La danza de los números

La guerra de números y opiniones sobre el ejercicio de Revocación de Mandato no puede faltar para intentar imponer una verdad a modo.

Así operan los cuartos de guerra y la política eso es. Una guerra que tiene por objetivo hacerse del poder de un territorio y como balas un puñado de peones en el tablero.

No es la primera vez que se lo digo, el ciudadano debe invertir el papel, no ser la pieza en el tablero, el peón o el alfil, si no quien mueva el juego, quien plantee la estrategia, quien decida y actúe.

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De eso se trataba este ejercicio ciudadano, que muchos desde la clase política se empecinaron en boicotear, de regresar al ciudadano la decisión y el control del país.

No me malinterprete, la política entendida como lo que es, “la ciencia del gobierno y la organización de las sociedad”, es un acto lícito y digno, aunque muchos de sus practicantes no, por más que los idealice como “buenas gentes”.

Justo ahí es donde la “puerca torció el rabo”.

Hoy, el escenario político se dibuja en bandos que llamamos “partidos” mismos que se reproducen como “gremlins” apenas se vislumbra una elección. 

Para efectos prácticos, hoy por hoy, tenemos tres jugadores en dos bandos.

El primero y más obvio, el oficial, Morena, el partido del Presidente.

Luego una amalgama de colores azul, blanco, rojo, verde y amarillo que al mezclarse dan algo conocido como Va por México, un ejercicio “plural” que busca descarrilar, “desde tiempos inmemoriales”, no al presidente perse, sino a Andrés Manuel López Obrador. No ofrecen nada más.

Para muchos la sinergia creada por el PAN, PRI y PRD (lo que queda de este) es impensable por su historia y por su ideología fundacional, sin embargo su atracción se explica si los consideramos cargas magnéticas, polos opuestos se atraen.

Y el tercero, avanza digno, independiente y valiente, compartiendo la esencia de algunas de las ideas opositoras de “Va por  México”, pero gallardo, autónomo y con una idea definida a largo plazo, es Movimiento Ciudadano, que le aseguro no es más de lo mismo.

Así, cada uno de los tres jugadores hacen sus movidas en el tablero, le recuerdo que el objetivo es hacerse (o quedarse) en el poder, pero algunos entienden el juego como arrebatar el poder a otro. Son cosas distintas y eso es lo que pasa hoy: “El poder por el poder”

Desde ayer circulan varios números y análisis desde la visión de ambos bandos, por supuesto para unos perdieron, para otros ganaron.

No perdamos de vista que lo primero que muere en cualquier guerra es la verdad.

Entre la numeralia más socorrida, por el bloque opositor, está la de comparar las elecciones del 2018 y 2021 para ejemplificar el decremento de votos a favor del presidente.

Y sí, en la lógica numérica simple, es correcta la apreciación. 

Usemos los números difundidos por Anaya en su video de esta mañana, que hoy se replican en diversos memes a través de redes sociales. 

Según estos, y no es mentira, en:

2018 – AMLO obtuvo 30 millones de votos
2021 – Morena obtuvo 21 millones de votos
2022 – “Que siga” obtuvo 14 millones de votos

A la luz de esos números, es un “fracaso” el ejercicio de Revocación de Mandato, pues “no lograron ni la mitad de votos” que en 2018, afirma Ricardo Anaya.

Agrega que “lejos estuvo del 40% de participación” que señala la ley para ser vinculante, por lo que “este ejercicio es un dinero tirado a la basura”, concluye en su argumentación el otrora candidato.

Vámonos más despacio, en un análisis al vapor es verdad, verdad a medias, olvida detalles finos para esos resultados:

  1. Las votaciones de 2018 fueron votaciones presidenciales:
    1. Se obtuvo el 63.42% de participación de 89.3 millones de electores en la lista nominal. 56.63 millones de votantes.
    2. Se instalaron 156,840 casillas.
    3. Se votó por Presidente de la República, 128 Senadores, 500 Diputados Federales, 8 Gobernadores, 1 Jefe de Gobierno, 972 Diputados, 1491 Ayuntamientos, 16 Alcaldías.
    4. Contendieron, incluidos los partidos locales, un promedio de 11 fuerzas políticas que promovieron la participación y llamaron activamente al voto.
  2. Las de 2021 fueron votaciones intermedias:
    1. Se obtuvo el 52.66% de participación de 93.9 millones de electores en la lista nominal. 49.44 millones de votantes. (7.18 millones menos que en 2018)
    2. Se instalaron 163,666 casillas
    3. Se eligieron 500 diputados federales, 15 gobernadores, 163 diputados locales, 1910 ayuntamientos, 16 alcaldías.
    4. Contendieron, incluidos los partidos locales, un promedio de 10 fuerzas políticas que promovieron la participación y llamaron activamente al voto.
  3. En 2022 fue una consulta ciudadana:
    1. Se obtuvo el 17.73% de participación de 92.8 millones de electores en la lista nominal. 16.45 millones de votantes. 
    2. Se instalaron 57,449 casillas (100 mil casillas menos que en los ejercicios anteriores)
    3. Se votó por Revocar o No revocar al Presidente.
    4. No hubo en realidad contendientes. Sin embargo, de facto, hubo campaña a favor de la participación por los simpatizantes de la continuidad del presidente. Y también una asombrosa contracampaña promoviendo, principalmente, el abstencionismo con argumentos, no todos ciertos, que desalentaban la participación ciudadana por los partidos opositores.

