Hablemos de dignidad humana

La dignidad humana como tal, es un derecho que tenemos todas las personas para ser respetados y valorados en forma individual y social. Actualmente la dignidad humana está contemplada como un derecho humano en los Tratados Internacionales y en nuestra Constitución en el artículo 1º en el último párrafo ordena: Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

Si analizamos el contenido del párrafo que transcribo, éste derecho humano abarca más de lo que imaginamos, pues es amplio en su contenido y se extiende en el universo de ideas, formas de vida y sobre todo en la libertad absoluta que merecemos como parte de la sociedad organizada. Bajo una estructura política del gobierno sostenido por la democracia y el sustento legal de los poderes de la república. De tal manera que habremos de precisar el valor o lo valioso que somos, pues la dignidad abarca un amplio margen de definiciones y conceptos.

Las autoridades de todo tipo, están obligadas al debido cumplimiento del precepto constitucional,-independientemente de que se trata de derechos humanos universales-, mismos que conforman un sinnúmero de valores enunciados. Por ejemplo la dignidad protege la vida, porque somos merecedores del derecho a la vida, de tal manera que nuestra propia Carta Magna, establece que desde que somos concebidos estamos protegidos, dadas las reformas de la nacionalidad mexicana. También tenemos el derecho a la libertad,-salvo en los casos en que se cometan delitos y la pena sea privativa de la misma-, considerando que tenemos facultad y derecho para elegir de manera responsable nuestra forma de actuar dentro de la sociedad.

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También somos merecedores a la educación y a la cultura, tema por demás importante si consideramos que la educación y la cultura, son factores fundamentales para que nuestro país crezca en todos los aspectos; la educación debe ser necesariamente una e idéntica para todos sus miembros, con el mismo derecho para acceder a la misma, dado el principio republicano de la soberanía popular, se produce una exigencia para forjar una ética común que introduzca una cohesión mínima en el todo social. La rectitud cívica es la cualidad del ciudadano que actúa de acuerdo a la justicia. Es evidente la cercanía del civismo con la moral. El civismo prepara para el cumplimiento de las normas sociales; la educación moral induce a la formación de valores, juicios y reglas que cada persona adopta ante la vida.

La cultura pertenece a la educación porque obliga a la lectura, el estudio y el trabajo, porque nos identifica en cuanto a costumbres, ideas y tradiciones como nación y que prospera gracias al desarrollo de las facultades intelectuales. Por ello es imprescindible observar el debido cumplimento en materia de educación y no conformarnos con lo que tenemos, que dista mucho de lo que debe ser. El respeto es también honor y estima, es valorar la vida de todos, es perfeccionarnos a través de acciones buenas y positivas. Los valores deben prevalecer en uno mismo, para que la familia identifique el amor, la dignidad, la bondad, pues nacimos libres y la libertad sólo se puede dar a través de los valores.

Por otra parte la dignidad obliga a que todos tengamos trabajo. De acuerdo a las capacidades nos damos cuenta que estamos saturados pero de desempleo, y un enorme sector de profesionistas son los que menos pueden ejercer por la ausencia de empresas y sectores de producción para contratarlos. Tampoco se cumple con otro valor indiscutible de la dignidad que es el derecho a poseer una vivienda, una vivienda con lo indispensable para vivir con decoro, por lo que esto trae como consecuencia la imposibilidad de constituir una familia que pueda tener acceso a la seguridad y a la justicia social.

La dignidad también contempla una alimentación saludable, para que exista equilibrio emocional y físico, crear personas con deseos de superación y triunfar en la vida para ser útiles en la sociedad. Finalmente todos tenemos derecho a la recreación y por ello debemos buscar los lugares y elementos para vincular a las familias con espacios sanos de esparcimiento. Debemos poder elegir nuestro destino, nuestra vocación, nuestras ideas, con el único límite del respeto a la dignidad de los demás. Se oponen a la dignidad humana, los tratos humillantes, indecorosos, discriminatorios, la violencia, la desigualdad legal y jurídica.

Retomemos entonces lo más positivo de lo positivo que es vivir con dignidad. Anteponiendo los valores al alcance de nuestras actividades diarias, como una forma nueva de vida. La dignidad humana inicia en nuestro interior y principalmente en nuestra conciencia. Seamos dignos con nosotros mismos.

Molinar Apodaca
Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected]

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.


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