Cuando vemos un documental histórico, escuchamos una entrevista sobre un suceso histórico o leemos un artículo sobre divulgación de “datos curiosos” de personajes o hechos históricos ¿Nos hemos preguntado de dónde sale toda esa información? Por supuesto que quien narra o describe el hecho histórico, es un especialista y profesional en el área, pero ¿y esa persona de donde sustenta lo que dice o escribe? Podemos pensar que, en libros, pero y ¿quiénes escribieron esos libros de donde sustentan sus argumentos?

Bien, pues en el trabajo profesional del historiador, tiene que recurrir a las fuentes o a la fuente, como se le conoce en el gremio. La cual es el lugar y el espacio que alberga el testimonio del hecho o suceso que se pretende estudiar. Dentro de la cofradía de historiadores, la fuente por excelencia es el Archivo Histórico, en el cual el investigador joven debe irse a entrenar, poniendo en práctica su paleografía y diplomática, que son ciencias auxiliares de la historia para analizar el documento.

Sobre este tema el historiador mexicano Luis González y González, hizo una reflexión al respecto de lo que entiende como fuente en su artículo Respuestas de una médium llamada fuente. Luis González hizo una crítica sobre la metodología del gremio para las consultas de archivo y la reinterpretación del documento. Debido a que se llegó a un punto en el cual, las interpretaciones de hechos históricos se limitaban a consultas bibliográficas o a debatir viejas ideas. Lo que llevó a la metodología de la historia a ser un circulo vicioso de más de lo mismo. Con ello la historia entró en un rezago científico, ya que como ciencia no estaba aportando nada al avance científico ni al progreso social y Humano. De esto nos contextualizamos en los años de 1950 a 1980.

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Marduk SilvaAhora, en este contexto tan globalizado enmarcado en un sistema económico y político neoliberal, el llamado de Luis González sobre las fuentes y su reinterpretación es más necesario. Porque la fuente para el trabajo del historiador no necesariamente es el archivo histórico el cual tiene documentos, papel y tinta resultado del testimonio de una institución o sociedad. Son también símbolos, edificios, monumentos u objetos que dan indicios del comportamiento, de un proceso u organización de una sociedad. Pero también cabe recordar que mucha memoria histórica de México se ha perdido por la corrupción e ignorancia de los servidores públicos y gobiernos municipales.

Tal es el caso del Archivo Histórico Municipal de Ciudad Juárez, que ha sufrido muchísimo por la ya dicho. Quien vaya a consultar alguna foja del tan basto archivo, encontrará en cada foja, legajo y expediente las heridas del tiempo y el maltrato que es responsabilidad de los presidentes municipales, incluido el actual, hacia la memoria histórica de la ciudad, que es memoria de todos. Pero conjuntamente, es un archivo poco conocido por los locales, ni siquiera por los que se jactan de ser “juarenses”, a diferencia de algunos juareños (en otra ocasión trataremos estos términos) que nos hemos interesado por la memoria de este oasis.

Como habitantes de este norte fronterizo, ¿Cómo entendemos el norte? ¿Qué entendemos por frontera? Y por antonomasia ¿Cómo entendemos a Ciudad Juárez?, es más ¿podemos hablar de una tradición cultural de Ciudad Juárez? ¿Qué es el juarense? Si se es difícil pensar en una respuesta para estas interrogantes, entonces entendamos que vivimos en una ciudad sin memoria.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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