El triunfo demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos tiene una lectura incómoda para el panismo mexicano, particularmente para el de Chihuahua: utilizar a Donald Trump como respaldo de sus posiciones también entraña compartir el desgaste de su proyecto político.
Dirigentes panistas encontraron en las declaraciones del mandatario estadounidense un recurso para cuestionar al gobierno de Claudia Sheinbaum.
Jorge Romero presentó sus señalamientos sobre la violencia en México como confirmación de las denuncias de Acción Nacional. Ahora, el revés republicano debilita el referente político con el que pretendieron reforzar sus críticas.
En Chihuahua, esa contradicción tiene un componente especialmente sensible: el retiro de visas a ciudadanos mexicanos.
La dirigencia panista convirtió cancelaciones y versiones sobre estos documentos en instrumentos de confrontación contra sus adversarios, como ocurrió con los cuestionamientos de Daniela Álvarez a la dirigente estatal de Morena Brighite Granados.
Pero el problema trasciende a los políticos. Se han reportado cancelaciones de visas a madres y padres mexicanos cuyos hijos nacieron en Estados Unidos, después de haber ingresado a ese país con documentos de turista.
Son familias fronterizas para las que cruzar significa mantener vínculos personales, acompañar a sus hijos y atender necesidades cotidianas.
Utilizar el retiro de visas como trofeo partidista resulta insensible frente a esa realidad.
Quienes aprovecharon las decisiones de Washington para desacreditar adversarios deben explicar qué posición sostienen cuando esas medidas alcanzan a familias chihuahuenses.
¿También las consideran motivo de celebración? Una cancelación migratoria no equivale, por sí misma, a una sentencia penal. Convertirla en prueba automática de culpabilidad alimenta un discurso que puede estigmatizar a cualquier mexicano afectado.
Aquí, en Chihuahua, la relación con Estados Unidos atraviesa el empleo industrial, los puentes internacionales, el comercio y la vida familiar.
La cercanía con un gobierno extranjero debe evaluarse por sus beneficios para los ciudadanos, no por su utilidad para golpear a Morena.
El resultado en las elecciones estadounidenses tampoco autoriza triunfalismos. Trump conserva la Presidencia y la derrota republicana no anticipa una derrota del PAN en 2027. Sin embargo, el panismo enfrenta un problema de congruencia. Si modera su cercanía con Trump, deberá explicar el cambio; si la mantiene, tendrá que responder por sus contradicciones.
Apostar por la presión de Washington puede ofrecer ventajas momentáneas en la disputa partidista. Defender a las familias chihuahuenses exige una responsabilidad mucho mayor.

Pedro Torres
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