La Presidente Claudia Sheinbaum pide pruebas. Washington parece haber decidido responder de otra manera: con expedientes judiciales, acusaciones formales, cancelaciones de visas, inteligencia financiera y una cooperación en seguridad que, paradójicamente, continúa profundizándose.
La pregunta ya no es si Estados Unidos va a actuar contra personajes relevantes de la política mexicana. La pregunta es hasta dónde piensa llegar.
El caso más delicado es el de Rubén Rocha Moya. Desde abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación contra el gobernador de Sinaloa y otros funcionarios y exfuncionarios por narcotráfico y delitos relacionados con armas. No estamos hablando de un rumor periodístico: existe un expediente judicial.
A ello se suma la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán, Andy. Washington no ha informado públicamente las razones específicas y sería irresponsable afirmar, sin pruebas, que existe una acusación penal en su contra. Pero tampoco parece razonable considerar irrelevante la medida.
Y los cuestionamientos no provienen solamente de Estados Unidos. En México se han difundido investigaciones periodísticas, videos, grabaciones, testimonios y documentos que han colocado bajo sospecha a personajes cercanos al poder. Hoy circulan audios atribuidos a Amílcar Olán en los que se mencionan presuntos vínculos de su entorno con integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación.
¿Constituyen estos materiales una sentencia? Por supuesto que no. Pero tampoco pueden despacharse simplemente exigiendo “pruebas” como si nada existiera. Para eso están las instituciones: para autenticar grabaciones y documentos, investigar los hechos, seguir el dinero y deslindar responsabilidades.
En ese contexto resulta relevante la ofensiva de la Fiscalía General de la República en el caso de Ismael “El Mayo” Zambada. Ernestina Godoy ha cuestionado la información proporcionada por autoridades estadounidenses y ha señalado posibles irregularidades en su extracción de México. También ha puesto bajo cuestionamiento las declaraciones del entonces embajador Ken Salazar.
Si Salazar mintió, debe investigarse y demostrarse. Pero resulta inevitable recordar que Andrés Manuel López Obrador convirtió “no mentir, no robar y no traicionar” en el eje moral de su movimiento. Hoy esos mismos principios deberían servir para investigar también al propio poder. La verdad no puede exigirse solamente a los adversarios.
La investigación de Godoy puede ser jurídicamente legítima. Pero políticamente resulta inevitable preguntarse si su protagonismo no funciona también como una cortina de humo frente a los cuestionamientos que se acumulan dentro y fuera del país.
La paradoja es mayor: mientras la Fiscalía cuestiona al FBI y a funcionarios estadounidenses, Omar García Harfuch participa hoy en Buenos Aires en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la DEA y Argentina. Es decir, mientras una parte del gobierno confronta a Washington, otra profundiza la cooperación con sus agencias de seguridad.
Y existe otro frente: Cuba. Pemex reconoció haber suministrado durante 2025 petróleo y derivados a la isla por 496 millones de dólares.
Además, investigaciones periodísticas han formulado señalamientos sobre presuntos movimientos de recursos hacia Cuba que deberán ser comprobados.
Todo esto ocurre mientras el gobierno invoca permanentemente la soberanía.
Defenderla es indispensable. Pero soberanía no significa aislamiento ni puede convertirse en una muralla para evitar investigaciones sobre posibles redes de corrupción, protección política o vínculos con el crimen organizado.
Algo está cambiando en la relación bilateral.
Washington ya no se limita a perseguir capos o decomisar droga. Utiliza tribunales, inteligencia financiera, visas, cooperación internacional y presión diplomática. Y dentro de México también comienzan a aparecer testimonios, documentos y grabaciones que exigen respuestas.
Por eso pedir pruebas es correcto.
Lo que ya no resulta suficiente es actuar como si no existiera ninguna.
Estados Unidos no está anunciando que va a actuar.
Ya está actuando.

Fernando Schütte Elguero
Empresario inmobiliario, maestro, escritor, y activista en seguridad pública. Destacado en desarrollo de infraestructura y literatura.
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