La lealtad, casi imposible no pensar en relacionarla con un perro, sin añadir este calificativo, es más, diría que un perro es la lealtad en sí misma. Para encontrar la correcta definición de ella, solo basta con mirar a nuestro “fiel” amigo, nosotros somos eso para él, amigos, no dueños; formamos parte de su vida. Es más, sin nosotros su vida carece de sentido y ocurra lo que ocurra, el siempre estará a nuestro lado, en la salud y la enfermedad, en las alegrías y las penas, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de su vida hasta su muerte.

La Lealtad es un tema extenso y muy debatible entre muchos y hasta penada en algunos lugares. El término proviene del latín “legalis” que significa “respeto a la ley” El término expresa un sentimiento de Respeto y Fidelidad hacia una persona, compromiso, comunidad, principios morales, entre muchos otros.

Sin embargo todos sin excepción buscamos y esperamos la lealtad de los demás y a nadie nos gusta ser traicionado. La lealtad es un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso, es un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. El concepto de la lealtad se presenta en temas como la Patria, el trabajo, la familia, la amistad y en las relaciones amorosas. Por eso cuando alguien nos ha dado algo bueno, sentimos que le debemos mucho más que agradecimiento.

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En la vida política se está llena de lealtades y traiciones. En cuanto aparecen dos figuras aparece la lealtad y, a su lado, el enemigo: «La Traición…»

La lealtad es un valor único, pues quien es traidor se queda solo, por lo tanto, debemos ser leales con aquellos que nos han ayudado como: aquel amigo que nos defendió, el país que nos acoge como patria, la empresa que nos da trabajo; en pocas palabras la lealtad es defender a quien nos ha ayudado: «sacar la cara», “mostrar la casta”, “demostrar de qué estamos hechos”.

Cuando realmente somos leales, podemos llevar la amistad y cualquier otra relación a su etapa más profunda. Aun así, no es de negarse que todos en determinado momento podemos tener un amigo superficial, o trabajamos en un sitio simplemente porque nos pagan.

Sin embargo, la lealtad implica un compromiso que va más hondo, es el estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso más profundo con la sociedad misma y así, como estos, podríamos citar varios ejemplos y escenarios donde la lealtad es la protagonista o la base casi de todo.

Inclusive en algunas naciones existen ceremonias donde los ciudadanos demuestran lealtad a la patria que pertenecen, como juramento a la bandera, entonamiento del himno nacional, entre otros.

No obstante, existe una pregunta que muchos se han hecho o se hacen. ¿Es acaso lo mismo Lealtad que Fidelidad?

Cabe mencionar que estas dos palabras tienen algunas cosas en común, y me gustaría explicarlas a mi percepción.

Mencionaré cinco puntos sobre las diferencias entre la Lealtad y la Fidelidad y lo que mucha gente confunde de estas dos grandes palabras que como personas maduras sabemos son tan necesarias en las buenas relaciones para mantenerlas duraderas.

  • La fidelidad tiene que ver directamente con una persona. La lealtad tiene que ver directamente con una causa. Puedes ser leal, pero no fiel. Porque crees en la causa, pero no en la persona. Por supuesto lo ideal es ser fiel y leal.
  • La fidelidad tiene que ver con el corazón. La lealtad tiene que ver con la razón. Dios mismo lo primero que pide es fidelidad, Él pide el corazón primero, y luego la razón se acomoda. Una esposa puede ser fiel, pero no leal, porque aunque nunca tendrá otro hombre, bien puede estar en desacuerdo con la forma en que su marido (su persona) obtiene su dinero (su causa).
  • La fidelidad tiene que ver con el amor. La lealtad tiene que ver con lo legal (de hecho es la raíz etimológica de lealtad). Cuando se es fiel a alguien se le ama y se está dispuesto a perdonar errores y defectos creyendo en que tales cosas se superarán. El leal al ver los errores y defectos los confronta con respeto, pero demandando ajustes para caminar en lo correcto (legal).
  • La fidelidad tiene que ver con sometimiento. La lealtad tiene que ver asentimiento. Aunque no te sometas a la persona puedes seguir haciendo lo que te enseñó como causa. Y aunque esto ya suena extraño, lo peor ocurre cuando no solo se pierde el respeto a esa autoridad sino que se hacen cosas contra esa autoridad. El leal sigue haciendo la tarea, pero el fiel nunca hablará mal de aquel a quien es fiel y mucho menos hará algo que de alguna manera dañe, denigre, o cuestione a esa persona.

Lealtad es la unión del respeto, la comprensión, la confianza, la sinceridad y el compromiso, valores que suelen ir unidos y que son fundamentales a la hora de relacionarse con los demás. Hay que recordar que la lealtad debe comenzar con uno, porque a veces es más difícil ser leal a uno mismo que a los demás, porque al fin y al cabo no nos enojamos con nosotros mismos y es fácil renunciar a algo que queremos porque las circunstancias no nos son favorables. Así que esto sólo se logrará proponiéndonos compromisos y metas en el camino.

Por esta razón llegamos a la conclusión que la Lealtad no es consecuencia de un sentimiento afectivo, sino el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. Por eso sigamos con la firmeza en las emociones y en las ideas que llevan a no engañarnos ni traicionarnos a nosotros mismos, ni mucho menos a los demás.

Eduardo Quezada Compañ
Eduardo Quezada Compañ

Estratega Digital.

Lic. en Derecho, estratega digital y asesor en comunicación política. Orgulloso juarense de corazón.


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