Hay temas que son contundentes y difíciles de tratar por todas las aristas que circundan a la realidad del tema, a la forma y a la profundidad, a la verdad en donde cualquiera puede tomar cualquier arista y hacerla como su verdad, cuando la verdad se encuentra confusa y muy alejada de la realidad tomada por los hechos y los sentimientos junto con los orígenes diseminados como verdad, éste es el caso de la presente columna por todo lo que pudiera incidir en el origen del problema, un problema de inocencia o de venganza son las dos conclusiones a las que podremos llegar de acuerdo al filtro del análisis que le inyectemos a los hechos y a las realidades, de acuerdo a nuestros principios y por supuesto a nuestros valores para juzgar y concluir, a nuestra óptica honesta de ver y analizar los hechos, de nuestra capacidad científica de poder concluir el tema con una razón, con la realidad desde nuestro punto de vista transformado como verdad lo que se convierte como sustento para prevenir sucesos dentro de nuestro ámbito y existencia y desde el resultado derivado de la síntesis de nuestra propia conclusión, lo importante es hacer lo necesario para corregir y no necesariamente tener la verdad histórica de los sucesos que puede no llevarnos a nada.

El caso que nos ocupa, el asesinato y suicidio de un niño de escasos once años de edad ocurrido en la Ciudad de Torreón, Coah en días pasados, lamentable por lo profundo y desgarrador del tema y por lo que nos arroja de análisis y enseñanza, siguen las alarmas encendidas y aun discutimos en las culpabilidades.

Tenemos que considerar tres lados muy importantes de este asunto, por una parte el vínculo afectivo del niño, por el otro el vínculo escolar del niño y por último las armas que utilizo > el niño para asesinar a su maestra y lastimar a sus compañeros de escuela para posteriormente suicidarse, así como lo lee estimado lector, todo un proceso seguido a pie de la letra y suicida es el que siguió el niño de escasos once años de edad.

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El vínculo afectivo es el sentimiento que se tiene por otras personas, el placer de tenerlos cerca y otras acciones que resultan muy estimulantes, si los niños no han experimentado caricias, abrazos, arrullo y otras demostraciones sensibles de afecto, al llegar a la edad adulta pueden tener dificultad para relacionarse efectivamente con otras personas, se trata del afecto que se siente hacia los animales, naturaleza, familiares, mascotas…

El afecto, el vínculo a lo suyo, a lo cercano, a lo propio desarrollando el sentido de la propiedad afectiva, el quererse y sentirse querido, el abrazo embelecador de la madre cierra el círculo afectivo y lo sella para siempre sintiéndose protegió, cuidado, mimado, útil, necesario, el vínculo afectivo es el más importante en el desarrollo social de los niños en el entorno que les toca vivir, es el que los mantiene alertas en las relaciones sociales y en las interacciones con los demás, un circulo vinculante afectivo positivo y fuerte no da paso a la subestima, estima baja y mucho menos a permitir el bulling en edades cortas, menos en adultas, desarrolla la seguridad y la confianza que son los escudos protectores de acciones hostiles y toxicas en contra de las personas en su desarrollo…

Nada de esto tenía el niño de Torreón, Coahuila, su madre había fallecido, su padre lo abandonó con sus abuelos y sus abuelos en etapa cansada poca atención le daban a las circunstancias afectivas, la observancia a las alertas fue nula encaminando la sintonía del rechazo como esponja seca, se pudo haber sentido rechazado y abandonado en su seno afectivo comenzando a ir generando enconos internos y desatando los demonios rumbo a las fantasías suicidas influenciables, adquiridas por imitación como una manera de desahogo, comenzó la identificación con ello.

Vamos a recordar que el afecto es la base de la salud emocional e intelectual de todo ser humano, las relaciones sociales como las familiares son más armoniosas y satisfactorias cuando mayor sea la calidez que las sostiene.

Y toca pasar al vínculo escolar del niño, la escuela como la primera parte social de contacto y de relación donde las relaciones se dan mediante dos tipos de vínculos, por un lado el vínculo maestro-alumno y por el otro alumno-alumno que definitivamente la suma de la calidad de estos dos vínculos va a determinar invariablemente en el tipo de conducta que desarrollará el niño y que va a exteriorizar en la relación social en su escuela, cualquiera de los dos vínculos que pueda ser toxico definitivamente detonara el conflicto existencial del niño, creando una tormenta peligrosa de resentimientos, rencores y rechazos que dependiendo su fortaleza será como los desahogue, en este momento es vital la experiencia del adulto de que los guía para atrapar el problema a tiempo, no hacerlo traerá consecuencias impredecibles, la esponja del rencor y resentimiento, del rechazo no tiene más cabida, se encuentra al tope.

Recordemos en este punto que una autoridad maestro-alumno sin afecto jamás va a funcionar, la influencia necesaria del maestro sobre el niño deberá ser basada en el afecto y jamás en el miedo, la comunicación debe contener afecto para vencer la influencia de la toxicidad en la conducta y comportamiento del niño.

Es predecible que nada de eso hubo entre maestra y alumno ya que lo primero que hizo fue dispararle a su maestra, el vínculo afectivo venia roto desde hacía mucho tiempo entre los dos.

El vínculo afectivo de casa estaba ya tóxicamente concatenado con el vínculo escolar del niño en la escuela.

El medio, el instrumento… Las armas.

Poniéndonos en la exacta dimensión del manejo y operación de armas de fuego, < una de ellas calibre .40 > se puede hacer increíble la maniobrabilidad en manos del niño de Torreón, definitivamente se necesita haber sido enseñado primero a cargar, segundo a quitar seguros y tercero a disparar y eso sólo pudo haber sido en casa familiar, las armas del abuelo y este adiestrando al nieto en armas, solo así se explica la cantidad de disparos y heridos, por lo que tenemos vínculos afectivos rotos en casa y adiestramiento de las armas en casa… La casa el origen de todo.

Pensemos en la secuencia suicida del niño hasta el disparo final y veremos que se siguió con celeridad lo aprendido, la predisposición y la necesidad de deshago, el momento de la frialdad tomando las decisiones y las secuencias del suceso… Increíble en un niño de 11 años…sin temor alguno a dañarse, seguridad en su actuar.

Tenemos que ser sinceros y ver el problema de raíz, y el origen que son los vínculos afectivos que nacen en casa.

No fue un acto de inocencia, fue un acto de venganza.

sabido
Raúl Sabido

Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.