Juarenses o Juaritos, gentilicio acuñado para identificar a los nativos de “Juárez, la ciudad madre del Estado Grande”, criticada por externos y principalmente por los mismos «Chihuahuitas», personas conservadoras, tradicionalistas, reaccionarias y clasistas; cuyo valor esencial es la fachada de círculos sociales cerrados, egocéntricas, envidiosas y acumulativas, con gustos excesivos por las novedades, esnobistas, despreciativos con quienes no se parecen a ellos, obsequiosos con los poderosos y los extranjeros, pero racistas con sus paisanos pobres, indígenas, cholos, cheros, fronterizos y toda la gama “de clase inferior”.

Se dirigen a Juárez con expresiones como: «Cochino Juaritos» cuando se sirven con la cuchara grande para carrancearse los recursos del estado. Para ellos, Juárez sirve para pagar impuestos que van a las arcas del gobierno y para ganar elecciones porque la frontera representa la mitad de los electores del estado.

“Cochino Juaritos” no es una expresión aislada, es el centro de la ideología chihuahuita. El chihuahuita está siempre atento a la posición en la jerarquía social; el juarense ignora títulos nobiliarios y pedigríes, y se integra con facilidad a todos los grupos.

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Total que un chihuahuense en Juárez enloquece y un juarense en Chihuahua se asfixia.

Días atrás leí por ahí en redes sociales el comentario de un reconocido narrador de deportes, de quien no voy a decir el nombre porque ni eso se merece. Dijo en tajantes palabras descalificativas que «JUÁREZ ERA UNA CIUDAD MUY SUCIA Y MUY FEA». Sí, !es verdad! Juárez está muy descuidada, ultrajada y ordeñada, dirían unos por ahí, porque la falta de arraigo de los empresarios a quienes esta ciudad ha recibido con los brazos abiertos se han hecho de la vista gorda, en lugar de unificarse en un proyecto económico de urbanización bien enfocado que le diera el aspecto debido de frontera con sus debidos espacios tan bien merecidos para la llamada: «Puerta de México».

Aun así quienes nacimos, crecimos y vivimos aquí en este territorio fronterizo con una expansión de más de 320 km. Quienes tenemos el orgullo de llamarnos juarenses debemos inculcar en las nuevas generaciones el arraigo, amor y respeto por nuestra querida ciudad para que perdure el sentimiento de pertenencia, de cuidado y cariño por cada espacio que aún queda intacto.

Ciudad Juárez posee una personalidad recia en comparación a la que puede hacer sentir el municipio de la Ciudad de Chihuahua que suele parecer, casi siempre, un apéndice del gobierno estatal.

!CHIHUAHUITAS…! TAN CERCA DE DIOS Y TAN LEJOS DEL PASO

Es cuanto:.

Eduardo Quezada Compañ
Eduardo Quezada Compañ

Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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