A la luz de esta numeralia argumentos como ¡No lograron ni la mitad de votos! ¡No es vinculante, no llegó al 40%! etc. – Si bien es cierto, no tiene sustento si lo analizamos a fondo:

  1. Esta no era una elección, era la manifestación de la voz ciudadana que afectaba sobre el interés político de cualquiera de los bandos, aquí no debía haber entes políticos sino ciudadanos, para empezar.
2018 2021 2022
Casillas 156,840 163,666 57,449
Lista 89,300,000 93,900,000 92,800,000
Participación 63.42% 52.66% 17.73%
Votantes 56,634,060 49,447,740 16,453,440
AMLO/Morena* 30,000,000 21,000,000 14,000,000
Votantes/Casillas 361.1 302.1 286.4
AMLO/Morena* / Casillas 191.3 128.3 243.7
* En los números redondeados de Anaya
  1. Derivado de lo anterior era el INE quien debía promover la participación decidida y masivamente como lo ha hecho en los ejercicios de 2018 y 2021, no las pretenciosas partes, pero a falta del primero, los segundos por omisión y en responsabilidades iguales.
  2. Era imposible, tan solo por logística, obtener la misma cantidad de votos que en los ejercicios anteriores, pues no existieron las mismas condiciones, empezando con 100 mil casillas menos, muchas de las instaladas inaccesibles o fraccionadas, no contiguas.

    4. El más importante, en mi opinión, en los ejercicios anteriores todas las fuerzas políticas llamaban a la participación, al voto, ofertaban sus mejores “propuestas”, el resultado en la participación en el orden superior del 50%

    En este hicieron todo lo contrario, desalentaron, desmotivaron. Ese es el resultado, a eso le apostaron y ahora se mofan y dicen que fue dinero tirado a la basura, un fracaso. 

¡Hipócritas! Tiran la piedra y esconden la mano.

Sin embargo, todo tiene su lógica. 

Abstencionismo: La ruta fácil.

Enfrentar cara a cara la popularidad del presidente, se quiera o no, es una empresa difícil.

Hoy mismo, mientras le escribo, reporta Consulta Mitofsky en El Economista que el Presidente López Obrador se ubica con 61.9% de aprobación, 1.3% arriba que el lunes anterior y acumulando cuatro semanas consecutivas.

Eso lo saben desde la oposición, son políticos, no kamikazes.

Enfrentarse en las urnas, promoviendo la participación, era coadyuvar en que la consulta alcanzará el umbral del 40% de participación y con esto refrendar la popularidad del presidente.

Lo más fácil desalentar la asistencia, enturbiar, enrarecer con “verdades a medias”.

La abstención no gana elecciones. El propio Anaya, que afirmaba que el voto que cuenta es el que está en la urna en su intento por disminuir la abstención y sacar de ello una ventaja en el voto indeciso allá en el 2018, hoy le llama Abstención Activa y dice que: “es una forma de expresión legítima de manifestar nuestro rechazo”.

“Es un fracaso” y estoy de acuerdo.

No ganó ni perdió el presidente, que no lo engañen. 

Sin embargo, el presidente sí puede jactarse de que a pesar de todo, 14 millones salieron a votar por la continuidad de su mandato, también puede jactarse de mantener niveles alrededor del 60% de aprobación.

No ganó ni perdió la oposición, si lo queremos ver en esa dicotomía exclusionista que nos tiene sometidos como pueblo.

Sin embargo, la oposición no estuvo totalmente representada por el abstencionismo, ni por la voz de quienes no se expresaron, decir lo contrario es un error. Decir que se tiró el dinero con este ejercicio, siendo el principal promotor del abstencionismo, descubre sus motivadores en su total amplitud.

La realidad es que perdió México, perdió usted y perdí yo, perdimos todos al permitir que este ejercicio se viera secuestrado por intereses de políticos multicolor suprimiendo la verdadera voz del pueblo.

Eso por un lado y por el otro ganó México, ganó usted y gané yo, porque este primer ejercicio de participación ciudadana es perfectible y mostró las áreas de oportunidad. 

¿Hace mal el presidente en señalar un boicot del INE? Yo creo que si lo hace, pero los datos y los hechos conducen a inferirlo.

David Gamboa
David Gamboa

Lic. en Mercadotecnia por la UVM. Es un profesional del Marketing Digital y apasionado de las letras. Actualmente es Editor y Director General de Juárez a Diario y Consultor en temas mercadotecnia.