Soy docente universitario, auditor y consultor. Llevo más de veinte años en esto. Y voy a decir algo que me cuesta admitir: he aprendido más en los últimos tres años con inteligencia artificial que lo que estudié en la maestría y el doctorado.
Aprendí cocina. Aprendí Python, que es un lenguaje de programación que ni había tocado. Aprendí a usar mi cámara profesional y a manejar mejor la iluminación. Aprendí temas de contabilidad que jamás había visto. Y todo eso sin dejar de dar clases ni de auditar empresas.
¿Cómo? Pidiéndole a la IA que no me haga las cosas, sino que me enseñe paso a paso cómo hacerlas yo. Esa es la clave. No es que la herramienta sea mágica. Es que si le preguntas bien, te enseña bien.
Ahora, si eso me pasó a mí, que tengo experiencia y formación, imagínense lo que está pasando en todas las demás profesiones.
Choferes, médicos, docentes, contadores, programadores. Todas estas profesiones están en peligro. No mañana, no en diez años. Ahorita. La IA ya lee radiografías mejor que muchos médicos. Ya genera código que compite con programadores junior. Ya automatiza estados financieros que un contador hacía en semanas. Ya maneja autos sin conductor en Los Ángeles.
Y en México seguimos con el debate de si la IA nos va a quitar el trabajo o no, como si fuera cosa de opinar. No es opinión. Es algo que ya está pasando.
Yo escucho mucho que nada más hay dos caminos: o te vuelves ingeniero experto en IA para programar y controlar los sistemas, o te regresas a trabajar con las manos. Y no estoy de acuerdo. Es más complicado que eso.
Sí, va a haber ingenieros que diseñen y programen los sistemas de inteligencia artificial. Eso es un hecho. Pero no todos vamos a ser ingenieros ni tiene por qué ser así.
Lo que sí veo es que los oficios manuales van a resurgir con fuerza. Ebanistas, carpinteros, jardineros, plomeros, pintores, artesanos, albañiles, electricistas. Profesiones que pasaron de moda y que van a volver, porque lo hecho con nuestras manos va a ser costoso y un lujo. La gente va a pagar por algo que no hizo una máquina.
Pero hay otro camino que a mí me parece el más importante, y es el que yo estoy viviendo. Usar la IA como herramienta para ser mejor en lo tuyo. El médico que usa la IA para diagnosticar con más precisión. El auditor que cubre más empresas sin perder calidad, que es mi caso. El maestro que en lugar de dictar se convierte en facilitador porque el alumno ya viene estudiado. No te reemplaza la IA. Te hace mejor, si la sabes usar.
Y hay algo más que nadie menciona. Hay profesiones que tienen que ver con la presencia humana. Cuidadores, terapeutas, mentores, líderes. Gente que te ve a los ojos y te ayuda a tomar una decisión. Eso no lo hace ninguna máquina. No te consuela, no te abraza, no te da confianza con una mirada.
El problema es la gente que se queda en medio. Los que no se adaptan, los que no eligen ningún camino. Los que siguen haciendo lo mismo de siempre mientras la IA ya lo hace igual o mejor. Ahí es donde no va a haber lugar.
En mis clases, mis alumnos sí pueden usar la IA. Eso sí, con reglas. Todas las conclusiones son personales. Siempre tienen que agregar el prompt que usaron. Le pueden pedir a la IA que les ayude a mejorar su redacción, pero no que les haga todo el trabajo. Que les evalúe su investigación, que les diga en qué pueden mejorar, pero el esfuerzo tiene que ser de ellos. Que la calidad de su trabajo sea de excelencia con la ayuda de la IA, no a costa de no aprender nada.
¿Y saben qué? Funciona. Los trabajos son mejores. Los alumnos aprenden más. Y salen sabiendo usar la herramienta para crecer, no para hacer trampa.
Adaptarse no es cosa de ingenieros ni de chavos que nacieron con la tecnología. Es de todos. Y empieza con algo sencillo: deja de pedirle a la IA que te haga las cosas y empieza a pedirle que te enseñe a hacerlas tú.
El mundo está cambiando. No para el dos mil cuarenta. Está cambiando hoy. Y la diferencia no la va a hacer la máquina. La va a hacer quien decida trabajar con ella, no para ella.

Oscar Peinado
Cuenta con más de 20 años de experiencia implementando sistemas de gestión, auditoría y liderazgo transformacional en empresas del sector manufacturero. Es consultor y profesor en programas de maestría y profesional especializados en tecnologías, calidad, y logística. Su perspectiva combina el rigor técnico con el análisis profundo de cómo la falta de estrategias y liderazgo debilita industrias completas.


