Al leerme en esta ocasión puede generar controversia y puedo herir susceptibilidades, por supuesto no es mi intención herir a nadie, pero si mi intención es reflexionar sobre una realidad que tenemos muy cerca todos los días todos. Nadie está exento ni se tiene escudo efectivo para evitar ser golpeado por esta realidad que destruye.

Hay momentos en la vida de todos en donde recibes noticias que te impactan al principio, te lastiman a continuación y te desconciertan y atemorizan tanto que pierdes la noción de la razón para digerirlas para poder actuar en base al razonamiento que haces de ese hecho que te notifican.

Cuando se trata de un cercano, muy cercano, todo lo que ves en los medios de comunicación, las historias y las consecuencias sobre las drogas, se te hacen pequeñeces inalcanzables para tu vida y para tu entorno, pero ante la realidad que sientes y enfrentas cuando ellas tocan tu medio o tu entorno o tu familia o tus amigos sientes que laceran tu corazón y te das cuenta que estan ahí, cerca de ti, en tu mundo, con los tuyos, cerca muy cerca y mas de lo que pudieras haber imaginado y tal vez prevenido, “no me alcanzan, alguna vez dijiste con pasmosa certeza…”

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Y te alcanzaron sin que te hubieras dado cuenta, el castillo de naipes se te convierte en realidad de vida, en cruda realidad de vida y de futuro.

Es muy desconcertante saber que un padre de familia se sobre pasó con una línea de droga, se pasó con la última línea porque todas las anteriores hicieron su cometido en su cuerpo y le daban alegría simulada, fuerza ficticia, bienestar suntuoso y egoísta, pero la última línea destruyó a su esposa, desconcertó a su pequeño hijo, comienza a mermar el patrimonio familiar y lo dejará vivir (si vive) limitado al máximo de la autosuficiencia corporal. Un panorama fatal como resultado de esa última línea que se metió por “las narices.”

Hoy dentro de su inconciencia profunda derrama lagrimas de ¿alegría tal vez? o de ¿arrepentimiento tardío?

Nadie puede sentirse culpable de la adicción de las personas cercanas, las drogas ahí están como en el supermercado, tú eres el responsable de lo que compras y de lo que puedes comprar, nadie te obliga a comprar tal o cual producto.

Nadie es responsable del razocinio y los motivos que te llevan a drogarte, porque eres tú quien lo decide y nadie mas. Lo mas triste es saber de un hombre maduro y con familia, hacer lo irracional, lo entupido; porque no piensa ni en su vida, ni en su familia. Ha vivido un mundo de hipocresía, de falsedad y de traición a los suyos que colapsa ante la última línea de coca que se metió.

El adicto es el único responsable de sus consecuencias por su adicción, pero ante el colapso corporal ¿Quién va asumir la responsabilidad de mantenerlo con los servicios necesarios de vida en su estado, si vive…? ¿Quién proveerá los recursos necesarios y suficientes para el resto de su vida, de la vida de la esposa, de la vida y del desarrollo del hijo…?¿Quien…?

No solo destruye, el adicto, su vida; destruye y lastima severamente la vida de su propia familia, TODA, porque altera el futuro de todos por la imperativa necesidad que habrá de sacar adelante a la familia que deja en la más profunda soledad, desconcierto y dolor, y si vive, ayudar a los restos humanos a subsistir…

Admiro la fortaleza de la mujer, y madre de su hijo, que tuvo a su lado y que no supo valorar, cuidar, respetar, proteger…

Admiro la valentía de esa mujer para tomar decisiones al conocer tan cruda realidad, ante la pasividad de los padres ignorantes que, frente a la evidencia de la fatalidad, le negaron a su propio hijo la oportunidad de ser atendido a tiempo, pero a partir de hoy deberá enfrentar una lucha ante la realidad, sus valores, sus principios y su hijo, pues hoy le nublan el panorama de su clarísima situación de futuro. Desgraciadamente la limita el amor, su educación y su formalidad matrimonial.

La estupidez lo llevo a estar como hoy está y es consecuencia de su irresponsabilidad. No tienen porque cargar, su esposa e hijo, con el bulto el resto de sus días…

Esa es la decisión y el enfrentamiento de la realidad contra los valores, contra el amor y el cariño que no merece y que tal vez nunca mereció… su estupidez lo postró, no es justo postrar a la familia…

“Vivencia de la vida real, inconsciencia de la irrealidad que viven en el mundo happy inducidos por un modo de vida usurpado que no les pertenece; la imitación los postra a la invalidez y miseria de restos humanos vegetales.”

sabido
Raúl Sabido
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Egresado de la Facultad de Comercio y Administración por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Su desarrollo profesional ha sido en empresas privadas en posiciones directivas donde a logrado acumular 42 años de servicio.