El presidente de Estados Unidos sostuvo que prefiere mantener una política comercial independiente
Washington (ADN/Arturo Hernández) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no tiene interés en mantener el T-MEC bajo las condiciones actuales, al considerar que el acuerdo comercial resulta más importante para México y Canadá que para su propio país.
Durante una entrevista telefónica con Fox News, el mandatario estadounidense refrendó su postura crítica frente al tratado trilateral, que entró en vigor en 2020 durante su primer mandato y sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
“El T-MEC no me importa, no lo quiero realmente”, dijo Trump.
El posicionamiento se da después de que su administración decidiera no firmar la renovación automática del acuerdo, lo que abre un proceso de revisiones anuales que podría prolongarse durante una década y generar incertidumbre para las cadenas productivas de Norteamérica.
Trump sostuvo que prefiere una política comercial más independiente para Estados Unidos, en línea con su estrategia de presionar a empresas manufactureras para instalar o ampliar operaciones dentro del territorio estadounidense.
“México y Canadá nos necesitan; nosotros no los necesitamos a ellos. El tratado es importante para ellos, no para nosotros”, afirmó.
El T-MEC ha sido una de las principales plataformas de integración comercial entre los tres países, especialmente en sectores como el automotriz, agroindustrial, energético, electrónico y de manufactura avanzada.
La postura de Trump representa un nuevo punto de presión para México y Canadá, cuyos gobiernos han defendido la continuidad del acuerdo como un instrumento de certidumbre para la inversión, el empleo y el comercio regional.
La revisión del tratado ocurre en un contexto de tensiones comerciales y de relocalización de cadenas productivas, en el que Estados Unidos busca mayores beneficios para su industria nacional, particularmente en el sector automotriz.
Uno de los casos recientes citados en el debate comercial es el de Toyota, que trasladará gradualmente la producción de su modelo Tacoma desde Tijuana hacia San Antonio, Texas, como parte de una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su capacidad manufacturera en Estados Unidos.
Aunque el movimiento industrial no implica necesariamente el cierre inmediato de operaciones en México, sí refleja la presión creciente sobre empresas globales para fortalecer su producción en territorio estadounidense.
Las declaraciones de Trump anticipan una negociación compleja para los próximos años, en la que México deberá defender el peso estratégico de sus exportaciones, la integración productiva fronteriza y el papel del T-MEC como eje del comercio regional.

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