Si una ciudad no progresa y se estanca en el comercio exterior, así como en el turismo, quiere decir que ha sido porque sus gobernantes no han servido para servir, y se han servido para vivir. Tal es el caso de nuestra fronteriza Ciudad Juárez Chihuahua. Y lo digo con conocimiento de causa, porque en Juárez, nací, crecí y sigo viviendo. La mejor frontera de México, dejó de ser desde el momento en que se convirtió en cuna de narcos y consumidores de drogas. Desde que se privilegió a los empresarios que se enriquecen con el negocio de las bebidas embriagantes.

Es lamentable observar que ya no queda casi nada de lo que teníamos. Desde el fallido centro histórico, que parece una zona bombardeada por la guerra. Con calles que solamente sirven para destrozar neumáticos, frenos, suspensiones y todo tipo de auto partes. La avenida Juárez que tuvimos en los sesentas y setentas, es otra zona fea, desaseada, y peligrosa para transitar. Se sostiene porque sigue siendo avenida de cruce internacional. Lo poco que se le invirtió como atractivo turístico ya no funciona y se deteriora por la falta de mantenimiento. Dejó de ser de primera y es deprimente observar la ausencia del turismo.

Es increíble y triste escuchar a los amigos que nos visitan y que comentan que hace treinta años era una gran ciudad y que hoy damos lástima. El Hipódromo y Galgodromo donde se vivieron grandes emociones, con salones para eventos artísticos, fiestas y culturales, restaurantes, fuentes, y todo un gran espectáculo, simplemente se acabó para no volver. Solamente queda la huella y el edificio destruido. Se pretendía construir un hospital de tercer nivel en dicho lugar, que todavía no tiene fecha para funcionar. Es otro concepto más que se quedó solo en plan sin terminar porque la corrupción no lo permitió.

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Y hablando de hospitales, el Hospital General ubicado en la Paseo Triunfo de la República, fue construido hace más de treinta y cinco años. Con tan solo algunas remodelaciones y arreglos sigue siendo funcional, aunque no para la capacidad actual. Pues sigue siendo del mismo tamaño en cuanto a instalaciones y superficie. Con muchas deficiencias y falta de atención médica y de medicamentos. Se sabe que cuando un derecho habiente del ICHISAL acude para surtir la receta, no se surte porque no hay. Pero luego en el registro del médico que atendió al paciente, dice que sí se surtió. Lo que evidencia la corrupción que tiene décadas sin erradicar.

El famoso Instituto Mexicano del Seguro Social, cuyo primer hospital se construyó en la exclusiva Zona del Pronaf, hace treinta y cinco años; continúa igual, pero con la huella inexorable del paso del tiempo. La zona dejó de ser turística y el gobierno vendió el PRONAF, que significa Programa Nacional Fronterizo, para dar paso a un centro comercial, que se quedó también rezagado en su infraestructura y negocios. Pues las deudas no le permitieron desarrollarse. Los dólares nos siguen destrozando la economía, sobre todo en la frontera. La corrupción sigue avanzando.

El Valle de Juárez, que antes era el primer lugar algodonero en el mundo, también se acabó. Los narcos llegaron y se quedaron con los campos agrícolas para sembrar amapola. Y los ejidatarios se fueron a los Estados Unidos. Es un campo de batalla entre policías y criminales, y mudo testigo de infinidad de crímenes y cementerios clandestinos. La corrupción sigue dando fruto podrido, y el Valle quedó seco y sin gente.

Tantos temas que abordar. Pero concluyo con el Edificio del Ejecutivo que se construyó también hace más treinta años. Donde se establecieron los Juzgados Civiles, Familiares y la Junta de Conciliación y Arbitraje. Además de oficinas administrativas hoy es un caos. Completamente deficiente en infraestructura y estacionamiento. Se multiplicó el trabajo y se multiplicaron los ingresos del Estado. Pero nada ha mejorado. Sino todo lo contrario. Hemos empeorado gracias a la corrupción. Es incomprensible que todavía existan juarenses que defienden a los políticos corruptos.

En contraste con la vecina ciudad de El Paso Texas, que se ha convertido en la más segura de los Estados Unidos de Norteamérica, sigue creciendo con la debida planeación e inversión. Sus hermosas avenidas en el centro. El parque de Los Lagartos, el Teatro Plaza remodelado y conservando su esencia arquitectónica, nos pone el ejemplo de lo que se puede logar cuando no hay corrupción y se invierten los impuestos en seguridad pública y social. Sus modernos centros comerciales y autopistas imponen y nos quedamos rezagados con la imagen más pobre cada día.

Molinar Apodaca
Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected]

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.


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