La educación, una zona de desastre

Este es un tema delicado y con muchas (demasiadas) aristas, debido a que, aunque se trate de evitar,a se alude al sindicato más poderoso y numeroso de América Latina (el magisterio). Empecemos con una precisión, el estado catastrófico de tan delicado rubro no es producto del accionar de este gobierno quien con su torpeza solo agregó un grado a la debacle, ya traíamos arrastrando una pérdida en la calidad educativa de digamos 80 años. Sitúo en forma arbitraria el año de 1940 como la génesis de la pobre Educación que recibimos los mexicanos, pudiendo haber comenzado años antes o después, ¿En qué baso mi aseveración? En una comparativa simple y muy personal, sujeta a todo tipo de falibilidad. En los años 40’s, un joven que terminaba su educación primaria, tenía los conocimientos que hoy tiene un estudiante de los primeros semestres de universidad, basta sólo revisar los planes de estudio de aquellos tiempos y compararlos con los actuales. Como Maestro de preparatoria pude dolorosamente constatar que algunos estudiantes no escribían correctamente… ni su nombre, además de no dominar las funciones básicas de las matemáticas y de un deplorable nivel de comprensión de lectura, lo peor de todo, muchos profesores están igual que ellos.

Schadenfreude (alegría malsana).- es una palabra alemana cuyo significado es cuando la gente se alegra de los problemas y las dificultades ajenas, con ello aclaro que no me causa placer resaltar la pobre Educación que se imparte en nuestro país, sin embargo, para solucionar cualquier problema, primero hay que asumirlo como tal, cerrando los ojos ante lo evidente sólo precarizamos aún más la situación. México no es una ínsula alejada del mundo, nada de eso, estamos por así decirlo al centro de una sociedad globalizada donde la competencia se vuelve salvaje, donde no caben las expresiones muy nuestras de: «No sirve para nada pero le echa muchas ganas», «Que no estudié tanto, no me gustan los mataditos prefiero que sea feliz» o en el gobierno que busca personas con «Un 90% de honradez y un 10% de capacidad» de hecho cambió el porcentaje, originalmente era un 99% de honradez y un 1% de capacidad, es decir, parece que fomentamos la mediocridad y no exigimos tanto a instituciones (escuelas), profesores y alumnos (nuestros hijos) que busquen la excelencia. En el poco tiempo que fui profesor de primaria, confronté con algunos compañeros que no les interesaba en lo más mínimo el aprovechamiento de sus alumnos o su preparación profesional (intenté enseñarles ajedrez o resolución de problemas y hasta se enojaban) sólo están pendientes de su cheque quincenal, la diversión, las vacaciones y otras cosas muy ajenas al magisterio.

Y ahora por la pandemia… clases por televisión.- ¿qué podemos esperar? Que la pírrica instrucción que reciben nuestros niños, adolescentes y jóvenes decaiga aún más y se ensanche la brecha entre la Educación del primer mundo y nosotros, ¿saben la distancia abismal entre nuestros ingenieros (por decir una especialidad) y los ingenieros orientales? ¿Qué hacen ellos bien y nosotros mal? TODO, los Maestros de aquellos lares se preparan a conciencia y adquieren conocimientos que transmiten a sus alumnos, impera la disciplina, la tecnología y la mística por el estudio, a su gobierno le interesa un pueblo preparado a sabiendas que es la piedra angular del desarrollo de las naciones. Mientras que aquí, se busca que la masa permanezca ignorante, de esa manera es más dominable y pueden hacer con ella lo que quieran. Volvamos a las clases por televisión, desde mi punto de vista es una ópera bufa, el gobierno hace como que le interesa la Educación, el profesor hace como que enseña y el alumno hace como que estudia y… todos contentos.

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Un poco de autopromoción.- leyendo el Best seller «Crisis» que luego les relato y que a grandes rasgos habla de un juicio por negligencia médica donde la paciente muere por un infarto al corazón. Hoy (hace algunos días) cuando llegué de hacer ejercicio, sin ser médico pude percibir la fortaleza de mi corazón, lo que no es nada nuevo. Anécdota, en mi último empleo en una maquiladora, a pocos días de haber ingresado me hablaron de personal para decirme que no me podían contratar porque el examen médico decía que tenía insuficiencia cardiaca, les manifesté mi rechazo al diagnóstico por haber sido siempre muy sano, me mandan con el Cardiólogo quien luego de muchos exámenes y enterarse que corría seis kilómetros diarios (domingos y días festivos incluídos) y que no consumo alcohol ni tabaco y menos aún drogas, concluyó que mi caso era rarísimo, que no tenía insuficiencia cardiaca sino reserva cardiaca, que mi corazón efectivamente latía muy poco, pero que eso se debía a que era como un carro nuevo que necesita muy poca gasolina para funcionar perfectamente y sin esforzarse, finalmente concluyó que me podía morir de otra cosa menos del corazón. Hoy a los 65 años, edad que muchos jóvenes podrían decir, «Ya siéntese señor», estoy muy bien de salud en parte por mi actividad física, buenos hábitos alimenticios y una buena actitud. Podría decir a mis estimados malquerientes, «Dios te de el doble de lo que a mi deseas».

«Las raíces de la educación son amargas, pero la fruta es dulce»
– Aristóteles

«La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo»
– Nelson Mandela

«El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón»
– Benjamin Franklin

Jose Cruz Pérez Rucobo
José Cruz Pérez Rucobo
Periodista y Crítico Político

Lic. en Economía por la UACJ. Me dedico al comercio como medio de subsistencia y al periodismo y crítica política como ejercicio lúdico. Soy un hombre de izquierda por naturaleza, cualquier cosa que ello signifique.


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