“La violencia familiar es un fenómeno social que ocurre y se define como el uso intencionado y repetido de la fuerza física o psicológica para controlar, manipular o atentar en contra de algún integrante de la familia”.

La violencia familiar se deriva por la pérdida de la prudencia, del respeto, del cariño y del amor, aflorando el encono y la rabia que, en primera instancia, pudiera existir para la limitación, o contención, de la agresión física.- Más como resultado al temor de las posibles consecuencias punitivas que al control de las emociones, porque las emociones han sido desbordadas ya con la agresión psicológica en primera instancia, lo siguiente es no poder contener las emociones y recurrir a la agresión física, incluso letal, hacia la víctimas.

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Ese es el camino del agresor en potencia donde irá ascendiendo en la escala de agresividad ante el éxito resultante en la sumisión de la víctima, irá subiendo el tono de agresión hasta poder llegar ya sin control a la agresión violenta causando el daño físico que busca hacer el agresor, incluso ya descontrolado buscaría hasta la muerte de la víctima.

La agresión es un deshago de la ira interna, es la explosión de los resentimientos y frustraciones internas en forma violenta y rápida que puede llevar a distintas formas de lastimar y dañar a la víctima, ya en la agresión el límite del daño lo marcaría precisamente el grado de estallido de la cólera del agresor.

El daño buscado dependerá del inicio, crecimiento y estallido de los rencores, odios, frustraciones, complejos, envidias y todas las cargas negativas acumulados dentro del ser agresor pudiendo ser explotadas hacia una víctima en especial, o contra un entorno en específico, o contra un segmento social o la sociedad misma.

La agresión violenta, en este caso contra la mujer, son actos que conllevan a la desvalorización de la víctima que buscan disminuir o eliminar los recursos internos que la persona posee para hacer frente a las diferentes situaciones de su vida cotidiana, violencia psicológica de género es una forma encubierta de agresión, primero fue violencia familiar y de continuar se incrementará a agresión violenta en contra de la, o las, victimas hasta concluir con el daño físico irreversible o hasta la muerte.

Recordemos que el principio del actuar del violento es la forma de agresión donde se ejerce un poder sobre la víctima, con comportamientos físicos o verbales de forma reiterada que atentan contra la estabilidad emocional. La víctima sufre intimidación, culpa y baja autoestima, sin lograr salir de la situación donde se siente prisionera, ahí detona el inicio de toda actividad violenta en contra de las víctimas, ahí obtiene el control para ir detonando la gradualidad de las agresiones.

Cuando la víctima se le sale del control del agresor (denuncia) es cuando los sentimientos negativos del agresor comienzan a intensificarse a tal grado que buscará el momento, que el agresor considere oportuno, para descargar su ira y venganza por haberse salido del circulo de control que le tenía a su víctima.

En consecuencia a lo anterior el agresor en violencia familiar no perdona, al contrario acumuló mas energía negativa en sus adentros que por supuesto buscará las formas de descargarla, aquí es cuando se vuelve más peligroso el agresor.

En este preciso momento es cuando los jueces (la justicia) deberán ser lo suficientemente conocedores del comportamiento humano para poder decidir oportunamente con alcance de prevenir las consecuencias futuras en las víctimas.

Una mala  decisión de la autoridad le brindaría la oportunidad al agresor  de  considerarse impune.– Porque de no actuar el juez con pleno conocimiento del caso que está juzgando y sus verdaderos alcances, habrá cometido un error que como consecuencia pudiera afectar en el corto plazo, y para siempre, a las víctimas.

Son tantos y tantos los casos que pasan por las manos de los jueces que terminan en desenlaces trágicos, separan familias, lastiman a madres y dañan el presente y el futuro de niños con sus decisiones basadas más en triquiñuelas legaloides que el espíritu de la prevención y protección de las víctimas, este por los regular no existe en las decisiones de los jueces.

La gran mayoría de las decisiones, por no decir todas, en los casos de violencia familiar se basan, o encuentran fundamento para ejecución de sentencia, en el sistema de PATRIARCADO donde considera que la mujer carece de relevancia y de valía en comparación con el hombre, y que son éstos los que deben ocupar predominantemente los puestos de mayor poder en empresas, en la política, en el gobierno y por supuesto también, dentro de la casa.

Las mujeres, madres y en general, en la sociedad actual son ejemplo de inteligencia y fortaleza, lo que se ve reflejado en la capacidad para superar las adversidades ante la discriminación de la que son objeto necesariamente hoy en día, a pesar de que se considere una sociedad igualitaria y tolerante aún existe un núcleo de personas machistas que predomina en la impartición de justicia y en la seguridad preventiva, en los órganos de impartición de justicia y de policías, el criterio basado en MACHISMO prevalece.

El MACHISMO lo definimos como la actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer y esto conjugado con las resoluciones de los jueces que junto con LA IMPUNIDAD que generan se convierten en el detonante creciente de las agresiones en contra de las mujeres, niñas, niños sin que se le vea un túnel con la luz al final que vaya controlando las agresiones por las mismas decisiones de los jueces.

El comportamiento humano es impredecible y muy errático pero si los jueces estuvieran preparados para entenderlo, y comprenderlo, sus resoluciones serían más HUMANISTAS,  entendiendo como humanistas a los hombres y a las mujeres en equilibrio de circunstancias, haciendo a un lado los sentidos machistas de la ley reforzados e interpretaciones machistas por los jueces.

Hay un caso que, como resultado interpretativo de esta columna, hace su señalamiento contundente a la carencia de objetividad del conocimiento del comportamiento humano que lleva a una machista decisión de un juez, el caso de UN LÍDER MUNICIPAL DEL PAN señalado y denunciado por violencia familiar el cual no fue IMPUTADO a pesar de haber toda una variedad de sustentos para determinar culpabilidad y sancionar al LÍDER PANISTA como agresor de su propia familia, un agresor en potencia en contra de su esposa y sus propios hijos, lo dejaron sin ser imputado dando paso a la enorme posibilidad de que siga avanzando en las agresiones hacia su familia.

En el ejecutor de violencia familiar se esconde UN AGRESOR en potencia, por el momento reprimido y sin suficiente presión interna aún para explotar, es reprimida su necesidad de llegar aún a más.

La IMPUNIDAD con que gozará el agresor por la decisión del juez le dará la seguridad y la fortaleza para ir avanzando en el deshago de todo sentimiento negativo acumulado contra esposa e hijos, es solo cuestión de tiempo.

Si los políticos, y las autoridades, continúan con ese ejemplo de IMPUNIDAD no nos preguntemos el porque de lo que sucede en la sociedad de atrocidades contra la familia y las mujeres, desgraciadamente TODOS los asuntos en contra de mujeres por algún lado aparece la IMPUNIDAD Y EL ENCUBRIMIENTO de los hechos, el SILENCIO Y EL OLVIDO en la impartición de la justicia dando la impresión social que las autoridades encargadas de impartir justicia, de investigar y de prevenir se identifican más con los agresores, que con las víctimas.

Por otro lado LA IMPUNIDAD es negocio, se vende y bien vendida.

Y leí un comentario en redes que al presidente del CDM del PAN solo lo implicaron en VIOLENCIA FAMILIAR que ¿porque tanto escándalo?

A ese nivel de complacencia…. Luego nos preguntamos hipócritamente  ¿Por qué?

sabido
Raúl Sabido

Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.