El tema del cobro del estacionamiento en el centro comercial Las Misiones, está bajo la lupa y microscopio en un laboratorio de ensayo para determinar el futuro de este negocio.

En una metrópolis como Ciudad Juárez, donde el uso del vehículo particular es imperativo, es lógico pensar, que el negocio del estacionamiento público puede ser muy jugoso.

El problema surge, cuando se busca sacarle raja a negocios establecidos donde por ley, hubieron de cumplir con las exigencias del Reglamento de Construcción para el municipio de Juárez y sus Normas Técnicas Complementarias, pero luego por chicanadas de cuello blanco, donan, o simulan una venta, a favor del propio desarrollador del centro comercial, hospital, o negocio original, cediendo los estacionamientos para luego tener una ganancia a costillas del cliente o paciente, cuando ya han recibido la licencia de funcionamiento comercial.

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El truco consiste en promover un amparo como ente o empresa diferente al centro comercial u hospital, y recibir el beneficio de la justicia federal, dejando en un vacío jurídico a los incautos comerciantes que fueron víctimas de una venta o renta engañosa.

Dije al principio de este texto que el tema está en pruebas de laboratorio para determinar si el fraudulento movimiento resiste la tolerancia social.

Veamos el problema.

El centro comercial, Las Misiones, hubo de presentar al municipio su proyecto de construcción cumpliendo los requisitos que marca el reglamento de Construcción y sus Normas Técnicas Complementarias.

Concretamente en su Artículo 87, que habla de los espacios destinados a estacionamientos en edificios de acceso público y que tienen obligación de cumplir con 18 características.

El reglamento aplica no solamente para centros comerciales, bajo esta normatividad se rigen igualmente las exigencias para: bancos, ferreterías, bodegas, talleres mecánicos, lavados de autos, agencias de automóviles refaccionarias, hoteles, casas de huéspedes, moteles, restaurantes, bares, cafeterías, cantinas, salones de baile, teatros, auditorios, cines, clínicas hospitales; iglesias, bibliotecas, museos, galerías, Jardines de niños y guarderías; escuelas primarias, secundarias, preparatorias; escuelas particulares, universidades y tecnológicos; gimnasios albercas, unidades deportivas, estadios; panteones, funerarias, a asilos de ancianos, albergues orfanatos y centros comunitarios… entre otros giros.

Es una obligación que se debe cumplir porque así lo dicta la ley.

Sin embargo, no faltan los acolitos del poder económico, quienes para ayudar al defraudador, surgen como oficiosos defensores, argumentando tesis legaloides, que ni al caso.

O haciendo comparativos estúpidos con otras metrópolis como Londres, Dubai, París, Nueva York, donde no existe reglamentación de esta naturaleza.

La ley es la ley. Debe cumplirse al pie de la letra.

Y el grupo denominado La Resistencia, verá que se cumpla la ley.

El centro comercial no debe cobrar por estacionamiento; y si hubiere una empresa diferente que reclame ese derecho, entonces el municipio tendrá que multar a los comerciantes que no justifiquen los espacios a los que obliga esta normatividad en sus artículos 88, 89, y 90 respectivamente.

No sólo eso, sino que al no cumplir con este mandato tendría que revocarles la licencia de funcionamiento y clausurarlos.

Para los que protegen a los poderosos, les parece ocioso que un grupo ciudadano defienda los intereses de la comunidad y pretenden distraerlos hacia otros temas dejando inconclusa esta gestión popular.

No va a ser así.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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