Las elecciones 2021 dejaron una herrumbre, una capa de oxidación que quitará motivación al electorado en las elecciones 2024.

Partidos políticos, organizaciones empresariales, políticos de vieja guardia; jugadores conservadores, entendiéndose por tales a quienes se resisten al cambio.
Y desde luego instituciones como los institutos electorales, estatal y nacional, deberán remozar su imagen y revitalizar su presencia pública.
El mismísimo gobierno del estado y autoridades municipales requieren de una mínima escobillada, otros, un cepillado más profundo.
Pero todos, requieren un proceso de exfoliación que les deje un rostro limpio, higienizado.
Pulcritud es lo de hoy.
El animal político, se entumeció con la pandemia. El confinamiento causó un extraño efecto entre los jugadores.
Pensaron que el encierro de los votantes ejercería un impacto favorable a sus intereses; que podrían influir en ellos con facilidad, como si estuvieran vendiendo comida a domicilio; al grado de querer aplicar técnicas de persuasión a través del único escape mental a la mano. LAS REDES SOCIALES.
Pero la inmensa mayoría de los animales políticos que participaron en junio de 2021, no dominan ni pizca la técnica de «lavado de cerebro».
Primero, despejaré el concepto ANIMAL POLÍTICO, no sea que se vayan a ofender los candidatos de 2021.
El Zoon Politikón (del griego antiguo  ζῷον, zỗion, «animal» y πολῑτῐκόν, politikón, «político (de la polis)», «cívico») es un concepto creado por Aristóteles, cuyo significado literal de la expresión es «animal político» o «animal cívico» y hace referencia al ser humano, el cual a diferencia de los otros animales posee la capacidad de relacionarse políticamente, es decir, crear sociedades y organizar la vida en ciudades (ciudad se dice «polis» en griego).
Ahora despejaré un poco el concepto  LAVADO DE CEREBRO.
Lavado de cerebro, también conocido como reforma del pensamiento, adoctrinamiento o reeducación, consiste en la aplicación de diversas técnicas de persuasión, sean coercitivas o no, como la concesión selectiva de recompensas.
Y para ello, se dejaron caer en Facebook, Instagram, Twitter y algunos portales de Internet, con videos personales, memes, fotos, textos breves, y otros materiales para el consumo de quienes votarían en las famosas elecciones intermedias. Así  nomás, sin ton ni son.
La inversión económica fue mínima y pensaron haberse ahorrado mucho con campañas vía electrónica.
Y obvio, descuidaron «el terreno».
No pudieron re inventar la imagen presencial. El discurso brilló por su ausencia.
Los que sí gastaron suela en las colonias, lo hicieron bajo los esquemas tradicionales «descubiertos» por el PRI.
Muy pocos hallazgos políticos en campaña.
¿Qué sí les funcionó? Sobre todo a los panistas.
La presencia del candidato en los cruceros. El contacto personal directo. En el semáforo.
Hoy, los aspirantes a competir en 2024, deben oxigenar su imagen, su discurso, su plan de «venta».
Por lo pronto, algunos tomarán aire en los gabinetes de los alcaldes y el gobierno de Maru Campos, eso es también Oxigenación.
Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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