Para atraer trabajadores las empresas y comercios ofrecen salarios más altos y mejores beneficios, lo que alimenta las presiones inflacionarias.

Washington, DC. (VOA) – Millones de estadounidenses continúan dejando sus empleos cada mes ante las nuevas oportunidades creadas por la reactivación de la economía tras las restricciones por la pandemia, aumentando una inédita escasez de mano de obra.

Las nuevas inscripciones semanales a los subsidios por desempleo en Estados Unidos cayeron la semana pasada a su nivel más bajo desde setiembre de 1969, anunció el jueves del Departamento de Trabajo.

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Entre el 28 de noviembre y el 4 de diciembre, 184.000 personas se inscribieron para recibir estas ayudas, una caída de 43.000 con relación a la semana anterior.

La cifra es muy inferior a las 228.000 inscripciones que esperaban los analistas.

Pero sobre todo, este descenso en los pedidos de prestaciones muestra que los empleadores dudan en dejar ir sus trabajadores, en momentos en que los puestos vacantes son numerosos, la demanda de los consumidores elevada, y la disponibilidad de mano de obra es menor a los meses previos a la pandemia.

Para atraer trabajadores las empresas y comercios ofrecen salarios más altos y mejores beneficios, lo que alimenta las presiones inflacionarias.

En noviembre los salarios por hora aumentaron 4,8% sobre igual período del año anterior, según datos del Departamento de Trabajo de la semana pasada.

El número de vacantes alcanzó picos gracias a la reactivación de bares, hoteles y restaurantes, así como algunas industrias y servicios varios.

En particular, contratar personal con baja calificación que acepte el trabajo presencial se volvió un rompecabezas para muchos empleadores.

«Nunca tuvimos una brecha como esta entre el número de ofertas de empleo y el número de desempleados», acompañado por renuncias en masa, destacó Curtis Dubay, economista de la Cámara de Comercio estadounidense.

Para Dubay, la pandemia cambió la relación de los trabajadores con el empleo.

Las empresas que ofrecen «puestos tradicionalmente menos agradables y menos calificados tienen más dificultad en retener a los trabajadores», destacó. Los empleados «simplemente no soportan más» volver a sus condiciones de trabajo anteriores al coronavirus.

Desde abril, millones de personas, en particular con bajo nivel de calificación en el sector servicios, no dudan en dejar su empleo en un contexto de abundantes ofertas de trabajo.

«Nada que perder»

Unos 4,2 millones de trabajadores en Estados Unidos dejaron su empleo en octubre para aprovechar las oportunidades profesionales creadas por la reactivación económica, un número cercano al récord de septiembre, según un informe publicado el miércoles por la oficina de estadísticas (BLS).

La cifra fue de 4,4 millones en setiembre y 4,3 millones en agosto.

En Twitter, el hashtag «#GreatResignation» («Gran renuncia» o «Gran dimisión») aparece y los testimonios se multiplica: «Comencemos por tratar a las personas con más humanidad y compasión»; «Renunciamos porque no tenemos nada que perder»;

«El entorno actual da definitivamente a los empleados más poder de negociación», observó Erik Lundh, economista del centro de estudios Conference Board.

La tendencia a ofertas mejoradas por parte de las empresas para captar trabajadores debería continuar el año próximo. «La mayoría de las empresas proyectan aumentar sus salarios 4%» en 2022, según Lundh.

Nadie anticipó un cambio tan brutal cuando en abril de 2020 la tasa de desempleo se ubicaba en 14,8%, su nivel más altos desde 1948, cuando comenzaron las mediciones. En noviembre, la tasa de paro era de 4,2%.

Lundh matiza la situación: en Estados Unidos siempre hubo «menos obstáculos para los despidos y para dejar un empleo», recordó. Eso explica la gran volatilidad actualmente.

Curtis Dubay agrega que muchos estadounidenses pueden permitirse renunciar y tomarse tiempo antes de volver a trabajar gracias a los ahorros acumulados durante la pandemia y las ayudas gubernamentales. Pero esa situación debería revertirse con el paso de los meses.

Mientras tanto, «es muy riesgoso para las empresas despedir personal, a menos que no tengan opción, pues contratar a otras personas después será difícil y probablemente costoso», concluyó Ian Shepherdson, economista de Pantheon Macroeconomics.

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Redacción ADN / Agencias

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