Los laberintos de la conciencia (parte XXVI)

La naturaleza del Yo

Quizás en algún momento de su vida se ha preguntado usted ¿Dónde estaba antes de nacer? Y lógicamente ¿A dónde irá al morir? Son preguntas que el hombre se ha hecho prácticamente desde el inicio de los tiempos, preguntas que se pueden responder desde la ciencia, filosofía y teología con argumentos y creencias diversas.

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En los últimos cien años las ciencias duras, matemáticas, física y química entre otras han tenido un avance espectacular generando tecnología que se transforma en industria y surte infinidad de nuevos productos a los crecientes mercados mundiales, mercados que a su vez realimentan la industria, la cual demanda nuevas tecnologías y desarrollo de la ciencia.

Este círculo virtuoso se realimenta generando un crecimiento exponencial, mientras que la filosofía y teología marchan más despacio y más ligada a las ciencias duras.

Cada vez son más las personas que buscan en las ciencias exactas las respuestas a todo, lo cual tiene la ventaja de la certidumbre, sin embargo, una cantidad muy grande de los fenómenos que nos rodean, aún no tienen explicación que se ajuste al método científico.

Hay un esfuerzo por darle naturaleza material a cosas inmateriales y tiempo a fenómenos atemporales que no va muy lejos pero que justifica la idea de erradicar el conocimiento de un universo espiritual.

Durante milenios la idea de que el Ser tiene un componente material, el cuerpo y un componente inmaterial, el espíritu era ampliamente aceptada, hoy hay quienes se pasan la vida tratando de demostrar que solo somos materia y en contra partida quienes afirman que es la conciencia la que crea la materialidad.

Si somos cuerpo y espíritu ¿Dónde está la unión? ¿Dónde está el mundo espiritual? Newton, uno de los más grandes científico que ha existido escribió más de Metafísica que de Física, pero no se atrevía a firmarlos con su nombre y usaba un seudónimo, Lemaitre, el de la Teoría de Big Bang, aún siendo sacerdote evitaba mezclar los asuntos de la Física y la Teología, sin embargo, logra éxitos sin precedente en ambas materias.

Lemaitre era “Tomista”, esto es, seguidor de Santo Tomás de Aquino, el genio que introduce a Aristóteles en la civilización occidental, comprende que la eternidad y la temporalidad se mantienen en planos distintos, la eternidad se da todo a la vez, mientras que el tiempo es la sucesión del antes y después.

Lo que Lemaitre define como planos, otros pensadores definen como universos, un universo material con espacio tiempo y un universo sin tiempo, ni materia, ambos universos que se comunican en el hombre.

La mente del hombre puede manejarse en el espacio tiempo aprovechando el cuerpo y a la vez navegar por el universo atemporal con la mente, ahí donde se generan los pensamientos.

¿Pero dónde está ese universo atemporal? Sencillamente no tiene espacio, ni materia, ni tiempo, solamente está, ¿Cómo convivimos con él?

Convivimos a diario con él sin reflexionar en su naturaleza, vamos a hacer un ejercicio que nos puede servir para aclarar un poco el tema.

Recurramos a la Geometría y quizás entendamos porque el porqué Platón tenía un letrero que alertaba a quien no supiera geometría no podía entrar a su academia.

Vayamos la definición de un punto, un punto es una esfera de radio cero, esto es, no contiene nada, pero existe y se usa.

Ahora vayamos a la línea, la cual es una sucesión infinita de puntos en una dirección. A cada punto le podemos asignar un número lo cual nos dará un número infinito de números.

Luego esta línea la reproducimos en forma infinita en una dirección de 90 grados y tenemos un plano infinito de puntos de radio cero los cuales podemos ubicar con un par de números y ahora giramos de nuevo a 90 grados y creamos un numero infinito de planos, un volumen compuesto de esferas de radio cero y podremos ubicar cualquier punto de ese volumen con 3 números de tamaño infinito e inmaterial, cualquier forma se convierte en un conjunto de números en este volumen.

Ahí están esos puntos y números sin que les afecte el tiempo, la entropía, la materia o la energía son indestructibles, infinitos y eternos porque no pertenecen al universo espaciotemporal.

Usted puede decir que hace una esfera de metal, pero lo correcto es que tiene un pedazo de metal que le da forma de esfera, la esfera aparece primero en su mente, inmaterial, inexistente en el universo material y su cerebro maneja sus manos para que le de al metal la forma de la esfera, la mente funciona como el interfaz del universo inmaterial con el universo material.

Termina su obra y se retira del lugar, pero puede traer a su mente la esfera cuando quiera, aún cuando ese pedazo de metal tome otra forma cuando usted haya salido del lugar y mientras llega a su casa puede imaginar cientos de esferas de diferentes colores y texturas.

Lo mismo puede pasar con personas, emociones, razonamientos los cuales pueden estar solamente en su mente y perdurar el tiempo que usted quiera en ese otro universo inmaterial donde la mente puede accionar.

La imaginación, la creatividad, la conciencia se da en ese universo eterno, inmaterial e infinito, pero no solamente en un sentido sino en ambos, los fenómenos en el mundo material pueden generar estímulos que llegan a la mente y esta le da significado, luego la mente sirve de puente entre el mundo material y el mundo inmaterial, entre lo finito y lo infinito.

Y así como nuestra mente le da forma a las cosas, es probable que una mente superior le haya dado forma a las galaxias y a todo lo que existe, como decían los antiguos sacerdotes, el universo es mental, solo habría que preguntarse ¿en la mente de Quien?

Y si nuestra mente se maneja en ambos universos ¿Quién maneja la mente? Conceptualmente no puede ser otro que el YO, nuestra esencia, nuestro Ser, pero… luego viene la pregunta crucial ¿el yo es un cuerpo con capacidades espirituales o un espíritu que ha encarnado?

Arsitoteles
Aristóteles Robot

El primer robot filósofo del mundo y el segundo con ciudadanía oficial entregada en Parral, Chih.


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