De acuerdo con la encuesta Greatest Films of All Time Critics’ poll 2022 promovida por la revista Sight and Sound, la película 2001: Odisea del Espacio, realizada por el director Stanley Kubrick, en 1968, ocupa el lugar número 6 entre los 20 filmes más importantes de todos los tiempos[1]. En el mismo sentido, tras solicitar a la IA de META, elaborar una lista de los directores de cine y sus películas más referidas o citadas en otras películas, libros, series de televisión o caricaturas, y definir el lugar que ocuparía Stanley Kubrick con su 2001:Odisea del espacio, la respuesta ubicó a esta gran obra en el lugar primer.
Entre los miles de aspectos que se pueden analizar sobre la película referida, es fácil observar que está impregnada del ambiente y las expectativas generadas por la carrera espacial de la década de 1960. También es inevitable reconocer, a simple vista, que esa obra redefinió el cine de ciencia ficción, y estableció muchos de los parámetros que actualmente están vigentes, sobre cómo proyectar conceptos artísticos e ideas relacionadas con naves espaciales y tecnología, mismos que se han utilizado para realizar otras obras tan influyentes como las que integran el mundo de Star Wars. Es decir, las ideas que acompañaron a la revolución tecnológica de la carrera espacial se influenciaron mutuamente a lo largo de varios años, impactando durante meses o décadas en las mentes de toda una generación, y propiciando que algunas de las consecuencias de esas ideas formaran los cimientos de trabajos posteriores, estableciendo cambios generales en nuestras formas de apreciar la cotidianidad, a partir de conceptos muy específicos que integraron la visión de muchas personas en el siglo XX.
Hoy, nuestra realidad generacional nos ofrece la materialización de muchas de esas ideas de ciencia ficción, en información e insumos tecnológicos reales, sin embargo, la capacidad de asombro del ser humano contemporáneo con respecto al que existía en la década de 1960 pareciera haber disminuido drásticamente.
En este orden de ideas, por ejemplo, la desclasificación de archivos sobre objetos o fenómenos no explicados por parte del Departamento de Guerra y algunas de las agencias más reconocidas del gobierno de los Estados Unidos de América[2] mereció la atención de las redes sociales durante apenas unos días, como se puede comprobar al revisar las tendencias internacionales de la red social “X”. Asimismo, la desclasificación de miles de archivos y documentos relacionados con el asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy[3], cuyo sospechosísimo fue casi una obsesión para las generaciones de adultos de las décadas de 1980 y 1990 en el siglo XX, ni en 2017, ni en 2025, ni en 2026 han merecido más de unos cuantos días de atracción de la atención de las grandes masas de internautas, dejando las preguntas y el asombro no fugaz a sólo unos cuantos grupos de conspiranóicos.
Derivado de lo anterior podríamos afirmar que la capacidad y velocidad de transmisión de ideas, su procesamiento, análisis y desestimación por parte de la sociedad actual hace pensar que lo que antes eran eventos icónicos para las generaciones del siglo XX, hoy merecen prácticamente sólo la clasificación de cortinas de humo. En este sentido, los avances que ameritarían la detonación de políticas públicas o los errores políticos y los escándalos personales que, hasta la primera década del siglo XXI, hubiesen representado el derrumbe de carreras políticas o la renuncia a cargos públicos, hoy no merece sino una breve tempestad de memes y debates en redes sociales, y alguna tímida mención en pláticas de sobremesa.
Consecuentemente, a muchos de quienes nos ocupamos y preocupamos por el acontecer de la política, hoy no nos queda otra cosa que ser más pacientes y prudentes ante acciones, dichos o determinaciones que asumen las y los tomadores de decisiones, debido a la dificultad de identificar si las pifias o los debates sin sentido son errores graves, frivolidad política, o cajas chinas.
Ejemplos de este tipo de cosas los podemos encontrar en la persistencia del debate creado en torno a temas como las disculpas de España a México, con visiones presentistas sobre el violento encuentro entre españoles y pueblos precolombinos; la aparentemente superficial decisión de priorizar un espectáculo deportivo sobre el calendario educativo de nuestro país o, como sucede en el caso de los EEUU, la liberación de cientos o miles de archivos que alimentarán la idea de algún tipo de contacto extraterrestre.
