Han de decir ustedes… ¡A usted de plano no le gusta nada!

Refiriéndonos a los participantes en el proceso electoral 2018.

Y es que no hay uno que traiga algo interesante.

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El mercado electoral mexicano es un vulgar tianguis de segundas donde hacen acto de presencia, merolicos ataviados con disfraz de políticos.

Analicemos:

El PRI, mientras le pone cinco capas de maquillaje a sus “nuevos” candidatos, emite un llamado verdaderamente patético a la sociedad, con el que considera volverá a embaucar a los electores. Escuchen esto. La obsolescencia con bombo y platillo.

“En el PRI nadie permanece inmóvil, ya estamos en las calles comprometidos con las demandas de la sociedad: Omar Bazán”.

Asegura el dirigente priísta, que los andamiajes están listos para la confrontación electoral y que sus organizaciones y sectores, ya están escuchando a la gente, y ellos al mismo tiempo “comprometiéndose, porque… “lo primero es escuchar y comprometerse con las causas sociales”. Dice que andan en la búsqueda del mejor perfil entre sus cuadros, para que… “encabece y vaya de la mano con la gente.”

Esto lo escuchaba yo desde que comenzaba a balbucear y no convence ni a mi abuelita, que Dios la tenga en su santa Gloria.

No hay coco, no hay visión. El PRI es una desgastada maquinaria recolectora de cascajo que ha perdido clientela. Es una película del cine mudo que sólo divierte a los viejitos que se quedaron en “el viaje” de su vida. Nada novedoso, ninguna idea para construir un verdadero proyecto social.

El PAN, desarticulado y sin ideólogos visibles. Pareciera que luego de Castillo Peraza y Maquío todo terminó para ellos.

Deambulando, a ciegas, como si los hubiesen sacado de la novela de José Saramago, “Ensayo sobre la ceguera” 1995. Sin rumbo. A la espera de una orden “celestial”, que indique la candidatura ideal y el camino por dónde ir.

Debilitados por el terrible destino que les deja “El Péndulo de la decepción”, primero con Pancho Barrio, luego Fox, después Calderón, y ahora Corral.

Un péndulo que oscila como hacha sobre los cuellos de los panuchos. Quienes no hallan como desatarlo y erguirse ante su propia militancia y sus simpatizantes.

El único que parece cuerdo, es “El Loco”, Carlos Angulo, quien no escucha esos cánticos de subordinación y levanta su bandera panista.

¿Y los morenos, apá?
Afanosos, codiciosos, atormentados por la posibilidad que les brinda su patriarca, pero sin sesos, sin algo importante que decir. Sólo repetir como pericos el discurso de ir contra la mafia del poder.

Les falta nutrimento a los supuestos izquierdosos.

Hablemos de una sociedad incluyente, solidaria, justa. Donde prive la libertad, la justicia, la justicia de a deveras.

La creación de políticas públicas orientadas a encontrar el bien común.

Proponer modelos de desarrollo. Empoderar a la gente.

Proponer un gobierno que se sujete al escrutinio popular, sin máscaras. Que genere sociedad exigente, que rescate la dignidad humana.

El Peje hace énfasis en que la solución de todos los problemas estriba en la muerte de la corrupción. Cosa que no ocurrirá.

De ahí surge todo su discurso y el resto de los morenos lo repiten como disco rayado.

Cómo estará el tianguis de las segundas, que este es el mejor discurso. Los otros ni a eso llegan.

¿Y los independientes apá?

Una figura que “nació muerta”, pero que sirve para que la democracia, se refresque un poco y parezca que es de a deveras.

Total… ¡Nada le gusta al señor!

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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