El miércoles pasado me reuní con unos señores que son más hermanos míos que amigos. Nuestra reunión se llevó de manera provechosa y al terminar con los asuntos serios, pasamos a cenar unos cortes de res asados al carbón con tortillas de maíz, chiles bañados en el jugo de la carne y asados también, junto con cerveza lager para que no cayera tan pesado.

Se fueron formando los grupitos y cada uno con tema de conversación distinto.

Entonces uno de los señores con porte sobrio me preguntó mi opinión sobre la corrida de toros pasada y de allí derivó nuestra plática mientras cenábamos.

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Los temas iban y venían, pues ya entrados en el discurso, mi comensal resultó ser todo un personaje, hasta que me preguntó- ¿tú eres de Juárez? – a lo que le respondí- sí, soy de Juárez, pero nacido en Orizaba. Entonces me respondió- yo tampoco nací aquí, yo vengo de Torreón- luego le pregunté- ¿cuánto tiempo lleva viviendo en Juárez? – no me acuerdo- me dijo. Cambie la pregunta- ¿cuándo llegó a Juárez? – Se quedó pensativo unos momentos mientras entrecerraba los ojos y me contestó- no me acuerdo exactamente el año, pero fue por la década de los 80’s, pero de lo que si me acuerdo es que fue en el día de San Juan, ¿sabes por qué me acuerdo? – ¿por qué? – porque los niños estaban jugando con el agua.

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Pila de la Chaveña, Ciudad Juárez, Chih. Fotografía: Marduk Silva.

Entonces lo alenté a que me platicara lo que recordaba y me dijo- verás, yo estaba joven, ¿Qué edad tienes? – 26- a pues mas o menos de tu edad. Llegué a la central de autobuses que en ese tiempo estaba allí en la placita construida de ladrillo color ferroso en la esquina de la triunfo y López Mateos. Llegué con mi chamarra de mezclilla y una mochila. Después agarré rumbo hacia la Chaveña, porque allí vivían mis familiares. Para cuando llegué a la Pila de la Chaveña, los niños estaban muy contentos jugando con el agua de esa pila, el día estaba muy bonito. Me quedé un rato viendo aquel momento tan alegre, así fue como me recibió mi juaritos. Por lo avanzado de la noche y en vista de que la cena y la bebida se acabó, nos despedimos y todos llegamos con bien a nuestras casas.

Esta es una de las muchísimas microhistorias vivas de nuestra ciudad, guardadas en las piedras finas esperando a ser visitadas. Desafortunadamente hemos caído en la falta de no alzar la voz y dejar salir la memoria histórica, ya sea por pena de no haber nacido en Juárez o no ser un buen “juarense”. Además del empeño de los gobiernos municipales en destruir los monumentos y edificios de la ciudad, siendo testigos los mismos ciudadanos que aplauden el derribar “edificios viejos y feos” para construir placitas que son más de lo mismo. Nuestra historia local está en el centro y se ha estado reduciendo cada vez más a la expresión de “no voy al centro porque es feo”.

Aunque no siempre ha sido así ni será, afortunadamente logré capturar a la Pila en una pose soberbia y digna, todo lo contrario, a lo que muchos creen del centro.

Marduk Silva
Marduk Silva
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Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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