Todos y cada uno de nosotros ha requerido realizar un trámite, desde la solicitud del acta de nacimiento, registrar una propiedad, sacar un permiso para un negocio o simplemente pagar una multa de tránsito. Todos éstos son servicios públicos transaccionales, también conocidos como trámites, cuya función básica es conectar a las personas y a las empresas con los servicios y las obligaciones del gobierno.

En un contexto ideal, realizar un trámite debería ser un proceso intuitivo, rápido y transparente o simplemente podrían realizarse en línea. Las instituciones públicas se coordinarían para que el ciudadano tuviera que esforzarse lo mínimo posible, esto es, los trámites deberían ser tan fáciles que nunca se tendría que escribir un libro sobre ellos.

Lamentablemente, la realidad que vive América Latina y el Caribe es diferente, los trámites representan un proceso tardado, costoso y bochornosos. Cada actividad de este tipo que debe realizar la población no sólo no es fácil, sino que requiere atención y un sinfín de pasos burocráticos.

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En la región los trámites son difíciles, lentos, vulnerables a la corrupción, y terminan excluyendo a la gente con menos recursos. Muchos de ellos todavía se gestionan en persona y en papel; los ciudadanos pierden tiempo entre ventanilla y ventanilla y, en muchos casos, terminan pagando sobornos a los funcionarios. Las empresas pierden horas productivas y, con ellas, parte de su competitividad. El Estado se enreda en procedimientos complejos y manuales, y no logra conectar a las políticas públicas con los beneficiarios objetivo. En definitiva, con los trámites difíciles todos pierden.

Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) llamado “El fin del trámite Eterno”, describe la realidad de América Latina y el Caribe en materia de trámites, sus costos y tiempos.

Según dicho informe, México es el 4º país latinoamericano donde más horas se pierden para realizar cualquier trámite, dedicando los ciudadanos 6.9 horas.

El país donde la burocracia es más robusta y complicada es Bolivia, donde los habitantes dedican más de 11 horas para realizar un trámite, caso contrario a Chile donde apenas se dedican 2 horas en los servicios públicos.

La importancia de reducir la burocracia en América Latina y especialmente en nuestro país radica más allá de reducir los costos del sistema burocrático, también reducir la pérdida de tiempo de los ciudadanos y la productividad de las empresas. México requiere impulsar trámites únicos y un gobierno digital, facilitando así cualquier procedimiento, sobre todo aquellos simples como tramitar un acta o pagar una multa o servicio.

En este sentido México ha avanzado, pero le queda mucho por hacer, somos el país con menos complejidad mí el segundo con mayor número de trámites que se pueden iniciar en línea, más no concluir. Actualmente los avances se relacionan con pago de algunos servicios o sacar cita para algunos otros.

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Nancy Carbajal
Columnista • Economista

Lic en Economía de la UACJ y Candidata al Grado de Maestra en Ingeniería Económica por la Universidad la Salle. Columna semanal sobre temas de economía, finanzas, política y sociedad.


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