Durante el proceso de reivindicarnos socialmente, bajo el sistema democrático que durante la época revolucionaria inspiró el movimiento armado que, incluso, desterró del país a Porfirio Díaz cuando de héroe se convirtió en dictador; nos hizo crecer en igualdad de circunstancias, cuando menos en materia legislativa.

Así durante más de cien años nos hemos convertido en un país renovador y globalizado junto con las potencias que dominan el mercado internacional y seguimos soñando en algún día lograr estabilizar la economía nacional. Para lograr lo que se comenzó, debemos impulsar la motivación para creer en México como patria y ser generosos y humildes para aceptar nuestros errores.

Hemos crecido mal educados desvirtuando valores. Como la mentira que ya forma parte de la idiosincrasia del mexicano. La política nacional tiene el gran defecto de admitir la mentira como una verdad que nos destruye, pero la sigue practicando. Como en caso de las resoluciones inexplicables donde se acreditan simulaciones, fraudes, falsedad de documentos y declaraciones, prevaleciendo el derecho del delincuente por encima de la justicia.

- Publicidad - HP1

Cuando utilizamos las redes sociales y la alta tecnología, nos damos cuenta de lo capaces que somos para destruir con facilidad la integridad de personas, sin que nos conste en infinidad de ocasiones lo que compartimos como notas y los memes que forman parte del folklor nacional. La habilidad que tenemos los mexicanos para crear es muy significativa e importante si la utilizamos para bien, así como las herramientas legales a nuestro alcance para enderezar a la sociedad.

El sarcasmo, las mentiras, la ofensa y la burla, no son compatibles con la libertad de expresión, ni tampoco con la virtud de la honestidad en uno mismo. Con toda facilidad se inventan historias falsas de personajes que buscan competir por un lugar en la política como es el caso de las próximas elecciones. A falta de conciencia y educación es fácil mentir y participar directa o indirectamente compartiendo todo aquello que afecte el camino de la democracia.

Tenemos la obligación de cultivar el campo de la esperanza para obtener frutos y avanzar en el camino de la democracia. Todos formamos parte de la política nacional, pues el sistema que hemos creado para vivir se basa en la Constitución Política, que establece la normatividad del comportamiento político y civil. En el camino andamos todos y cabemos todos para impulsar una nación libre y soberana. Urge desterrar al mal gobierno.

Aunque desde hace tantos años que ya perdí la cuenta, el mal gobierno nos ha evidenciado ante el mundo como mexicanos desinteresados en la justicia social. Lo cierto es que todavía tenemos mucho que dar para erradicar a la corrupción. En las tres esferas tenemos corruptos y traidores a la democracia. En consecuencia, traidores a la patria. Quienes contribuyen con la corrupción, falseando fotos, editando videos para campaña sucia, con notas falsas y vendiendo su capacidad para actos de perversión, merecen nuestro desprecio y que sean sancionados. Denunciarlos también es nuestra obligación.

El derecho es el sistema normativo que establece la manera de comportarnos y nos clarifica la conducta en todos los aspectos de nuestra vida diaria. Normas que han surgido de la necesidad de ser libres condicionados al respeto mutuo. En materia política las condiciones para participar en la contienda electoral de este año están definidas. Sin embargo vemos y notamos que cuando las instituciones fallan en impartir justicia beneficiando a los políticos corruptos, caemos en la decepción.

Amar a la patria significa sacrificar tiempo, dinero y esfuerzo. Pues la honestidad cuesta y cuesta mucho. El compromiso debemos iniciarlo de manera personal y autónoma sin perder el sentido de la convivencia social. Es un momento histórico que nos invade hasta en la privacidad del hogar. Durante estos meses todos los días escucharemos mensajes de todos los políticos y los que se encargan de engañar a la gente con la campaña sucia.

Es necesario comenzar a proyectar con definición el rumbo en nuestro país. Sabemos que los partidos políticos son corruptos y que tampoco se salvan de la corrupción muchos independientes, pero no caigamos en el juego sucio. Es necesario descartar la mentira, la simulación, la falsedad y la ofensa de nuestro diario vivir. Los que venden su dignidad en las campañas sucias prestándose a seguir corrompiendo a este hermoso país, llegará el día que les rebote su maldad y el daño, que seguramente pagarán sus descendientes.

Molinar Apodaca
Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected] | + posts

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.