Esta semana presento una bonita historia, quizá fábula de mi amigo el Lic. Víctor Hugo Hernández Peña. En estos lares es común saber de historias de migrantes, nuestra posición geográfica se presta para ello, nos son familiares.

El gorrión que quería ser cardenal

La historia que hoy les presento, esperando que sea de su interés, es una como cualquier otra, que pudiéramos escuchar por ahí en la calle y abundan con diferentes personajes, nombres y apellidos, esto es lo que viven nuestros hermanos, que emigran a buscar “El sueño americano”, sin más que lo que llevan puesto, unos cuantos alimentos, un galón con el vital líquido y un costal lleno de ilusiones, anhelos y un deseo enorme de salir adelante y poder mandar un puñado de billetes verdes a los seres queridos, que se quedan a la espera de aquel que se va y estos esperan regrese triunfante en un gran vehículo de reciente modelo, aunque este en esto hipotecando la mitad de su vida.

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Hay quien triunfa a base de trabajo, pero no deja de ser un indocumentado, vive siempre con el temor que lo atrape migración, sea encarcelado y finalmente deportado y los pocos o muchos bienes que haya podido adquirir se pierdan o sean confiscados por la autoridad. En esta ocasión quiero contar una historia que llegó a mí y de manera personal me afecta y me duele, por ser una persona muy querida mí, no manejare nombres y me limitaré a relatar la historia a una manera de fábula.

Sin más preámbulo inicio este relato:

Érase una vez una familia de gorriones comunes, como los que habitan en abundancia en nuestra región, esta familia empolló tres gorrioncitos, dos machos y una hembra, de ellos destacó uno por su curiosidad, por lo que siempre llamó la atención de sus padres, por ser muy inquieto y desde muy pequeño ya quería volar con alas propia, se escapaba del nido, para buscar aventura, le gustaba mirar y preguntar a las golondrinas, preguntarles de sus largos viajes, este gorrioncillo al que llamaremos Flaco, por su complexión, siempre muy delgado, soñaba con volar lejos de su nido, siempre ávido por conocer más allá de los árboles que alcanzaba solo con su vista, el gorrioncillo fue creciendo y un buen día volando por ahí, conoció a un pájaro cardenal, quedó impresionado por su rojo plumaje brillante, sus hermosas alas , su gran copete y un pico simétrico, se quedó mudo, no podía emitir ningún sonido, ese pájaro era muy bello y nunca visto por Flaco.

Buscó su reflejo en un charco de agua y miró que sus plumas eran grises, sus alas color café, no tenía copete, sus plumas eran opacas, su pico no era simétrico como el pájaro cardenal, lo que llamó su atención y preguntó a aquel pájaro ¿Qué dónde venía?, el pájaro rojo orgulloso, le platicó y hasta exageró al contarle que venía de un lugar lejano, lleno de abundancia , buena comida, con bellos paisajes, árboles grandes , frondosos y nidos hermosos, el gorrioncito quedó maravillado y puso su mente a volar, él quería ir a ese lugar que parecía ser el paraíso de los pájaros, Flaco pensó yo debo ir a ese lugar y vivir en él, “Yo quiero ser un cardenal”. Un buen día el gorrioncillo que ya para entonces era un adolescente, decidió que era hora de seguir su sueño y sin previo aviso emprendió el vuelo, solo con las señas que el pájaro cardenal le había dado, después de mucho volar llego a una gran reja y miró que la entrada no estaba libre, eso no lo había calculado, así que tratando de evadir esa gran reja, voló y voló, se cansó de volar y al fin encontró a otros pájaros que al igual que él trataban de cruzar esa gran barrera y además burlar a las grandes águilas y gavilanes que resguardaban la entrada a la tierra de los cardenales, así que tuvo que volar y caminar para pasar sin ser visto, tuvo que arrastrarse, en ocasiones cayó, tuvo que levantarse y seguir, muchos de los pájaros que lo acompañaban en esta aventura, no aguantaron el ritmo y fueron quedando en el camino, muertos por el intenso calor, otros cazados por las águilas, algunos por el hambre o atacados por serpientes, él corrió con un poco más de suerte, aunque lastimado de una de sus alas, encontró en su camino un gorrión ,que lo ayudó a curar sus heridas, le dio comida, refugio y le dijo que camino seguir, pero Flaco no sabía si seguir con su sueño o regresar a donde sus padres, pero con voluntad férrea siguió adelante hasta llegar al valle del sol, la tierra prometida, “La tierra de los Cardenales”.

Quedó pasmado al ver lo hermoso de esta tierra y no paraba de admirar los bellos plumajes de los cardenales, con ese rojo brillante que los caracteriza, Flaco se juró que él se convertiría en un hermoso cardenal, por lo que trabajo duro, aprendió de sus costumbres de su manera de cantar, fue juntando plumas hasta completar un plumaje igual al de ellos y empezó a usar gorra ,siempre para disimular su falta de copete, aprendió a volar como ellos, a vivir como uno de ellos y hasta hacer nidos como en los que los pájaros vivían, Flaco se sentía cardenal y hasta lo trataban como tal, aunque sabían que no era igual que ellos, pero siempre existe el recelo, este nuevo cardenal tuvo varias camadas de polluelos, en los que podemos contar cuatro, dos hembras y dos machos, la polluela más pequeña su adoración, una polluela hermosa, muy delgada , graciosa y muy delicada pero muy amorosa, se prestaba para ser querida, por aquellos que se ganaban sus confianza.

