El Presidente Peña Nieto se burla de la inteligencia de los mexicanos. Pues mientras halaga su quehacer político, el país toca fondo en impunidad y en corrupción. En sus giras y discursos jamás reconoce, ni reconocerá, la realidad palpitante de lo que sufrimos los mexicanos cada día. Todos los días amanecemos con la incertidumbre de lo que pasará con la devaluación tan descabellada del peso frente al dólar, o de la inseguridad que padecemos sin autoridades en quien confiar.

Recientemente se autoevaluó como un gran presidente, al manifestar públicamente que “México hoy demanda en quien habrá de representarle, honradez, experiencia, honorabilidad, confianza y garantía de que llevará a México por un rumbo de estabilidad y orden”. Palabras que ofenden, porque su representación como presidente ha sido muy cuestionada en cuanto a los atributos que pide a su sucesor. Además de que palabras más, palabras menos, son los requisitos que establece nuestra Constitución.

Mientras el Presidente Peña Nieto sigue sin resolver los problemas más graves del país, nos seguimos cayendo ante los ojos del mundo en corrupción e impunidad. El Índice Global de Impunidad, que realizó la Universidad de las Américas, ubica a México entre los peores del mundo en impartición de justicia. El problema es muy grave, porque la deficiencia del Poder Judicial de la Federación y de los Estados, así como las Fiscalías y la Procuraduría General de la República, origina que aumente la delincuencia y crezca la corrupción.

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En todo el país está colapsado el sistema judicial. Más de cinco mil millones de pesos se gastó el gobierno en el nuevo sistema de justicia penal, y en Ciudad Juárez seguimos sin juzgados federales en materia penal. Tan solo en el Estado de Chihuahua, todo el sistema de justicia es oral y ya rebasó la capacidad de los juzgados. Nuestra ciudad además sigue siendo discriminada por el gobierno federal y estatal, desde hace décadas. Crece la población y se estanca la infraestructura. Carecemos hasta de copiadoras.

La corrupción en el gobierno de Peña Nieto la encabezan los cuadros básicos de su administración. Todos los funcionarios son parte del mismo sistema putrefacto, del que se respira la corrupción en su máxima expresión. No se puede confiar el sagrado honor de confiar el voto a ninguno de sus subordinados, ni mucho menos en José Antonio Meade, que lleva años participando en complicidad con sus antecesores. Ni el PAN logró mejorar la imagen presidencial con Fox y Calderón. Menos con Anaya acusado de lavado de dinero.

De acuerdo al Índice de Desarrollo Democrático de México, la corrupción avanzó a su nivel más alto desde el año 2010. Estamos ante un panorama de violencia y desigualdad que nos retrasa para avanzar en la democracia. Seguramente influye en el ánimo del comercio internacional y en los factores que promueven los organismos internacionales, para mejorar el nivel de vida y la justicia social.

La inversión en la capacitación para mejorar el sistema judicial es primordial para escalar y mejorar en cultura de la legalidad. Tenemos demasiadas leyes que no se aplican, ni se puede lograr sin la metodología e infraestructura. Estamos creciendo en delitos de todo tipo y mal educando a la niñez y nuestra juventud con el mal ejemplo. Es falso todo lo que promueve el gobierno en su publicidad porque también los medios están comprados en su mayoría. Es difícil escribir y publicar con libertad.

La publicidad es engañosa y se contradice con la realidad. La impunidad en México es del 99.3% lo que se considera “Impunidad Rampante”. Lo que significa que va en aumento la imposibilidad de llevar a los violadores de derechos humanos ante la justicia, y como tal, constituye en sí misma, una negación a sus víctimas de su derecho a ser reparadas. La publicidad que vale miles de millones para mentir, debería utilizarse para construir juzgados, hospitales y escuelas. Para contratar personal y capacitarlo adecuadamente.

Tenemos un gran reto que superar. Hay que empezar en casa con nuestras familias. En las aulas como maestros seamos honestos en servir dando lo mejor a nuestros estudiantes, que siguen siendo la herencia más hermosa que tenemos. Nuestras niñas y nuestros niños, necesitan que los atendamos como lo más importante que existe. A los malos políticos y servidores públicos deshonestos, debemos darles su lugar con nuestro desprecio. Que se imponga la ley contra los corruptos. La elección más importante del presente siglo será este año. Mide con valor tu dignidad como mexicano.

Molinar Apodaca
Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected] | + posts

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.


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