Cada quien hace lo que puede.

Publicado el

Publicidad - LB2 -

Las marchas políticas modernas ya no buscan únicamente manifestarse.
Buscan construir narrativas.
Fabricar percepciones.
Diseñar enemigos.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió el pasado sábado en Chihuahua con la movilización dirigida contra la gobernadora María Eugenia Campos Galván.

- Publicidad - HP1

Porque detrás de las pancartas, de las consignas y de la supuesta indignación ciudadana, existe algo mucho más profundo: el método político progresaista-socialista que hoy domina buena parte de Occidente. Un modelo que necesita vivir permanentemente del conflicto para sobrevivir políticamente.

No pueden existir sin adversarios visibles.

El progresismo moderno requiere enemigos permanentes porque sin ellos pierde fuerza emocional. Necesita dividir la realidad entre “los buenos” y “los malos”. Entre “el pueblo” y “los enemigos del pueblo”. Entre “los correctos” y “los intolerables”.

Es una vieja fórmula.

El filósofo alemán Carl Schmitt explicaba que gran parte de la política moderna funciona bajo la lógica “amigo-enemigo”. Pero el progresismo contemporáneo llevó eso a otro nivel: convirtió la confrontación en una industria emocional permanente.

Y México aprendió rápido.

Aquí ya no basta gobernar.
Ahora hay que polarizar.
Hay que confrontar.
Hay que señalar culpables todos los días.

Si la emoción política se enfría, el discurso progresista pierde combustible.

De ahí que necesitan empresarios “malvados”.
Conservadores “retrógradas”.
Cristianos “fanáticos”.
Periodistas “incómodos”.
Gobernadores opositores “corruptos”.
Y ciudadanos críticos “enemigos del cambio”.

Todo movimiento revolucionario necesita antagonistas visibles. Así opera psicológicamente.

Y ahí aparece lo sucedido en Chihuahua.

La marcha no fue solamente una protesta. Fue un acto político de construcción narrativa. Una forma de mantener viva la confrontación permanente que Morena y el progresismo necesitan para conservar cohesión interna.

La respuesta de Maru Campos fue corta, pero profundamente incómoda para sus adversarios:
“Bueno, cada quien hace lo que puede ¿verdad?”

La frase molestó porque rompió el dramatismo que buscaban construir.

Porque buena parte del progresismo vive precisamente del dramatismo político. Todo debe sentirse urgente, indignante, escandaloso y moralmente apocalíptico. Si no existe tensión emocional, el movimiento pierde energía.

Por eso las redes sociales se volvieron su ecosistema ideal.

Ahí no gana quien argumenta mejor.
Gana quien se indigna más fuerte.

Pero además existe otro componente mucho más delicado:
la llamada “tolerancia represiva”.

Concepto desarrollado por Herbert Marcuse, filósofo marxista de la Escuela de Frankfurt. La idea es sencilla y profundamente peligrosa:
la sociedad presume tolerancia… siempre y cuando pienses igual.

Es decir: la diversidad es bienvenida, excepto la diversidad de pensamiento.
Y México está lleno de eso actualmente.

Hoy puedes burlarte públicamente de conservadores, provida, creyentes o críticos del progresismo y socialmente no pasa nada. Muchas veces incluso recibes aplausos.

Pero intenta disentir de ciertos dogmas ideológicos modernos y llega inmediatamente la etiqueta:
“intolerante”.
“misógino”.
“retrógrada”.
“generador de odio”.

No se debate.
Se cancela. Eso no es pluralidad. Eso es control cultural.

Y justamente bajo esa lógica operan muchos movimientos políticos contemporáneos: no buscan convencerte; buscan desacreditarte moralmente para que dejes de hablar.

Por eso la gobernadora dijo algo fundamental:
“Chihuahua es una tierra de ciudadanos… seres humanos libres, soberanos”.

Porque Chihuahua tiene algo que incomoda mucho al centralismo ideológico: identidad propia. El norte del país históricamente ha sido menos sentimental políticamente y más pragmático. Aquí la gente puede simpatizar o no con un gobernante, pero suele exigir resultados antes que discursos.
Y eso genera un choque natural con los modelos progresistas centralistas que dependen enormemente de la emoción política constante de sus seguidores.

Por eso también apareció el tema del juicio político y la recolección de firmas. Y la respuesta fue igual de seca:
“Que la hagan”.

Porque muchas veces estos mecanismos funcionan más como herramientas de presión mediática que como procedimientos jurídicos reales.

Sirven para alimentar la narrativa del enemigo visible.

Y ahí está precisamente el Meollo de este Asunto:
el progresismo moderno no puede vivir sin conflicto permanente.

Necesita dividir.
Necesita confrontar.
Necesita polarizar.
Necesita fabricar culpables.

Porque cuando desaparece el enemigo, comienza a fracturarse internamente.

Eso explica por qué incluso entre ellos terminan destruyéndose unos a otros. La revolución siempre acaba devorando a sus propios hijos. La historia lo demuestra una y otra vez.

Mientras tanto, los ciudadanos comunes siguen atrapados entre campañas permanentes, marchas constantes y discursos emocionales que pocas veces resuelven los problemas cotidianos.

Porque la inseguridad sigue ahí.
La inflación sigue ahí.
La crisis hídrica sigue ahí.
Los problemas de salud siguen ahí.
La violencia sigue ahí.
Pero la política-espectáculo consume todo el espacio público.
Y en medio de todo eso, México parece entrar cada vez más en una dinámica donde disentir comienza a ser sospechoso.

Ese es el verdadero peligro. No la marcha. No las pancartas. No las consignas. El verdadero peligro aparece cuando una sociedad deja de tolerar al que piensa distinto, mientras presume ser profundamente tolerante.

Ahí comienza el autoritarismo cultural.
Y muchos ni siquiera se dan cuenta.

Porque llega envuelto en discursos de inclusión, diversidad y justicia social.
Así trabajan. Así operan. Así son. Y así es, El Meollo del Asunto

ADN Daniel Valles
Daniel Valles

Periodista y comentarista de radio y televisión. "El Meollo del Asunto" y "La Familia es Primero" son sus principales herramientas periodísticas que se publican en medios impresos y digitales en diversas geografías de habla hispana.

Ha sido merecedor de diversos reconocimientos como conferencista y premios de periodismo, entre ellos, la  prestigiosa Columna de Plata, que otorga la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez.


Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

Publicidad - LB3 -

ADN POLLS

Abre Sheinbaum Mayo 2026 con 69% de aprobación

Encuesta de encuestas ubica respaldo mayoritario a la presidenta, con 30% de desaprobación Ciudad de...
- Publicidad - (MR1)

Historias Recientes

Juárez y El Paso se unirán a través del Paseo de Las Luces

El ganador recibirá un contrato para la realización del proyecto ejecutivo

Será en la Mega Bandera Grito de Independencia

Virlán García, Laberinto, Alta Consigna y Perdidos de Sinaloa, encabezarán el ambiente artístico. Ciudad Juárez,...
- Publicidad - (MR2)

LAS PLUMAS DE ADN

- Publicidad - (MR3)

Más como esto