Los magistrados no daban crédito a lo que escuchaban. Frente a una cámara, a través de la plataforma Skype, recibían el testimonio de los ‘ciudadanos juarenses’ que no pudieron viajar a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, donde tiene su sede la sala regional del Tribunal Federal Electoral.

La voz entrecortada de uno de los invitados refería quién es Armando Cabada. Sus antecedentes de intolerancia política; su misoginia, que tuvo su máxima expresión el caso de la regidora Irma Medrano, ahora ex independiente; sus negocios desde el poder; sus socios, casi todos marcados por la poca moral y la tranza; la compra de votos el día de la elección; la presunción de que en la jornada del 1 de julio participó el crimen organizado robando urnas y cómo se le ha vinculado a los crímenes de mujeres.

El orden del día, en la causa que revisa las elecciones de Ciudad Juárez, ganadas por Javier González Mocken en las urnas; arrebatadas a favor de Armando Cabada en el Tribunal Estatal Electoral y en análisis en el Trife, fue superado por las historias que fluían desde Juárez, a través de la plataforma Skype.

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Pero el tema que sorprendió a propios y extraños y que generó la atención de Gabriela del Valle Pérez, presidenta magistrado de la sala regional del Trife fue lo que los ciudadanos señalaron acerca del pasado que se le adjudica, con razón o sin ella, al alcalde de Ciudad Juárez: la vinculación con las muertas de Juárez

La versión más fuerte que se tiene en relación a la acusación contra el alcalde Cabada, fue la que se le adjudicó en el pasado y que, indebidamente, se la adjudicó a la reportera de El Paso Times, Diana Washington.

Todos asentaban, y daban por hecho, que en el libro de la periodista del Times se señalaba como feminicida al conductor de noticias del 44 y a sus amigos de parranda. Increíble: el dato se ha repetido hasta el cansancio. Muchas veces se denunció que la evidencia estaba escrita en el libro de Diana Washington y, para sorpresa de todos, la periodista nunca lo escribió.

Luego vino la acusación que se lanzó hace años desde el Canal 5. No la inventó Eleazar Lara o Rafael Fitzmaurice, sino fue la referencia proporcionada- extraoficialmente- por la policía municipal tras el rescate de una jovencita que aseguró haber sido reclutada como edecán y, desde esa actividad, prostituida entre empresarios y sus juniors. Allí otra vez salió el apellido Cabada.

El pleito en televisión fue en vivo y a todo color. Cabada por un lado y Rafael Fitzmaurice, por otro, defendía cada uno su posición en la víspera de una guerra televisiva que duró varios años.

La justa aclaración llegó a través de un comunicado de la periodista de El Paso, Times. Cuando Armando asumió la presidencia municipal, la reportera Washington refirió que en ningún momento, ¡nunca!, ha inculpado, ‘ni en pensamiento, siquiera’ al alcalde de Ciudad Juárez; mucho menos ligarlo con en el tema de los feminicidios en el asunto conocido como ‘las muertas de Juárez’.

Un extracto del libro ‘Harvest of women’ (Cosecha de mujeres), de la periodista y escritora Washington refiere lo siguiente: “Las investigaciones mexicanas federales contienen relatos de oficiales y otras personas que facilitaban orgías donde se ultrajaba a mujeres que aparecían muertas después. Los investigadores dicen que algunas de las personas también participaban en los asesinatos. Entre los apellidos que funcionarios estadunidenses y mexicanos conocen de personas que supuestamente podrían saber de los hechos o podrían estar involucrados están: Molinar, Sotelo, Hank, Rivera, Fernández, Zaragoza, Cabada, Molina, Fuentes, Hernández, Urbina, Cano, Martínez, Domínguez y otros. No han vuelto a aparecer cadáveres en serie desde febrero, cuando se hallaron entre tres y cuatro por el Cristo Negro, y las autoridades en Chihuahua dicen que esto es prueba de que ya no están matando a mujeres. Pero informantes de la FBI han indicado que siguen las muertes, y la diferencia es que ahora los asesinos se están deshaciendo de los cuerpos de una manera espantosa”.

