Hay una frase que dice que un pueblo que olvida a sus mayores está condenado a perder su memoria. No podría estar más de acuerdo. Los abuelos y las abuelas son mucho más que una generación anterior: son los guardianes de la historia familiar, los depositarios de la experiencia y, muchas veces, el refugio al que acudimos cuando la vida nos pone a prueba.
Vivimos en una época que corre demasiado rápido. La inmediatez parece imponerse sobre la reflexión y, en ocasiones, olvidamos detenernos para escuchar a quienes han recorrido el camino antes que nosotros. Sin embargo, basta una conversación con un abuelo o una abuela para descubrir que detrás de cada arruga hay una batalla librada, detrás de cada consejo hay una lección aprendida y detrás de cada silencio hay una historia que merece ser contada.
He tenido el privilegio de crecer rodeada de ejemplos extraordinarios. Mi abuelo Juan Alfredo González fue un luchador social que entendió que servir a los demás es una de las formas más nobles de trascender. Su compromiso con las causas colectivas dejó una huella que sigue inspirando a quienes tuvimos la fortuna de conocerlo. Me enseñó que la verdadera grandeza no se mide por los cargos que se ocupan, sino por el bien que se hace a la comunidad.
Mi abuela Diana, por su parte, representa esa fortaleza silenciosa que sostiene a las familias. Dedicó su vida a cuidar, acompañar y formar generaciones con amor incondicional. Como tantas mujeres de su época, construyó un legado desde el hogar, donde también se forjan los valores que dan sentido a una sociedad.
Del lado materno, mi abuelo Juan Evangelista fue un hombre cariñoso, atento, trabajador y fuerte. Su ejemplo demuestra que la ternura y la firmeza no son cualidades opuestas, sino complementarias. Su dedicación diaria y su capacidad para enfrentar las dificultades con dignidad siguen siendo una referencia permanente para nuestra familia.
Y qué decir de mi abuela Mila, una verdadera matriarca. Con trabajo, constancia, disciplina, amor y una entrega absoluta, logró mantener unida a su familia, guiando a hijos y nietos con el ejemplo más poderoso de todos: el de una vida construida a base de esfuerzo. En ella comprendí que el liderazgo más auténtico no siempre hace ruido; muchas veces se ejerce desde la generosidad cotidiana y la capacidad de poner siempre a los demás por delante.
También pienso con profundo cariño en mis bisabuelos Anita, Manuel, Bortolameo y Leonor. Aunque el tiempo nos separa de ellos, siguen presentes en cada historia familiar, en las costumbres que conservamos y en los valores que heredamos. Somos el resultado de generaciones que trabajaron, soñaron y sacrificaron mucho para que hoy nosotros pudiéramos construir un futuro mejor.
Por eso, honrar a nuestros adultos mayores no debe limitarse a una fecha en el calendario. Significa escucharlos con atención, visitarlos con frecuencia, preguntarles por sus recuerdos, aprender de sus experiencias y agradecerles todo aquello que hicieron cuando nadie los veía. Ellos necesitan nuestro tiempo mucho más que nuestros regalos, y nosotros necesitamos su sabiduría mucho más de lo que imaginamos.
En este mes dedicado a reconocer a las personas mayores, deseo que todas las políticas públicas tengan como prioridad mejorar su calidad de vida. Que existan más espacios para su participación, mejores servicios de salud, ciudades accesibles, programas de acompañamiento, oportunidades para mantenerse activos y, sobre todo, una cultura que los respete y valore.
Porque una sociedad que cuida a sus abuelos y abuelas es una sociedad que honra su historia y fortalece su futuro.
A todas las abuelas y todos los abuelos: gracias por enseñarnos que el amor se demuestra con el ejemplo, que el trabajo dignifica, que la familia es nuestro mayor patrimonio y que las raíces profundas son las que permiten crecer más alto.
Escuchémoslos mientras podemos, abracémoslos con frecuencia y honrémoslos siempre.

Daniela González Lara
Abogada y Dra. en Administración Pública, especializada en litigio, educación y asesoría legislativa. Experiencia como Directora de Educación y Coordinadora Jurídica en gobierno municipal
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