Escribir una columna de opinión en el fondo, es atreverse a decir lo que uno piensa.
Es sacar las ideas de una conversación entre amigos y ponerlas frente a otras decenas de personas. Algunas estarán de acuerdo, otras no. Habrá quien las cuestione y quien pueda hacernos cambiar de opinión. Eso también está bien.
Escribir no significa tener siempre la razón. Por eso, antes de hablar de política o de Ciudad Juárez, quiero presentarme.
Me llamo Josué Urrutia. Soy de Juárez, padre de familia, integrante de una A.C. y militante activo de un partido político. He participado en proyectos ciudadanos, instituciones públicas, equipos políticos y campañas. Todo eso me ha permitido conocer la política desde distintos lugares desde una oficina detrás de un escritorio, desde un partido y sobre todo desde la calle.
No escribo desde la imparcialidad. Tengo ideas y una identidad política que no voy a esconder. Pero ser parte de, en general, no significa aplaudir todo ni dejar de pensar por cuenta propia. También significa preguntar, señalar errores y exigir que las cosas se hagan mejor.
Creo en la dignidad de las personas, en la libertad, en la familia, en la participación ciudadana que construye la patria con solidaridad y en el bien común que mueve la sociedad. Creo en el gobierno que es subsidiario y se convierte instrumento para servirle a la gente, no al revés.
Pero sobre todo, creo que la política debería volver a ser el oficio más sencillo, servir.
Hoy parece que hablar de política es entrar a una pelea. El gobierno presume, la oposición ataca, los partidos se defienden y la gente queda en medio, escuchando mucho ruido y recibiendo pocas respuestas. Pero los problemas siguen ahí.
¿Quién los está resolviendo? ¿Cómo se gasta el dinero público? ¿Por qué tantas decisiones se toman sin escuchar a la gente? ¿Qué ciudad les estamos dejando a nuestros hijos?
De eso quiero hablar en este espacio.
No estoy aquí para defender o crucificar gobiernos, ni para atacar personas. Tampoco para culpar siempre al partido de enfrente. Una crítica hecha solamente para conseguir aplausos sirve tan poco como la propaganda que intenta convencernos de que todo está bien.
Quiero escribir para entender y para ayudar a entender.
Hablaré de política, elecciones y partidos, pero también de seguridad, educación, economía, servicios públicos, jóvenes y de los problemas que vivimos día a día los Juarenses.Entrando en el tema tenemos que entender que la política no aparece solamente cuando hay campañas. También está en la calle que se no se pavimenta, en la colonia que no recibe alumbrado, en el dinero que no está destinado a seguridad y en la obra que vuelve a quedarse esperando.
Está en nuestra vida, incluso cuando preferimos no hablar de ella.
Esta columna también será un espacio para hablar de Ciudad Juárez.
Escribiré desde el cariño que le tengo a mi ciudad, pero sin cerrar los ojos ante sus problemas. Querer a Juárez no significa decir que todo está bien. Significa reconocer lo que funciona, señalar lo que está mal y atrevernos a pensar cómo podemos mejorarlo.
No tengo soluciones mágicas, ni soy un gurú que tiene todas las respuestas. Creo que gobernar requiere preparación, buenos equipos, decisiones firmes y la disposición de rendir cuentas.
Busco que esta columna sea una conversación, no una simple opinión.
Habrá ocasiones en las que coincidamos y otras en las que no. No pasa nada. La democracia no consiste en que todos pensemos igual, sino en que podamos discutir sin insultarnos y escuchar sin renunciar a nuestras convicciones.
Cada jueves pondré sobre la mesa una idea, una pregunta o un problema que valga la pena discutir. Algunas columnas podrán incomodar, otras buscarán proponer y algunas nos recordarán que todavía hay razones para tener esperanza.
No comienzo este espacio porque tenga todas las respuestas. Lo hago porque estoy convencido de que Juárez necesita más personas dispuestas a preguntar, participar, proponer y tomar postura.
Esta será mi manera de hacerlo. Aquí comienza una conversación.

Josué Urrutia
Especialista en estrategia política y asuntos públicos. Su experiencia abarca comunicación institucional, vinculación con distintos sectores y coordinación de proyectos en el ámbito gubernamental, partidista y de la sociedad civil.
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