Zarandeada

Si algo distinguió a la persona de la gobernadora María Eugenia Campos Galván durante su primer año de administración es el afán de protagonismo político, muy por encima del cumplimiento del encargo que le conferimos los chihuahuenses, los que votaron por ella y los que no lo hicimos también. Una vez que asumió el cargo se convirtió en la gobernadora de todos los chihuahuenses, pero tal parece, como se dice comúnmente, que a ese respecto no le ha caído el veinte.

El primer año de su mandato pasó sin pena ni gloria o, siendo un poco más cáusticos, podríamos decir que pasó con más pena que gloria. Y de ello deja constancia la presentación del primer informe de gobierno, el cual quiso hacer aparecer como una cuestión incluyente al presentarlo como el informe del gabinete, pero obvio es que se trata de una estrategia para no asumir la responsabilidad del deber no cumplido. Es un informe ayuno de logros.

El énfasis de su quehacer a partir del 8 de septiembre de 2021 lo ha puesto en la posibilidad de ser la candidata a presidenta de la república de la alianza Va por México, conformada por los partidos PAN, PRI y PRD, dejando en un segundo plano la responsabilidad de gobernar Chihuahua. La realidad es que intentó suplantar el trabajo real, las acciones en beneficio de los chihuahuenses, por campañas propagandísticas tan fallidas que, en lugar de posicionarla de manera positiva ante los ciudadanos, fueron dañando su imagen a grado tal que la colocaron en los últimos lugares de las encuestas elaboradas por diversas firmas. La presentada en julio pasado por Mitofsky, una de las encuestadoras más reconocidas a nivel nacional, la colocó en el lugar 27 de 32 gobernadores.

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Como consecuencia de lo anterior, la responsable del manejo de la imagen de la gobernadora, Adriana Ruiz, fue sustituida por el sonorense René Sotelo Anaya, de quien el portal TalCual.Com.Mx publicó “se encuentra en proceso de poner orden a una oficina sin rumbo”. El actual responsable de Comunicación Social de Gobierno del Estado es gente allegada al también sonorense Luis Serrato Castell, titular de la Secretaría de Coordinación de Gabinete.

El desorbitado gasto en medios de comunicación -116 millones de pesos durante los primeros 6 meses de 2022- tampoco ha favorecido la imagen de la gobernadora, por lo que Sotelo Anaya seguramente tiene muy claro que esa no es la opción a seguir, que sería desperdiciar el tiempo en el diario acontecer chihuahuense, de continuar por esa vía.

Alentada por el presidente nacional de su partido, Marko Cortés, Maru Campos Galván sigue montada en su macho con la mira puesta en ser candidata a presidenta de la República y, en ese sentido, no ceja en su interés por posicionarse como la encarnación del poder que puede derrotar a MORENA en 2024, desacreditar los avances de la Cuarta Transformación y, como consecuencia, lastimar la imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La última manifestación en este sentido la ofreció durante la toma de protesta de la nueva dirigencia del PAN municipal en la ciudad de Chihuahua, cuando llamó a los panistas a “que se les diga no a los regímenes socialistas y comunistas que pretenden destrozar el país y aseguró que en el 2024 le darán una zarandeada a MORENA y no entrarán a la capital en la próxima elección”. El discurso sonó más a desesperación que otra cosa, ya que luego clamó a los panistas no dejar solos a sus gobernantes, llamado que no encontró el eco esperado entre los panistas que han resentido cómo la administración Maruísta ha colocado en los puestos de primero y segundo nivel a priistas, principalmente ligados al ex gobernador César Duarte Jáquez, y a sonorenses ligados al cuasi gobernador Luis Serrato Castell, dejando para los panistas de Chihuahua cargos menores, muy menores.

La burbuja en la que se ha encerrado Campos Galván no la deja ver que ni entre los suyos cuenta con un apoyo firme, mucho menos le permite observar el crecimiento constante del Movimiento de Regeneración Nacional en los últimos años en todo Chihuahua, y como muestra el número de diputados obtenido por Morena en las tres últimas legislaturas: en la Sexagésima Quinta obtuvo dos curules, en la siguiente ocho y en la actual 10, creciendo a 11 con la adhesión de la diputada Ilse América García, quien renunció a Movimiento Ciudadano. Mientras, su partido, el PAN, se ha estancado con 16 curules, cero crecimiento. De continuar esa tendencia, y todo indica que así será, Morena tendrá mayoría en el Congreso en 2024, un mayor número de alcaldías y seguramente Chihuahua se pintará de guinda en 2027.

Bien lo dijo la presidenta estatal de Morena, Brighite Granados De la Rosa, “Morena ya está en el estado y por decisión de los chihuahuenses, los cuales nos han abierto las puertas y nos darán el triunfo en el 2024”. Y todavía fue más contundente al dejarle en claro a la gobernadora “la diferencia (que hay) entre un gobierno con visión y acción humanista como lo es el del Presidente Andrés Manuel López Obrador, mientras que el suyo es un gobierno corrupto, alejado del pueblo y que no atiende sus verdaderas necesidades”. ¡Vaya zarandeada!

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Pedro Torres

 


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