Diana advirtió, a través de una carta, que las personas que se atrevan a inferir que ella ha acusado a Armando Cabada de feminicida, “se la verá con su despacho de abogados”.

La lucha por la alcaldía de Juárez ha generado una especial pasión. El frustrado proceso electoral está sujeto a un análisis que va más allá de las fronteras chihuahuenses. Los magistrados del TRIFE pudieron captar que el análisis en la controversia del conteo de votos, es algo más que números; además del mal manejo que hizo de la primera impugnación el Tribunal Estatal Electoral.

Se acabaron los secretos. El lavadero de la ropa sucia se llevó hasta la perla tapatía. Si los magistrados electorales de Chihuahua agarraron o no $5 millones de pesos, provenientes de las arcas independientes, es lo de menos. La versión popular es que César Lorenzo Wong, el magistrado ponente, es una rata.

Ese corrupto duartista y sus compinches, señala la conseja popular, se vendió muy barato…y luego hay que agregar todas las historias que hablan de las deudas que tiene que pagar Cabada, origen de ese acto de corrupción de los colegiados chihuahuenses, pues para saldar los préstamos tiene que ganar la elección.

La comparecencia en Guadalajara, guardando toda proporción, fue como una convención a puerta cerrada entre Paty Chapoy, el Faviruchis, Martha Figueroa, Pedro Sola, Ana María Alvarado, Atala Sarmiento, Maxime Woodside, Martha Figueroa, Gustavo Adolfo Infante y el rey de la diatriba Juan José Origel.

Las exposiciones de los abogados, que acudieron a Guadalajara a defender sus causas políticas, denotan con claridad lo que ocurrió aquel domingo electoral en Ciudad Juárez.

La activista y abogada laboral Susana Prieto y un dentista de apellido González, dueño de varios gabinetes dentales en Juárez, fueron la expresión más cruda de ese 1 de julio. Y fue así como los las exposiciones de los consultados revivieron lo que es la impunidad y, de alguna manera, la inmunidad de los políticos corruptos.

La abogada Prieto no titubeó. De mujer a mujer, la activista social, se dirigió a la magistrada Gabriela del Valle Pérez. La controversial litigante señaló, con mesura, pero sin pelos en la lengua, lo que ocurre en ciudad Juárez. En el video aparece la abogada juarense casi al filo de las lágrimas.

Luego vino el turno del dentista González, quien amalgamó, sin ninguna altivez, el descaro de la compra de votos por parte de los independientes y la impunidad que prevalece en la denuncia penal, interpuesta en las instancias locales y federales. Ninguna ha progresado.

Previamente, los abogados de Morena, habían solicitado una audiencia pública para que escucharan a los ciudadanos juarenses que no pudieron acudir a Guadalajara.

Y no podía faltar el protagónico abogado de Morena, Federico Solano, ex independiente y ex miembro del grupo político de Armando Cabada, que ahora sabemos, por información del propio alcalde, que no es abogado, sino un ‘lego’, un ‘tinterillo’, un ‘rábula’, un ‘escribano’ que tiene años recibiendo el mote de ‘lic’ sin tener los méritos académicos.

Y quien mejor que un ‘colega’ del tinterillo, conocedor de esos menesteres, el que presenta la denuncia pública y coloca en la cruz a Solano. El postulante morenista nunca, según Cabada, fue a una universidad y ni es abogado.

También fue invitada una enigmática lideresa de colonias. Ni tarde ni perezoso, el mismísimo alcalde la bajo de su nube, pues se trata de una invasora de terrenos en la colonia ‘Juanita Luna’ que, oficiosamente, fue hablar en contra del alcalde. “Qué calidad moral tiene”, dijo el presidente municipal al referirse a la ‘paracaidista’.

