¿Quién quiere perder el tiempo?

La simple pregunta resulta obvia: nadie. Nadie quiere que el tiempo se le vaya y sin embargo lo perdemos y hacemos que otros lo pierdan.

Hace algunos años cuando todavía las redes no eran lo que hoy son, llegaba a mi salón de clases con copias de pensamientos, historias y fabulas reflexivas para mis alumnos. Así, la palabra escrita sobre el cómo vivir la vida formaba parte de nuestra enseñanza diaria. 

Hoy esas frases, buenos deseos y mensajes sobre valorar nuestro tiempo están por todos lados. Trillados , repetidos, modificados, ampliados, posteados y compartidos en los muros porque todos queremos ser buenos y que el tiempo se nos haga bueno.

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¿Pero qué tan efectivos somos en la utilización de este tiempo? ¿Qué tan eficiente es el tiempo de los que gobierna; de los diputados, para tratar asuntos de trascendencia para todos; el tiempo de los cuerpos de seguridad y el de los maestros en la escuela? Pongo en cuestión estos ejemplos pues el quehacer de estos personajes es el tiempo de todos: “El tiempo público”. 

¿De qué sirve el dinero y el tiempo gastado de una exposición militar en el Estado? ¿De qué sirve exigir la presencia del Papa para solucionar los problemas de seguridad? ¿Qué hay de productivo en el tiempo del presidente cuando se planta en las mañaneras a repartir culpas sin respuestas o planes sin resultados? Ese tiempo preciado de todos gastado en chucherías.

Esos momentos, que consumen cada sexenio, dan vueltas sobre los mismos problemas mostrando la misma historieta con diferentes actores; y sabemos que es tiempo perdido, pues vemos que no se priorizan los objetivos, no se siguen los planes y no se ponen límites para cumplirlos. 

Y es que si en la casa se dice que se arreglará el jardín, se tiene que decir cuándo se empieza y cuándo se termina. Se deja claro cuándo y quién pagará los recibos; se dice cuál es la hora para la cena para que todos puedan llegar, porque si se quiere vivir en armonía se tendrán que respetar estos términos. De lo contrario no solo no habrá avances si no también habrá desconfianza, frustración y, entonces, habremos perdido mucho más que el tiempo. 

Así como el tiempo perdido en las obras hechas en Juárez, que pasa lento sin que nadie se haga responsable ni se cumplan los límites. 

Por ello, para evitar que las decisiones públicas nos afecten y nos limiten sería conveniente que en el ejercicio político se invocarán los Dioses de la gestión y el liderazgo. Entre ellos Cronos, el Dios del tiempo, Aikon y Kairos.

Dice Eugenio Molini que debemos recurrir a Cronos cuando ponemos objetivos, hacemos planes de acción y que al actuar bajo los auspicios de este Dios las acciones pasadas se vuelven obsoletas, ya no hay tiempo de echar culpas y mirar atrás es completamente tiempo perdido. 

 Así mismo, Aion el Dios de la Eternidad nos invita que cada cosa tenga sentido. Que esos objetivos y planes sean con una razón de ser verdadera y útil para el objetivo sobre todo si te involucras con amor.

Para concluir la letanía griega, no podemos olvidar a Kairos: este Dios que nos invita a vivir el momento presente el aquí y el ahora. En donde cada acción de este momento nos llevará al futuro que deseamos y, entonces, no hay espacio para posponer para aletargar el destino que supone perseguimos.

Las leyendas Griegas y los pensamientos de la red son ilustrativos e inspiradores y quizás sean fáciles de aceptar y comprender, lo que resulta difícil es valorar este tiempo, maximice el tiempo que es de todos. 

Orientarnos en ver la eficiencia de nuestro tiempo, ser conscientes que se nos agotara la vida, el sexenio, la legislatura y el poder; nos ayudará a ver con una perspectiva más amplia, nuestra propia existencia para hacerla más objetiva, con más sentido y con mas plenitud en el presente. 

Es el momento imprevisto -aquí y ahora- en el que la acción adecuada nos llevará en un santiamén a aquel futuro que deseamos.

Maneras de perder el tiempo:

  • No tener un plan 
  • No priorizar
  • No desconectar
  • Limitarnos 
Rocio Saenz 2 sqr
Rocío Saenz
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Lic. En Comercio Exterior. Lic. En Educación con especialidad en Historia. Docente Educación Básica Media y Media Superior, Fundadora de Renace Mujer A.C. Directora de Renace Mujer Lencería, Consultora socio política de Mujeres.