Todos los polluelos nacidos en la tierra de los cardenales y aunque su plumaje era diferente se comportaban como pájaros cardenales, su compañera, quien también era una gorrioncilla, siempre volaba a su lado y lo respaldaba en sus vuelos y aventuras, siempre cuidando de su polluela y además adoptando y cuidando como suyos los polluelos de una anterior camada, vivía esta familia de gorriones camuflada como cardenales, haciendo grandes amigos, siempre dispuestos a ayudar, poniendo a disposición de ellos su casa y posesiones, brindando, amistad y cariño sincero para todos, aunque siempre añorando su tierra de gorriones, tuvieron experiencias tristes ya que sus grandes amigos uno a uno fueron atrapados, encerrados y después devueltos a su tierra de gorriones, quedando separados de su familia, Flaco y su gorrioncilla miraban con el corazón partido, como se iban poco a poco quedando solos en aquella tierra cautivante, pero cruel, donde hacían diferencia por el color del plumaje, por su tono diferente al cantar, pero aun así trataban de llevar la vida de manera normal, hasta que un mal día, cayó en la trampa el gorrión que quería ser cardenal y le quitaron su plumaje, su gorra y miraron que no tenía copete, dijeron es un impostor, no es más que un insolente gorrión y cruelmente lo metieron en una jaula para castigarlo.

Infames cardenales, cuantos gorriones viven a su servicio y al final son desechados, como artículos inservibles.

Este gorrión supo ser buen amigo, tanto de muchos gorriones, como al igual de cardenales pero es sabido que caído en desgracia pocos pájaros, serán los que lo apoyen. Gorrión que en su tiempo volaste como cardenal, te esperamos pronto en la tierra de los grises gorriones.

Autor Lic. Víctor Hugo Hernández Peña

Libro recomendado de la semana

Esta vez el elegido es «Cómo leer el rostro» del autor neozelandés Richard Webster. Primero he de mencionar una posible sandez de mi parte, considero que la tilde en el «cómo» del titulo está mal ortográficamente, debido a que sólo es correcto cuando esa palabra es usada en una frase interrogativa. El escritor de este ameno libro es un multimillonario, conferencista, mentalista y mago entre otras muchas actividades, su profundo conocimiento de el rostro humano, sus gestos y lenguaje corporal, seguramente habrá de ser muy útil a; vendedores, empresarios, solicitantes de empleo, publirrelacionistas, profesores, gerentes de recursos humanos, políticos, buscadores de pareja… entre otros. Se basa en una antigua sabiduría china, similar a la acupuntura y la lectura de las palmas y las manos, la lectura del rostro nos enseña a mirar realmente no sólo las caras sino el interior de las personas.

Paz para el crimen organizado y gas para los alcaldes.- la madrugada del pasado martes 22 del mes en curso, un centenar de alcaldes de diferentes municipios del país, se presentó a las puertas de Palacio Nacional para intentar ser escuchados por el presidente de la república debido a los recortes de presupuesto a los que han sido sometidos. A unos metros de la puerta mariana se encontraba el presidente en su conferencia diaria matutina llamada la mañanera. No se les permitió el acceso y para disuadirlos les rociaron gas lacrimógeno, pudimos ver a la alcaldesa de la Cd. de Chihuahua María Eugenia Campos Galván tomando de cierta manera el liderazgo, incluso dando declaraciones del hecho en medios informativos nacionales. Podríamos considerar como un buen inicio en su carrera hacia la gubernatura del estado.

Valiente postura de la diputada estatal por el Distrito 1 Patricia Gloria Jurado Alonso.- me explica la legisladora que reprueba categóricamente el trato que se les dio a los ediles a las puertas de Palacio Nacional y el injusto tratamiento de limosneros que recibieron. Aclara que fueron a dialogar con el presidente para que no les sigan recortando los recursos federales a los municipios, no para pedir más dinero, el municipio es la base de la pirámide gubernamental y se les está recortando su presupuesto impidiendoles llevar a cabo la obra pública tan necesaria. Ya hubo un pronunciamiento de la legislatura chihuahuense al respecto, felicito a nuestra diputada por su airada y digna reacción.

«Europa no debería tener tanto miedo de la inmigración: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje»
– Günter Grass

«Todos los americanos tienen algo solitario. No sé cuál es la razón, tal vez sea que descienden de inmigrantes»
– Ryu Murakami

«Welcome to Tijuana, con el coyote no hay aduana»
– Manu Chao

Jose Cruz Pérez Rucobo
José Cruz Pérez Rucobo
Periodista y Crítico Político | + posts

Lic. en Economía por la UACJ. Me dedico al comercio como medio de subsistencia y al periodismo y crítica política como ejercicio lúdico. Soy un hombre de izquierda por naturaleza, cualquier cosa que ello signifique.


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