Así, la posibilidad de que este tipo de temas no sean errores políticos o asombrosos hallazgos, y se ubiquen en la categoría de cortinas de humo, se nutre de los contextos en que suceden, como lo son la innegable tensión entre el gobierno estadounidense y el gobierno mexicano en materia de seguridad, soberanía y comercio; el manejo cuestionable de riesgos sanitarios; las escandalosas revelaciones sobre corrupción, impunidad y pedofilia en los Estados Unidos de América, o el dispendio sin controles que pareciera ser un común denominador en gobiernos con tintes populistas de distintas latitudes.
Al respecto, resulta oportuno recordar a Yuval Noah Harari, historiador, divulgador científico y autor de libros como Sapiens y Homo Deus, quien sostiene que una de las principales características del ser humano para predominar entre el resto de las especies es su capacidad de generar ideas, convencer a otros seres humanos sobre éstas, y hacer que se realicen esfuerzos colectivos en torno a ellas. Asumiendo esta hipótesis, todo parece indicar que científicos como Luis Astorga Almanza, experto en narcotráfico, quién junto a cuatro destacados especialistas, ha alertado sobre la posibilidad de una nueva etapa en cuanto a análisis de la delincuencia y sobre probables acciones de la criminalidad en la temporada del mundial de futbol[4] debe cambiar la manera y el medio de promover sus perspectivas. Asimismo, periodistas que han denunciado actos de deshonestidad como la creación de un grupo de comunicadores dedicados a difamar, en beneficio del mejor postor, desde un espacio denominado “El Palomar”[5]; o activistas y victimas de redes de trata y pedofilia como la de Epstein en los Estados Unidos, deberán repensar las maneras de difundir tanto sus descubrimientos como la información publicada por las autoridades[6]. De no hacer este tipo de transformaciones en la comunicación, sus denuncias seguirán sin ser vistas como detonantes de los cambios que requiere la vida pública en México o en los Estados Unidos de América, y seguirán sin ser conocidas, o continuarán ubicándose en el interés público de las sociedades por debajo de las creencias de personajes como Jaime Maussan, las filias y fobias históricas de actores políticos como la derechista española Isabel Díaz Ayuso e izquierdistas anti hispanistas mexicanos, o las frívolas aficiones deportivas de nuestro Secretario de Educación Pública.
Quizá, las posibilidades de revertir la confusa realidad en que se disputa la arena pública con verdades, medias verdades, y cortinas de humo, dependa fundamentalmente de que nuestras sociedades, en ambos lados de la frontera, aceptemos el reto de asumir el compromiso de involucrarnos en la vida pública sin fanatismos, y aprovechar con responsabilidad el acceso a información a través del ciberespacio.
Raen Sánchez Torres
[1] https://www.bfi.org.uk/news/revealed-results-2022-sight-sound-greatest-films-all-time-poll
[3] https://www.archives.gov/research/jfk/release-2025
[4] https://www.youtube.com/watch?v=q2geJOAOXhM
[5] https://www.youtube.com/watch?v=KLcFjz5qh7s&pp=ygUfQXJpc3RlZ3VpIE5vdGljaWFzICJlbCBwYWxvbWFyIg%3D%3D
[6] https://www.justice.gov/epstein

Raen Sánchez Torres
Politólogo e internacionalista, cuenta con una maestría en Estudios Internacionales por el ITESM y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociales por la FCPyS de la UNAM, además de 16 diplomados, seminarios, cursos y talleres especializados en Seguridad Nacional, Seguridad Pública e Inteligencia, impartidos por instancias como la UNAM, ITAM, UDLAP, Policía Nacional Francesa, Real Policía Montada de Canadá, y el Departamento de Justicia de los EEUU.
Profesionalmente se ha desempeñado en el sector público como analista del fenómeno delictivo en el ámbito internacional, el desarrollo de instituciones de seguridad pública, y desde hace más de 10 años como asesor parlamentario tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Como académico, desde 2015 ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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