición, la generación de empleos basada en la inversión y el aumento de la productividad, similar en este caso con la definición del Foro Económico Mundial.

Así mismo, para efecto de la micro, pequeña y mediana empresa, se considera la siguiente definición:

La calidad del ambiente económico e institucional para el desarrollo sostenible y sustentable de las actividades privadas y el aumento de la productividad; y a nivel empresa, la capacidad para mantener y fortalecer su rentabilidad y participación de las MIPYMES en los mercados, con base en ventajas asociadas a sus productos o servicios, así como a las condiciones en que los ofrecen.

El menor puntaje que obtiene nuestro país en el informe es respecto a la capacidad de innovación y destaca con la mejor calificación el índice de estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, comparado con otros países, la variable de Instituciones es la que nos pone en el peor lugar, siendo el 98 y la del mejor lugar seria el tamaño de mercado, con el lugar 11.

Se ha mejorado en la calificación de los conceptos donde aparece nuestro país como peor calificado como lo mencionado anteriormente de las Instituciones, mercado laboral, así como las tecnologías de información.

Temas que limitan la calificación de nuestro país son la seguridad y la transparencia, igualmente en los aspectos peor calificados y donde se bajó respecto a reporte anterior estaría la necesidad de mejorar la infraestructura para transporte.

Conclusión

La mejora de la competitividad debe ser prioridad en los objetivos a alcanzar en nuestro país, como resultado de la implementación de diferentes políticas públicas como la educación, mejora regulatoria, promoción de inversiones, infraestructura y mejorar la productividad.

Ocupamos el segundo lugar en América Latina después de Chile, y será un gran reto para esta Administración Federal de la mano con los Gobiernos Estatales y Municipales promover inversiones, mejorar la transparencia del uso de los recursos, la Infraestructura y facilitar el uso de tecnologías, con sustentabilidad y productividad.

Carlos Monroy
Carlos Monroy
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Doctor en Materia Fiscal. Consultor en Comercio Exterior y Gerente de Consultoría en Palco Consorcio de Comercio Internacional.


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