Vamos a ver de qué cuero salen más correas. El caso Lozoya, es trending topic en México.

Hace unos días apenas, nos enterábamos por redes sociales y televisión abierta de la existencia de un video que habría entregado a la Fiscalía General de la República, el ex Director de PEMEX, Emilio Lozoya, en donde evidenciaba la presunta entrega de sobornos provenientes de la empresa Odebrecht, para legisladores del PRI y el PAN, con el objetivo de aprobar la reforma energética.

El mismo video, no se ha usado hasta el momento como prueba formal en el juicio del citado ex Director. En él se mostraba a dos asesores del Senado, ligados a legisladores del Partido Acción Nacional. Uno de ellos, Rafael Caraveo, era ex secretario técnico en el Congreso y colaboraba con el entonces Senador blanquiazul, Jorge Luis Lavalle.

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Actualmente, Caraveo es contratista para el gobierno que encabeza López Obrador, y ha sido beneficiado con adjudicaciones directas. El otro implicado, Guillermo Gutiérrez Badillo, quien en ese entonces era también asesor, hasta hace pocos días fungía como Secretario Privado del Gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, pues luego de evidenciarse su participación en los presuntos actos de corrupción, fue cesado.

Pero no fue sino hasta hace unas horas que la bomba explotó. Días de especulaciones, interrogantes y más dudas que respuestas, vieron su fin. Lozoya habría comenzado a “cantar”. Sí, y es que según una publicación de la FGR en redes sociales, la copia de la denuncia de Lozoya no fue proporcionada a los medios, pero estos la habrían filtrado a la opinión pública.

En ella se lee entre acusaciones, a los ex candidatos presidenciales, José Antonio Meade y Ricardo Anaya, así como ex presidentes y demás legisladores, en la cadena delictiva de Odebrecht.

En un video que Anaya subió a Youtube, con el título “Mi respuesta a las mentiras de Lozoya”, afirma que el ex Director no sólo es corrupto, también malo para mentir, pues las fechas y cargos dados por este último para acusar a Anaya no coinciden con la realidad.

Así señala Anaya, que ante la acusación de recibir dinero ilícito para una presunta campaña al gobierno de Querétaro mientras él era Diputado no pudo ser real, pues él en ese momento no era Diputado, ni se encontraba en campaña alguna. Jose Antonio Meade tampoco se quedó con las ganas y lanzó un tweet en el que reta a la Fiscalía y se declara formalmente localizable.

López Obrador y su gobierno tienen todo en estos momentos para hacer la tan ansiada historia que han venido prometiendo, pero que con el pasar del sexenio, parece quedar en promesa. Y es que ante un irresponsable manejo de la crisis sanitaria, un nulo crecimiento económico, mayor endeudamiento, mayor delincuencia y fallidos programas sociales, al Presidente le viene perfecto la estrategia que ha usado a lo largo de toda su carrera: el show mediático.

No es para malinterpretar; la justicia debe llegar para quien haya cometido actos ilícitos, sea del partido que sea. Pero que se denuncie formalmente, se investigue, se desahoguen las pruebas, y se dicte sentencia para los imputados.

Estamos lejos de llegar a ello, pues la justicia en la 4T es selectiva. Así, mientras se acusa a personajes incómodos al régimen, con dichos pero sin pruebas, el gobierno morenista defiende a capa y espada a los indefendibles John Ackerman, Irma Sandoval, Manuel Bartlett, Carlos Lomelí, etc.

Una muestra de circo mediático fue aquella acusación a Ricardo Anaya cuando se le implicaba en un presunto lavado de dinero. Meses después de la elección presidencial de 2018, la FGR tuvo que exonerarlo por falta de pruebas.

¿Estaremos ante un nuevo espectáculo para realzar la desgastada imagen del Presidente de la República? ¿Habrá verdad en las acusaciones? ¿Se llevará ante la justicia a los implicados? No lo sabremos hasta que pase el tiempo.

Pero hoy, como dicen en el barrio: “El tiro está cantado”. Los acusados prometen dar la batalla para defenderse, y el Presidente se puso la soga al cuello; o procede, o su aprobación continuará cayendo drásticamente.

Es ahora o nunca. Es la hora de la verdad.

Luis Carlos Caniano
Luis Carlos Casiano

Lic en Ciencia Política. Diplomado en Políticas Públicas y Prevención del Delito. Estudiante de Maestría en Administración Pública. Funcionario público municipal.


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