“¿Qué querían? ¿Que yo, desde aquí, descalificara como cacique, como gran elector? ¡No! Yo soy demócrata”.

Esas fueron las palabras que vertió el presidente López Obrador ante la insistencia de los medios de comunicación tradicionales y comprometidos que buscaban por todos los medios que el presidente descalificará a un candidato a gobernador en su momento, ante la campaña mediática que se desató en su contra por supuestas acusaciones que jamás terminaron en una denuncia, mucho menos en un proceso y nunca en una sentencia.

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Respondía el presidente que no se deben permitir los linchamientos políticos y recomendó un libro del caricaturista Rafael Barajas El Fisgón: “El linchamiento gráfico de Francisco I. Madero”

En la presentación de su libro el caricaturista Rafael Barajas señalaba “tiene como objetivo reivindicar la figura de Madero ante la difamación de su imagen en el México revolucionario a través de un recuento sobre el proceso de deformación que sufrieron los caudillos de la época en la prensa como método contrarrevolucionario por parte de las élites porfiristas”.

Recordemos que el presidente Madero fue sistemáticamente denostado, injuriado gravemente, fue infamado por el poder de los medios de comunicación comprometidos con las élites de aquellos tiempos, las élites porfiristas merecedoras de todas las canonjías y privilegios con recursos del estado, las beneficiarias de riquezas indebidas.

De acuerdo a su espíritu democrático, y su ferviente respeto por la libertad, el presidente Madero decreta un periodo de libertad de imprenta y la prensa, y precisamente son los medios de comunicación impresos los que aprovechan este periodo para atacarlo sin piedad, lo mismo que hoy están haciendo los medios de comunicación al servicio de las élites empresariales, industriales y políticas en contra del gobierno de la 4T y a sus decisiones y proyectos por  el irrestricto respeto que el presidente López Obrador tiene por las libertades de expresión y el reconocimiento al derecho de expresar las ideas, que se confunden con la manifestación pública de los enconos, rencores y odios llevándolos  a los intentos de consolidar un LINCHAMIENTO MEDIÁTICO.

Se basan en que las mentiras no manchan, pero si tiznan y esa es la sintonía manifiesta y mandataria de las campañas mediáticas de la oposición hoy en día, replicadas igualitariamente por sus huestes en las redes sociales.

Desgraciadamente en este país donde nos gobierna un “DICTADOR” y vivimos en una “DICTADURA” se puede dar rienda suelta a nuestras perversidades, recelos, envidias, enconos y odios por medio de los LINCHAMIENTOS MEDIÁTICOS con toda libertad sin que exista ninguna sanción al respecto, incluso cuando existiera una denuncia en consecuencia ante las autoridades por quienes fueron víctimas de esos linchamientos mediáticos en los medios de comunicación sin que nadie, absolutamente nadie vea comprometidas sus libertades en esta DICTADURA de la 4T.

Sin embargo, en momentos en que en varios países de América Latina se discuten controles a los medios de comunicación, Ecuador tiene una controversial ley que incluye la figura del LINCHAMIENTO MEDIÁTICO.

El texto legal en Ecuador establece una serie de regulaciones a medios y periodistas, a la vez que fija normativas en diversos ámbitos de la comunicación, y es ahí precisamente donde se inserta un castigo contra el llamado «LINCHAMIENTO MEDIÁTICO», que a algunos les parece una restricción a la libertad de prensa, a otros les parece necesario hacerlo

La norma jurídica, en Ecuador, define al LINCHAMIENTO MEDIÁTICO como «la difusión de información que, de manera directa o a través de terceros, sea producida de forma concertada y publicada reiterativamente a través de uno o más medios de comunicación, con el propósito de desprestigiar a una persona física o moral, o reducir su credibilidad pública» y esto es lo que precisamente se está realizando en el ejercicio indebido de la comunicación y libertad de expresión en nuestro país.

El presidente López Obrador lo reconoce como un derecho la no restricción a la libertad de expresión, aun cuando se caiga en el libertinaje, la injuria, la calumnia y conlleve implícito el desprestigio de las víctimas.

Es un hecho, la libertad de expresión se mira de acuerdo del lado del cristal en que nos pudiéramos encontrar, pero tendrá que llegar un día en que, o se regule la libertad de expresión o se modifiquen más severamente las leyes para castigar la difamación y el acuse sin pruebas con la finalidad única de causar daño y desprestigio, de lastimar y degradar la personalidad de las víctimas.

Pero también sucede que con la actuación de la justicia, la otra cara de la moneda, se denuncie el LINCHAMIENTO POLÍTICO para obtener el beneficio de la misericordia en la aplicación de la ley, por un lado cuando se trata de desprestigiar al adversario se aplica todo el peso de los medios de comunicación pero, cuando se trata de evitar la aplicación correcta de la ley, entonces es un LINCHAMIENTO POLÍTICO y se utilizan los mismos medios de comunicación para promoverlo.

Ante tal CINISMO e HIPOCRESÍA, ¿por dónde empezamos? 

Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa, hasta entonces la persona será presuntamente INOCENTE del delito.

La presunción de inocencia se vulnera cuando una persona que se le presume y presupone el haber cometido un supuesto ilícito, se le trata como culpable en los medios, sin haber probado o comprobado la veracidad de la acusación, ahí violentamos el derecho de la presunción de inocencia y le damos vuelo a nuestra maldad y perversidad en forma mediática.

Fuera de los juzgados, y de las denuncias, se aniquila la presunción de inocencia cuando se incurre en  la DIFAMACIÓN y esta ocurre cuando una persona publica una declaración falsa que tiende a dañar la reputación de otra, es un escrito en que se calumnia o denigra a personas, ideas o instituciones, la difamación por escrito se le conoce LIBELO en medios de comunicación, la difamación verbal se llama CALUMNIA.

Hoy los opositores neoliberales le dan rienda suelta a la libertad de expresión dentro de un “RÉGIMEN DICTATORIAL” encabezado por un “DICTADOR” el presidente López Obrador sin tener como respuesta el comprometer sus libertades.

Algunos pensamos que estamos viviendo una época de LIBERTINAJE donde hoy nos encontramos, lo vemos cuando una persona deja por completo de lado los prejuicios (constructores de la sociedad y la cultura) y ejerce una libertad total tal que actúa independientemente de lo que dicte la ley o el recato en el actuar, las instituciones de nuestra sociedad y las buenas costumbres, en consecuencia,  estamos ABUSANDO de la libertad de expresión con que hoy convivimos.

Ante una acusación pública realizada en forma mediática si no hay sentencia condenatoria dictada por una autoridad judicial  es una difamación, es una calumnia que llevaría implícito el perjuicio profesional de una persona, el daño a su familia y el linchamiento público con consecuencias dañinas en su vida.

Hoy vivimos la PERVERSIDAD sin límite llevada a cabo por quienes obran con mucha maldad y lo hace conscientemente o disfrutando de ello dentro de nuestras libertades “DICTATORIALES”

sabido
Raúl Sabido

Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.