Hay enfermedades que llegan haciendo ruido. Otras entran a nuestras casas sin que las veamos. La rickettsiosis pertenece a estas últimas.
Una garrapata puede parecer insignificante: un pequeño parásito en un perro, en el patio, entre la maleza o escondido en algún rincón de la casa. Pero en Ciudad Juárez el problema dejó de ser aislado y se ha convertido en un tema de salud pública.
Hasta la semana epidemiológica 35, con corte al 24 de agosto, Juárez acumulaba 73 casos confirmados de rickettsiosis y 33 defunciones durante 2026. En todo Chihuahua eran 127 casos y 56 fallecimientos.
Y hay un dato que debería hacernos detener: en 2025, Juárez cerró con 38 casos confirmados y 26 defunciones. En 2024 fueron 38 casos y 26 defunciones, según el reporte de cierre de esos años.
Entonces este año, todavía sin terminar, los casos confirmados ya prácticamente duplicaron esas cifras. No estamos hablando de una preocupación pasajera sino de un tema de salud pública.
No se trata de generar miedo. Se trata de entender que la prevención puede salvar vidas.
La rickettsiosis es una infección bacteriana que puede transmitirse mediante la mordedura de una garrapata. Sus primeros síntomas pueden confundirse con una gripe: fiebre, dolor de cabeza, malestar general, escalofríos y dolores musculares. También pueden aparecer náuseas, vómito o erupciones en la piel.
Por eso hay una regla sencilla: si hay fiebre o síntomas y existe antecedente de contacto con una garrapata, no hay que esperar a que empeoren. Hay que acudir al médico y no automedicarse. El tiempo importa.
Pero también importa lo que hacemos antes de enfermarnos. Limpiar el patio. Eliminar cacharros, escombro, basura y objetos abandonados. Revisar periódicamente a perros y gatos, particularmente en zonas como orejas, cuello, patas y abdomen. Mantenerlos desparasitados y con orientación veterinaria darles sus pastillas para que estos arácnidos no se les suban. Revisar a nuestros hijos. Revisarnos nosotros. Y si encontramos una garrapata, no minimizar el hecho.
Porque el problema no está solamente en las colonias donde ya se han presentado casos. Una garrapata no entiende de límites administrativos, nivel socioeconómico ni códigos postales.
Reconozcamos que el gobierno Municipal ha reforzado las fumigaciones y campañas de información. Entre 2025 y junio de 2026 reportó 34 mil 299 servicios gratuitos de fumigación en viviendas, escuelas, parques y espacios comunitarios. También ha trabajado con CANACO para ampliar las acciones en colonias donde se han presentado casos.
El Gobierno del Estado, por su parte, mantiene acciones de prevención y capacitación médica para fortalecer la detección y atención oportuna.
Pero la dimensión del problema exige algo más: que estas acciones no sean temporales.
La lucha contra la rickettsiosis debe ser frontal, permanente y cada vez más amplia.
Gobierno, médicos, veterinarios, escuelas, organizaciones y ciudadanos tenemos una responsabilidad compartida.
Puede aparecer donde menos lo esperamos. Por eso también debemos hablar de responsabilidad comunitaria.
Porque fumigar ayuda, informar ayuda y atender oportunamente ayuda. Pero si después dejamos nuevamente basura, maleza y objetos acumulados en nuestros patios, el problema regresa.
No necesitamos vivir con miedo a una garrapata. Necesitamos saber reconocer el riesgo y actuar.
Por eso es importante que aprendamos a hablar de esto. Que una madre sepa qué revisar en sus hijos. Que un padre revise y limpie el patio. Que quien tiene un perro entienda que desparasitarlo no es solamente una cuestión de higiene de la mascota, sino también de protección familiar.
Una garrapata es diminuta. La prevención también puede serlo: limpiar, revisar, cuidar y acudir al médico a tiempo.
Y en Juárez, donde este año ya hemos perdido 33 vidas, no podemos permitir que la indiferencia siga siendo parte del problema.

César Calandrelly
Comunicólogo / Analista Político



