La falsa independencia: moderna esclavitud.

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En plena semana de festejos de independencia, celebramos por una parte a quienes a través de un movimiento originado por la situación política y social de un país que hasta entonces se quería hacer ver como una extensión de un imperio europeo. Aquella madrugada de septiembre de 1810, motivados por un mal gobierno y buscando acabar con un sinfín de vejaciones, la campana de Dolores repicó llamando a la insurgencia.

Hoy, a más de 200 años, las campanas de México resuenan para recordarnos la libertad de la que actualmente gozamos, no solo por el hecho de no ser más una colonia sino que tenemos el poder de decidir de manera libre el trabajo que hacemos, las y los gobernantes que tenemos, las manifestaciones de expresión por las que optamos y en fin, en qué creer y qué metas fijarnos.

Precisamente y recordando toda esa libertad de la que muchos gozamos, no debemos olvidar a quienes en pleno siglo XXI y en un país en el que parecía impensable seguir cargando con el lastre de la esclavitud, ésta se ejerce lamentablemente en formas “modernas”.

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Y es que a pesar de muchos pero bajo la mirada indolente de otros, este problema no ha quedado en el pasado y de alguna manera se las ha arreglado para seguir vigente ahora a manera de trata de personas, reclutamiento forzado y explotación infantil; conductas delictivas que ocultan un sustancioso beneficio han ido escalando en organizaciones con una impunidad insultante.

Nuestro estado, valiente noble y leal, pone en entredicho estas características ya que, los esquemas de producción de chile se han declarado una forma de esclavitud moderna sobre todo en perjuicio de menores. Por otra parte, la misma condición del estado al ser frontera, representa una oportunidad para la comisión de conductas que explotan a menores en perjuicio de sus derechos, haciéndolos blanco de quienes ven en conductas deleznables un redituable negocio.

Se vuelve entonces necesario no solo alarmarse, sino dejar de ser precisamente un área de oportunidad para permitir conductas que atentan contra el interés no solo de las y los menores, sino de cualquier persona.

Si bien, bajo la óptica de toda ley, tratado o convención, la explotación infantil no tendría cabida, debemos decir que la realidad supera el marco de acción de la política pública; por ende y en el marco de la celebración de independencia, buscamos a través del Congreso que todo orden de gobierno sea capaz de ejercer no solo las atribuciones que la Ley General de Niñas, Niños y Adolescentes les confiere, sino que a través de la creación una comisión edilicia especializada, sean las y los regidores quienes puedan además de legislar, destinar presupuesto para cumplir con dichos fines.

La esperanza es la mayor expresión de libertad que existe en el mundo, ya que a través de esa esperanza vencemos cualquier barrera que veamos atenta contra nuestras metas. Hoy, en esta celebración de independencia, hagamos libres a las niñas, niños y adolescentes y como siempre le digo: por el bien de todas y todos, primero la niñez.

BenjaminICSA
Benjamín Carrera Chávez

Doctor en Problemas Económicos por Universidad Autónoma Chapingo.
Actualmente Diputado Local por el 5to Distrito de Chihuahua, Profesor-investigador en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UACJ y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT, Nivel 1.


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