En la seriedad de la ponencia, el abogado Héctor Molinar presentó una denuncia pública que precedió a la respectiva penal, por la anulación de la casilla ubicada en ‘adición Campestre’, donde los ricos de Juárez no están molestos, sino encabronados por la anulación de la casilla donde resultó ganador, el panista Ramón Galindo y donde quedó en segundo lugar el morenista González Mocken…en ese centro de votación el tercer lugar fue, ni más ni menos, que Armando Cabada.

La estrategia, según el análisis de Morena, fue tratar de anular aquellas casillas donde el independiente obtuvo una baja votación.

La teleconferencia duró media hora. Los magistrados fueron cautos, inexpresivos como la guardia de Gales. Miraban, abrían los ojos, tragaban saliva, pestañeaban, apenas una mueca en los labios y el siempre afable mensaje de cortesía, porque así son los miembros del honorable tribunal como estatuas de un museo de cera.

El único día que ríen es cuando reciben su abultada quincena o un ambicioso político se apresta a ganar una elección aprovechando el hambre de los magistrados.

La sospecha estaba en boca de todos. Ahora está en los expedientes del Trife luego de la denuncia oral y escrita de los enviados de Morena. Los independientes tenían un plan perfecto; el triunfo cabadista estaba en la bolsa cuando los morenos peleaban interiormente la candidatura que finalmente quedó en manos de Mocken. Algo pasó en el camino. Los 20 puntos de ventaja se desplomaron de la noche al día.

Fue allí cuando el grito estremecedor llegó a las legiones del ejército independientes. Todas las candidaturas independientes fueron soltadas, por eso el fracaso estrepitoso de los candidatos a diputados. No ganó uno solo, ni local ni federal. Parecía como si una fuerza maligna los borrara de las boletas.

La orden era abandonar los flancos de batalla y concentrar los equipos a la campaña del alcalde Cabada. La reelección se convirtió en una obsesión. Los resultados de la elección pararon los oídos de los magistrados federales. En la lógica no es posible que se pierda todo, incluyendo la sindicatura, y se gané la presidencia municipal.

De acuerdo a los datos que los morenistas tienen en su poder, el plan de los independientes fue buscar personas que no vivieran en las secciones electorales. La idea era sembrar personas afines al independiente en el 20 por ciento de las casillas. Testimonios en poder del partido Morena, cuyos abogados lograron ubicar a tres simpatizantes que fueron sembrados en las casillas y que no vivían en el sector, forman parte de la defensa que se hizo ante los magistrados.

Uno de los testimonios, escrito y grabado, revela que la orden fue trasladarse a las casillas y esperar instrucciones. La siembra fructificó. A la par, según el testimonio de Morena, hubo una operación de personas, aparentemente ligados al crimen organizado que espantaron a los funcionarios de las casillas y, al final de la jornada, desviaron 17 urnas que aún están perdidas.

En el reconteo de boletas ‘reservadas’ se localizaron varias que fueron tachadas con un plumón de otro color y características. La intención del voto inicial era evidente, la mayoría a favor de Morena. Las casillas fueron anuladas, y en algunos casos, se inactivaron cientos de boletas a favor de Morena.

Hubo urnas que se abrieron tres veces. Y se contaron tres veces.

Y en el expediente, se refleja la compra de votos a través de un evidente reparto de dinero; además está el caso de la biblioteca municipal Tolentino, donde el descaro oficial llegó a niveles delictivos, pues era el centro de operaciones de compra de votos, sin importar mucho que se tratara de una oficina pública. La investigación está en manos de la Fiscalía General del Estado porque la Fepade declinó el caso por tratarse de una elección local.

Morena solo atinó a señalar que la Fiscalía está investigando la solidez del caso, así como el reparto de cheques que fueron decomisados por la autoridad investigadora y que son parte de la indagación. Además, se analizan penalmente las rutas que siguieron para la distribución de esos cheques y la forma cómo se violentó el proceso para revertir la elección.

Morena presentó los resultados de la elección ganada, a través del conteo de todas las actas, menos 17, que están perdidas y no se computaron, porque son las que se robó el crimen organizado que operó ese día, según la denuncia que obra en poder del TRIFE.

