Advierto muy poco margen para la duda en el progreso que presenta la economía de nuestro país, con énfasis en la región fronteriza norte, pero principalmente en mi querida Ciudad Juárez; si acaso la hay, es por parte de algunos agoreros del desastre que con tintes políticos no reconocen esos avances.

Uno de los elementos visibles en el crecimiento de la economía en Juárez es la pujante industria de la construcción. Por diversos rumbos de la ciudad están en edificación miles de viviendas y decenas de plazas y locales comerciales. En materia de construcción de vivienda, desde luego que mucho tiene que ver la enorme cantidad de créditos que han dispersado el Infonavit y el Fovisste para garantizar este derecho elemental a los ciudadanos fronterizos, brindando un impulso determinante a la industria de la construcción y al comercio de bienes raíces.  

Hace tan solo unos días, El Diario de Juárez publicó un reportaje sobre la alta demanda de casas habitación y cómo se ha elevado su valor, lo cual no necesariamente es debido únicamente a un proceso inflacionario a nivel mundial sino que mucho tiene qué ver que en esta frontera hay circulante como nunca antes, que se ha recuperado la creación de plazas laborales y se ha fortalecido la competitividad de la industria nacional que provee a la maquiladora.

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Adicionalmente y en parte como consecuencia de lo antes expuesto, las oportunidades laborales van en crecimiento, han vuelto las brigadas de empleadores que se colocan en las plazas públicas para invitar a la fuerza laboral a incorporarse a sus empresas, principalmente en la industria maquiladora.

Son señales inequívocas de que algo se tiene que estar haciendo bien en el tema económico en nuestra frontera. 

Y ese desarrollo responde también a la atinada estrategia del Gobierno Federal actual que desde el primer año destinó un presupuesto específico para la implementación de un programa de mejoramiento urbano que se concretó en cinco obras: el Polideportivo La Montada, el Centro Comunitario Zaragoza, el Parque Deportivo Revolución, el Skate Park en Tierra Nueva y el centro de salud en esa misma colonia.

Es obvio que, ante el grave atraso en materia de infraestructura pública en Ciudad Juárez, cualquier obra impulsada por los gobiernos en estos tiempos pareciera ser poca cosa, puesto que han sido décadas de políticas centralistas, tanto estatales como federales, en las cuales no se le reconoció con hechos el papel clave que esta frontera ha tenido en materia económica y en muchos otros temas, desde el histórico hasta el industrial, sin obviar su estratégica geolocalización para el desarrollo integran del país. 

Debemos mencionar otra obra que significa una importante derrama económica para Juárez y que responde al firme compromiso por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social para concluir el Hospital de Especialidades que tanta falta le hace a nuestra ciudad; se estima que serán invertidos alrededor de 3 mil 800 millones de pesos para concluirlo, pero más importante aún es que la operación de esa unidad dejaría anualmente otros mil millones de pesos en derrama para la ciudad.  

Otro proyecto importante ya en marcha es la construcción del libramiento carretero Samalayuca – Guadalupe, de 32 km y 2 carriles, que incluye la construcción de dos distribuidores viales y un paso superior sobre las vías del ferrocarril, con lo cual se conectará la zona sur de Ciudad Juárez con el Puente Internacional Guadalupe-Tornillo, obra que impulsará el comercio exterior por el cruce hacia Tornillo, Texas, que tenía ya más de diez años en pausa y que, sin embargo, el gobierno federal actual tiene el firme propósito de concluirla y ya ha echado mano y maquinaria a la obra.  

También en proceso de construcción se encuentra el conector fronterizo del Libramiento Samalayuca- San Jerónimo, con el que se pretende ampliar el camino de acceso al puerto fronterizo San Jerónimo-Santa Teresa, que incluirá carriles para vehículos sobredimensionados, carriles FAST, que son para uso exclusivo de socios C-TPAT (las siglas son en inglés y significan Asociación de Aduanas y Comercio contra el Terrorismo), que ya se encuentran en otros puertos fronterizos de cruce terrestre de México y Canadá hacia Estados Unidos, y los transportistas que están dentro de este programa consideran los carriles FAST como un beneficio sustancial porque les permiten ahorrar tiempo en el cruce de mercancías por las fronteras. Son servicios que apoyan a la industria y el comercio, pero además se contemplan carriles exclusivos SENTRI (línea Exprés) para vehículos ligeros en el cruce antes mencionado.

Agregaría a lo anterior, el sano equilibrio entre las inversiones privadas y públicas que ha promovido el actual gobierno federal desde su inicio. El presidente López Obrador ha dado claras muestras de que las inversiones privadas si tienen cabida en México, pero guardando siempre el sano equilibrio en la participación entre sectores público y privado, y buscando siempre el beneficio del sector social.

El incremento de los salarios ha detonado una mayor actividad comercial, a pesar de la pandemia, donde, por cierto, en su período más álgido, ahí estuvo el Gobierno Federal para apoyar a decenas de miles de micro y pequeños empresarios con créditos a la palabra.

Cada vez son más los proveedores locales que han desarrollado tecnología y procesos productivos que localmente apoyan para que Juárez siga jugando un papel estelar en la industria mundial.   Queda mucho por hacer en materia de proveeduría local, el objetivo es elevar de dos a cinco puntos porcentuales el total de la compra de materia prima y tecnología por parte de la industria maquiladora a proveedores locales, es un gran desafío que, de concretarse, sería clave para el reforzamiento del desarrollo económico de la región.  

En materia social se han asegurado ingresos básicos para los grupos con mayor vulnerabilidad: adultos mayores, personas con discapacidad y niñas y niños de uno a cuatro años de edad. Sin embargo, más allá de los logros alcanzados hasta la fecha, que concretamente se traducen en cifras, lo que ha ayudado a acelerar la actividad económica es, sin duda, la política salarial, fiscal y en materia de becas.  

Es un hecho que la política fiscal especial que el gobierno adoptó para Juárez ha sido clave para que la economía fronteriza haya alcanzado este dinamismo, porque ha permitido precios de la gasolina homologados con los de El Paso, Texas, mucho más baratos que en el resto del país; impuestos más bajos en que en otras zonas de la república e incrementos en los salarios base.

A lo anterior podemos agregar la integración de programas sociales con cobertura universal, becas, créditos a la vivienda, eliminación de privilegios y combate a la corrupción, todo ello como una obra inmaterial que no se cuenta ni se pesa en varillas y cemento, sino que sienta bases firmes para un desarrollo integral, que redunde en mejores ingresos para los principales generadores de riqueza, pero también para las y los trabajadores.

La estrategia del Gobierno Federal ha sido muy certera y estratégica; en sus primeros tres años ha logrado sentar las bases de la transformación y Juárez es clara muestra de ello. Por eso, la absurda oposición y su permanente campaña de denostación a nivel nacional no han tenido eco en la mayoría de los juarenses. 

Lo dicho, se han sentado las bases, pero esto apenas empieza. Seguiremos trabajando para que los beneficios del crecimiento económico lleguen a todos los sectores de nuestra sociedad, pero con especial énfasis en la clase trabajadora, para continuar logrando mejoras salariales, mejores prestaciones y una política de desarrollo urbano, social, educativo y en materia de salud que coloque a los juarenses en el centro de las acciones de gobierno.

Juan Carlos Loera SQR
Juan Carlos Loera de la Rosa

Empresario y político defensor de la cuarta transformación.


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