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    febrero 24, 2024 | 8:24

    Showman

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    Los políticos vistos como “antisistema” han venido cosechando éxitos luego del descrédito muy, muy generalizado de los partidos políticos tradicionales en básicamente todas las Democracias del mundo. El último de estos “Showmans” es el argentino Javier Milei.

    La República Argentina eligió como presidente a un estridente diputado auto definido como “libertario”, este diputado con menos de dos años de experiencia como legislador pudo catalizar el descontento popular derivado de una recesión económica y una inflación superior al 140% interanual.

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    Con tal espiral inflacionaria, no sorprende, al ser de la oposición al grupo gobernante, la victoria de Milei en las urnas, más bien sorprende que el candidato oficialista Sergio Massa (ministro de finanzas del actual gobierno) haya pasado a una segunda vuelta electoral y que Milei tuviese que recurrir al apoyo del expresidente Macri y de la derecha tradicional argentina.

    Como diría Bill Clinton: “the economy, stupid”. Los deteriorados bolsillos argentinos se hicieron sentir en las urnas y castigaron al kirchnerismo que había recuperado el poder apenas en 2019 luego del mandato cuatrienal del derechista Mauricio Macri.

    El actual partido gobernante perdedor, el Partido Justicialista, baluarte del peronismo dio un marcado giro a la izquierda cuando Néstor Kirchner resultó electo en el 2003. Actualmente el “liderazgo moral” del partido recae en la vicepresidenta, ex senadora, ex primera dama y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

    En el 2001, luego de administraciones neoliberales en la década de los noventas, la economía argentina acabó destruida. La crisis económica posibilitó que Argentina se uniera a la ola izquierdista sudamericana de la primera década de los años 2000, donde el gobierno de Néstor Kirchner algo hizo bien pues pronto el desempeño económico mejoró y la dignidad nacional comenzó a recuperarse.

    Bien evaluado por sus compatriotas, Kirchner entró en durísimas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, logrando una quita del 70% de la deuda que Argentina tenía con este organismo.a

    La gestión contestataria de Kirchner, luego de mucho tiempo, puso énfasis en las causas populares y trato de recuperar la lastimada soberanía nacional. En 2007 se consolidaba el kirchnerismo al resultar electa Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de la Nación.

    Néstor moriría repentinamente en el 2010 y en 2011 Cristina Fernández se reelegiría, pero su popularidad vendría a menos.

    En 2015 el ex presidente del club de fútbol Boca Juniors y popular ex alcalde de Buenos Aires rompería con la racha ganadora del Partido Justicialista, ganando las elecciones presidenciales de aquel año. 

    Su gestión de perfil empresarial representaría una vuelta gradual al neoliberalismo y cuatro años después recuperaría el poder la coalición encabezada por el Partido Justicialista con Alberto Fernández como presidente y Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta.

    Las tensiones internas de la coalición gobernante implicaron una pasmosa gestión del presidente Alberto Fernández, quien no pudo contener el deterioro económico que ya advertía especial atención al final del gobierno de Macri. Además, los intentos por proscribir políticamente a Cristina Fernández de Kirchner algo tuvieron que ver con el intento de asesinato contra su persona en 2022 y en varias causas penales vigentes en su contra.

    En este contexto, un profesor de economía, Javier Milei, comenzaba a hacerse notar en diversos espacios mediáticos, proponiendo un “anarcocapitalismo”, la dolarización de la economía, suprimir el banco central y haciendo declaraciones poco amigables contra los políticos tradicionales.

    Sus argumentos tuvieron eco en amplios sectores sociales golpeados por las políticas deficitarias tanto de gobiernos de izquierda dados a gastar en programas asistenciales como los de der echa dados a favorecer a grupos empresariales y extranjeros.

    Milei es un prolífico escritor, sus teorías son atractivas cuando vemos que los gobiernos del color que sean al final siempre terminan por decepcionar a los ciudadanos. La audacia u oportunismo de sus propuestas, al igual que Trump, Bukele o Bolsonaro, dan clic en la emoción popular.

    Curiosamente; tanto Trump, Bukele, Bolsonaro y Milei están identificados con la extrema derecha y son vistos aparentemente como “antisistema”. Tanto Trump como Bolsonaro perdieron la reelección por estrechísimo margen.

    Trump, quien cuenta con posibilidades de regresar a la Casa Blanca, ya prepara reunirse con Milei en un nuevo acto propagandístico. Las propuestas del próximo presidente de Argentina, al día de hoy difícilmente podrán aplicarse en la realidad sin crear un desastre mucho mayor en el país sudamericano y ya planea un viaje a los Estados Unidos para cabildear con la administración Biden un paquete de divisas.

    Milei, contrario a lo que motivó a miles de sus votantes, realmente no representa algo nuevo, es en sentido literal un actor de teatro político, un showman que se ha hecho notar con escandalosos actos de propaganda barnizados en una eficaz campaña de relaciones públicas y comunicación dirigida por su hermana Karina Milei.

    Representa una vuelta al neoliberalismo más radical: un Estado disminuido a las menores funciones posibles, “la mano invisible del mercado”, privatizaciones de las empresas públicas, etc. Propuestas cuyos magros resultados ya conocemos en Latinoamérica, incluida Argentina.

    Argentina venía cultivando una relación estratégica con China, recibiendo inversiones multimillonarias incluso superiores a Brasil en 2022 y con acuerdos swap primero por 5,000 y luego por el equivalente a 6,500 millones de dólares. Aunque la relación entre ambos países seguirá, en el tablero geopolítico la victoria de Milei no es muy conveniente para Pekín.

    Milei, quien en sus mítines destruía maquetas del banco central, es un showman que hábilmente ha capitalizado el hartazgo de los argentinos hacia su clase dirigente pero que puede resultar en un experimento útil para mantener la primacía global del dólar estadounidense como moneda.

    Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.

    Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego.

    Así que por sus frutos los reconoceréis.

    (Mateo 7:18-20)

     

    ADN Moises Hernandez Sqr

    Lic. en Administración Pública y Ciencia Política, candidato a Maestro en Administración en curso. Ha sido funcionario público federal y docente en nivel media básica y medio superior. Se especializa en gobernanza educativa y políticas públicas.


    Las opiniones expresadas por los columnistas en la sección Plumas, así como los comentarios de los lectores, son responsabilidad de quien los expresa y no reflejan, necesariamente, la opinión de esta casa editorial.

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