El crimen organizado estuvo también ubicado en la Asamblea Municipal Electoral, según la denuncia. De acuerdo a la versión, los presuntos criminales, fueron ‘sembrados’ y ahuyentaron a tres de los consejeros que decidieron irse a casa. Según el testimonial, los delincuentes no hablaban, ni emitían comentario alguno, solo miraban e intimidaban con sus miradas, señala versión.

Se puede ver en esa operación cuál era la intención. Dentro de poco saldrá a la luz el resultado de la carpeta de investigación que está en manos de la Fiscalía General del Estado y cuyos datos se han reservado en forma inexplicable.

Un factor razonable fue la intervención de un político muy ligado al Independiente Armando Cabada. Se trata del ex priista y de quien intentó integrarse a la estructura de Morena, el licenciado en Administración Pública y Ciencias Políticas, Víctor Leopoldo Valencia de los Santos.

Morena lo ubica como uno de los operadores políticos antes y durante la elección. De carácter no oficial, Morena revive ¿quién es Valencia de los Santos? Y se remontan a las elecciones priistas, particularmente a una que fue la de Jesús Macías que intentó ser gobernador del Estado. La posición de Víctor era ‘quebrar’ la elección que favorecía al panista Francisco Barrio utilizando métodos no convencionales para lograr ese objetivo.

Además se incluye el episodio ocurrido en el Estado de Guerrero, donde el ex priista fue sacado, casi a golpes, acusado de estar vendiendo candidaturas en su función de delegado del CEN del PRI.

Los magistrados estuvieron atentos frente a los abogados de Morena. Ni un comentario corporal o verbal emitieron los magistrados. Eran como zombis inexpresivos. Los enviados de López Obrador expusieron, punto por punto, el juicio de oídas.

Frente a los magistrados, el ex titular de Fepade, Santiago Nieto, representante legal de Morena, expuso los alegatos y mostró sus respetos a quienes fueron sus ex compañeros de trabajo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Nieto, junto con el abogado Horacio Duarte, ahora diputado federal, son los representantes legales del partido de López Obrador. Duarte no asistió porque el día de la audiencia tomaba protesta como legislador federal.

Sin cortapisas, Santiago Nieto, refirió que no había razón fundada para que el Tribunal Estatal Electoral revirtiera las elecciones a favor de Cabada.

“No era determinante la presencia de personas ajenas a la sección electoral donde se instaló la casilla”, señaló el experimentado ex Fiscal de la Fepade. La voz de Nieto fue un golpe legal de gran trascendencia. “¿Qué puede salir mal, en una casilla donde se practicó el recuento y donde todos los partidos, inclusive los representantes independientes, firmaron las actas de conformidad? No había controversia”.

Los magistrados de ‘oídas’ estaban atentos. Cuidan las formas legales. Con facilidad se habría escuchado el arrastre de una cadena gourmet de oro jalada por un fantasma. Hasta el sudor de los colegiados era estruendoso en esos momentos aciagos, llenos de tensión.

Los agravios fueron presentados por escrito por los seguidores de López Obrador; más tarde hicieron lo mismo Cabada y sus independientes.

Y en los días de espera nadie celebra aunque se dicen ganadores. Es el típico caso de los ciudadanos que son llevados a la comandancia pero no pueden salir ni están detenidos. Ni se pueden ir ni son encarcelados.

Los días de suplicio se extienden entre los muertos del crimen organizado, en medio de una ciudad echa garras, cuyos ciudadanos se enfrentan en una guerra de memes y publicidad negra, creada en el hígado de los miembros de los cuartos de guerra.

Mientras tanto, los magistrados analizan la decisión del Tribunal Estatal Electoral que afectó la votación de 6 mil ciudadanos.

Los juarenses se levantan todos los días y se preguntan ¿quién ganó la elección? Y todos esperamos el recuento del recuento del recuento y en el análisis simple llegamos a la conclusión de que la inestabilidad perjudica tanto a Morena como al independiente. No es lo mismo un error en la captura, que un error de suma y resta.

Rafael Navarro
Rafael Navarro Barrón
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