“Muchas gracias! Replica una mujer de avanzada edad mientras un joven le abre la puerta de un concurrido centro comercial»

Cuando damos las gracias de corazón a alguien que nos hizo un regalo, nos dijo unas palabras amables o nos prestó su ayuda, contribuimos a que se sienta querido y valorado. Hasta los desconocidos reaccionan bien cuando les damos las gracias por un buen gesto, como sostenernos la puerta abierta justo como el ejemplo inicial.

La gratitud es un sentimiento sutil y sofisticado. Casi un arte. Germina sobre la convicción de que los seres humanos somos incompletos y que nos necesitamos mutuamente. Es el producto de haber desarrollado una ética de cooperación, en lugar de una actitud de competencia o confrontación.

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La gratitud se halla en el corazón de todas las culturas y religiones, y por lo tanto puede ofrecer un punto de encuentro que trasciende los dogmas de cada religión. Inclusive ofrece un lenguaje común para el diálogo entre creyentes y no creyentes, ya que ambos pueden apreciar el valor de la gratitud. Pero como se manifiesta la gratitud en una persona?

Una persona que verdaderamente sea agradecida es porque está inspirada por un sentimiento, el amor: con ello, experimenta afecto por quien le ha proporcionado un valor y se lo demuestra con alguna acción concreta o con palabras claras. Las personas agradecidas no sufren odios ni resentimientos: libremente reconocen y premian a quienes las han ayudado pues aceptan en lo más profundo los beneficios que han recibido de los demás, mismos que son también una muestra de cariño. Agradecer significa aceptar, dar valor y celebrar aquello que nos entregan quienes nos rodean en las medidas de sus posibilidades.

Algunos dicen que de todos los sentimientos humanos la gratitud es el más efímero. Y no deja de haber algo de cierto en ello. El saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa.

Siendo agradecido eres más optimista porque haces balance de tus bienes, no de tus penas o tus carencias. Por lo mismo, elige agradecer lo pequeño y lo grande. Incluso lo que se suele ver como negativo es digno de gratitud, ya que de los males suelen brotar grandes bienes o aprendizajes. Es lo que simboliza para los orientales la flor de loto, que es pura y hermosa cuando brota del cielo o de agua pantanosa.

Diversos estudios han demostrado que la gratitud mejora la vida en todos los planos: mental, emocional, espiritual y físico. Las personas agradecidos se curan antes que los negativos y los quejumbrosos. La gratitud tiene un poder sanador y liberador. Dar gracias tiene tres grandes ventajas: te abre las puertas a la alegría y la felicidad; al ser bien consciente de tus dones y bendiciones, tienes más esperanza y paciencia, y la gratitud aumenta tus ganas de vivir y mejora tus relaciones.

Pero como podemos incorporar la gratitud en nuestra vida diaria? Aquí te plasmo algunos ejemplos que investigue para consideración.

1.- Sesión de la gratitud por la mañana.

Tómate 2-3 minutos cada mañana para dar las gracias, a quien o lo que sea que estés agradecido. No tienes que hacer nada, aparte de cerrar los ojos y en silencio dar las gracias. Da las gracias por todo. No sólo tienes que agradecer a las personas, puedes agradecer la vida misma. Despierta y saluda el día con gratitud. Este pequeño ritual puede marcar una gran diferencia en cómo va a ser tu día.

2.- Decir gracias todos los días.

Cuando alguien hace algo bueno por ti, aunque sea pequeño, dale las gracias. El agradecimiento tiene que ser sincero, si no no sirve. Siempre hay algo que agradecer y si realmente no puedes pensar en nada, simplemente di: “Gracias por estar aquí.” Esta práctica cambiará tu relación con las personas más cercanas a ti.

3.- Redirigir tus pensamientos.

Cuando estés teniendo un día difícil piensa en aquellas cosas de tu vida por las que estás agradecido. Siempre hay cosas que agradecer: seres queridos, la salud, tener trabajo, tener un techo sobre tu cabeza y ropa que ponerte, la vida misma.

4.- Haz un favor a alguien.

Sin esperar nada a cambio, haz algo bueno por alguien. Aunque sea sólo algo pequeño. Conseguirles un té o un café, hacer una tarea por ellos, ofrecerse a hacer un recado, algo que sabes que aprecian, de verdad. Piensa en lo que a la persona le gusta, quiere o necesita, y trata de hacer algo para ayudarle. Muchas veces las acciones son más elocuentes que las palabras y puedes demostrar tu gratitud haciendo algo agradable más que simplemente diciéndolo.

5.- Da gracias incluso por las cosas “negativas” en tu vida.

Esta es la parte difícil, en verdad. Cuando las cosas van mal, cuando no estamos contentos, cuando la gente no se porta bien nosotros, Muchas veces pensamos de forma negativa es estresante, dañino, triste, lamentable, difícil. Pero eso mismo puede ser visto de una manera más positiva. Los problemas pueden ser vistos como oportunidades para crecer y para aprender.

Finalmente, cuando nos habituemos a sentir gratitud y ser agradecidos, aumentemos nuestra conciencia sobre las cosas buenas cuando estas ocurren. Ese enfoque de gratitud tendra efectos positivos en nuestro estado de ánimo y vida personal.

Es Cuanto:.

Eduardo Quezada Compañ
Eduardo Quezada Compañ
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Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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