Cocinar en casa, elegir alimentos frescos y planear las comidas facilita disminuir productos industriales sin buscar una dieta perfecta.
Ciudad de México (ADN/Staff) – Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados requiere constancia, organización y cambios graduales, debido a que estos productos predominan en supermercados y suelen ser una alternativa rápida ante la falta de tiempo para cocinar.
Una de las principales recomendaciones consiste en incorporar más frutas, verduras, semillas, nueces, palomitas naturales y otros alimentos de origen vegetal. En el caso de los niños, presentar porciones pequeñas y distintas preparaciones puede facilitar que conozcan sabores y texturas sin convertir la comida en una imposición.
Elegir productos de temporada, congelados o enlatados con pocos ingredientes también puede ampliar las opciones disponibles. Aunque los alimentos frescos de mercados locales no siempre son accesibles, comparar establecimientos y almacenarlos correctamente ayuda a aprovecharlos durante más tiempo.
Hablar en familia sobre el origen de los alimentos, revisar las etiquetas y observar cómo responde el cuerpo después de consumir determinados productos permite identificar opciones ultraprocesadas y tomar decisiones con mayor información.
Cocinar con más frecuencia en casa se relaciona con un menor consumo de ultraprocesados, aunque las limitaciones de tiempo, energía, presupuesto y experiencia en la cocina pueden dificultar este cambio. Aprender técnicas básicas y dominar algunas recetas sencillas permite reducir esas barreras.
Otra estrategia consiste en preparar cantidades mayores, conservar porciones para otros días y mantener una despensa con ingredientes de uso frecuente. Esto facilita contar con alimentos disponibles cuando no existe tiempo suficiente para cocinar desde cero.
Los postres y refrigerios caseros pueden sustituir gradualmente a las versiones industriales sin eliminar por completo este tipo de alimentos. Empezar con recetas sencillas y repetirlas hasta dominarlas ayuda a incorporar la preparación de alimentos como parte de la rutina familiar.
Compartir algunas comidas sin teléfonos ni otras distracciones favorece la convivencia y permite prestar mayor atención a los alimentos. La regularidad resulta más importante que establecer reglas imposibles de cumplir todos los días.
La recomendación final es mantener expectativas realistas. Eliminar por completo los alimentos ultraprocesados puede resultar complicado, por lo que realizar elecciones más saludables de manera constante puede ser más sostenible que abandonar el esfuerzo por no alcanzar una dieta perfecta.

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