El 25 de marzo del presente año se viralizó una foto que estremeció a México, no por poca cosa, dicha fotografía retrata la realidad a la cual se enfrentan a diario todas las niñas en la República, ya que muestra a adolescentes cargando el féretro de su amiga Wendy Yoselin, víctima de feminicidio.

Wendy Yoselin, de tan solo 16 años de edad desapareció el pasado sábado en Xonacatlán, en el Estado de México, su cuerpo fue hallado días después en un canal de aguas negras en dicha localidad.

Más de 500 personas, familiares y amigos de Wendy gritaban justicia y seguridad, en el recorrido que se realizó el pasado jueves por el motivo de su velorio.

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Las amigas de Wendy, apenas estudiantes de secundaria cargaron sobre sus hombros el ataúd blanco donde yace el cuerpo de su compañera y amiga de la secundaria. Estas niñas y adolescentes a temprana edad se enfrentaron con la cruel verdad de lo que significa ser mujer en un país que desprecia a sus mujeres, a todas.

¿Cuándo lograremos entender que la violencia de género es un problema sistemático? ¿cuántas fotografías de este tipo debemos ver para que realmente concienticemos que el Estado no está asegurando una vida libre de violencia para sus mujeres y niñas?

Es importante que estos casos por más difíciles de asimilar que sean sigan sentando precedente, que sigan estremeciendo, que sigan preocupado, que sigan despertando duda de qué y quienes están fallando. No podemos continuar así, debe de haber un acercamiento sincero y empático a la agenda de género, tanto social como política. No podemos ni debemos tener memoria tan corta.

Será únicamente con perspectiva de género en la estructura gubernamental, municipal, estatal y federal la que nos ayudará a frenar los casos de feminicidios, afortunadamente cada vez hay mujeres expertas preparadas en el tema que podrán contribuir en erradicar el machismo y misoginia que está tan enraizada en la comunidad mexicana, es por eso que debemos escuchar las consignas de mujeres feministas que luchan cada día por justicia.

Con tristeza y mucho miedo puedo afirmar que nadie quisiera estar en el lugar de las amigas de Wendy, todos los días temo por mis amigas, por mi hermana, por mis familiares, por mis compañeras de la universidad. A causa de esto estoy suscrita a la teoría feminista, por esto, junto a mis compañeras feministas alzamos la voz por cada vida que nos ha quitado el machismo.

Yo lucho por Laura, por Monserrat, por Vivi, por Ely, por Pamela, por Vanessa, por Madahí, por Karen, por mis colegas y compañeras. Mi compromiso, de por vida, está con las mujeres juarenses, nunca dejaré de exigir que todas las mujeres puedan vivir libre y dignamente su vida. Solo con el feminismo y la sororidad

Descanse en paz, Wendy. Quien a sus cortos 16 años fue víctima de feminicidio. Ni perdón ni olvido.

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Paola Jacobo

Activista. Defensora de los derechos de la mujer y promotora de la agenda de perspectiva de género en el ámbito político y social. Estudiante del último semestre de derecho en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.


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