Hace un mes y medio fui invitado por el comité de estudiantes universitarios a participar en el encuentro que organizaron, donde a través de ponencias discutieron la historia y cultura de Ciudad Juárez; en respuesta al creciente estereotipo de “inculta Ciudad Juárez” y que esta localidad si tiene mucho que mostrar. Como siempre, la difusión académica se encontró limitada, pero, aun así, los futuros colegas realizaron un modesto pero bien organizado evento con un medio de comunicación local. 

Lo que me gustó mucho del evento además de su objetivo, fue el que buscaran aquellos espacios ocultos de la ciudad, como el que les quiero relatar a continuación: La Casa del Agrónomo ubicada dentro del Parque Central, un recinto que por fuera no llama mucho la atención pero por dentro es un museo a la educación de la ciudad. A la entrada en la primera sala se encuentran en exhibición uniformes militares del siglo pasado con los que desfilaron aquellos alumnos orgullosos de su país; porque había algo de qué enorgullecerse. Pasando de allí se ingresa al salón principal en donde se encuentra expuesto el acervo histórico de la que fue la Escuela Particular de Agricultura (1906-1963) y después rebautizada como Escuela Superior de Agricultura Hermanos Escobar (1963-1993).

Documentos de todas las generaciones que pasaron por aquella institución y que con mucho cariño sus ex alumnos enviaron. Recuerdos y marcos de madera vieja se fusionan en aroma a nostalgia, además, conforme va uno recorriendo las paredes del salón van surgiendo nuevos datos, más documentos, nombres, fechas, dedicatorias y fotos. Al centro a un extremo se encuentra un memorial de los fundadores de la Escuela Particular de Agricultura y sus primeros alumnos. Muchos habitantes de ésta frontera, sobre todo, los más jóvenes desconocen la procedencia de éste acervo y quizá su existencia también.

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Los hermanos Rómulo y Numa Escobar abrieron su escuela con tan sólo 14 alumnos y las primeras palabras que inauguraron las cátedras de ésta magna institución  en un modesto recinto fueron las siguientes: Por la patria, sean estas las primeras palabras que se digan en este recinto, porque en su nombre, emprendemos este esfuerzo. Con esa voz comenzó una breve tradición educativa en Ciudad Juárez, digna de una cultura profesional que fue coherente con su filosofía educativa que formó hombres y mujeres útiles a la patria chica del rio bravo y a la sociedad fronteriza antes que sabios; pues el conocimiento sin utilidad ni beneficio en común, es solo vanidad y pomposidad académica. 

C3A5CUsers5CMarduk5CDownloads5C265198177 4753422564721448 282065211139406035 n.jpgPor cierto, uno de los documentos que más me llamaron la atención, es el título profesional de Rómulo Escobar firmado por el general Porfirio Díaz, en ese entonces, presidente de México y que dice lo siguiente: República Mexicana. El Presidente de la República. En nombre de la Patria premia la aplicación y el saber de el alumno Numa Escobar debidamente acreditados con la calificación que obtuvo en el curso de segundo año de Agronomía en la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria. México a 28 de enero de 1893. El Presidente de la República Porfirio Díaz. El Secretario de Instrucción Pública.

Marduk Silva
Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.


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