¿Les ha pasado que ya saben que algo no va a presentarse como les gustaría? Mi abuelita solía decir la frase, “uno sabe cuándo ya viene el golpe” y la usaba cuando se refería a que uno se puede dar cuenta cuando la vida va a presentarnos una situación completamente distinta a la que queremos; por lo general, una situación desfavorable.

Hace algunos días, se celebró la Cumbre Mundial de Lideres contra el Cáncer, donde especialistas en políticas públicas, salud pública y el área oncológica se dieron cita para escuchar, debatir y plantear los pasos a seguir para disminuir la tasa de mortalidad, contar con nuevas acciones para una detección oportuna, así como para ofrecer una atención verdaderamente integral, digna y respetuosa hacia las personas con cáncer.

Al ser un evento de importancia internacional, el Presidente Peña Nieto enfatizó que la salud es un derecho humano, por lo que el Estado tiene como una de sus prioridades el garantizar el acceso universal a los servicios médicos. Esto quiere decir, creando estrategias y acciones para que todos los habitantes del país cuenten con acceso a la atención a la salud.

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En su discurso, presentó un claro panorama de impactos que genera la enfermedad -sociales, económicos, entre otros-, mismos que se pueden distinguir entre países en desarrollo y países desarrollados. Abordó algunas frases que denotan que la salud es el bien más preciado que tiene el ser humano e inclusive aseguró, que, con eventos como la Cumbre, la ciencia podrá triunfar sobre la enfermedad.

Algo no me cuadraba. Escuché el discurso; leí varias experiencias y reflexiones positivas que compartían diversos asistentes, inclusive, algunos mensajes que daban a entender que “lo logramos como país” solo porque la Cumbre se realizó en México.

Ahí es cuando recordé a mi abuela y su frase; yo sabía que “ya venía el golpe”.

Aun no puedo decir con exactitud qué fue lo que hizo que me percatara, pero algo no me permitía estar conforme con lo que veía y leía. Estaba segura de que “venía el golpe”; lo que no me esperaba era enterarme que el golpe ya se había dado.

La Cumbre se realizó del 13 al 15 de noviembre, sin embargo, días antes, se aprobó el nuevo presupuesto de salud para el 2018, el cual presenta importantes reducciones, que impactan todas las instituciones de salud pública del país. Para que sea más claro, Ramírez Coronel, especialista en Salud, comparte que el próximo año: el IMSS perderá aproximadamente 6,000 millones de pesos; mientras que la Secretaría de Salud perderá 7,500 millones de pesos; y el ISSSTE más de 1,000 millones de pesos.

Tan solo en este año, el presupuesto de salud se redujo considerablemente, trayendo dificultades para el personal de salud, al igual que para los pacientes. Estos nuevos recortes agregan nuevos retos y complicaciones, poniendo en riesgo la vida de millones de personas.

Estaba equivocada, no fue un golpe, es un ¡trancazo! No puedo comprender como se buscará dar cobertura a los ciudadanos si se carece de presupuesto para hacerlo. No me queda claro como poder garantizar el acceso a servicios de calidad, si las instituciones tendrán que esforzarse por hacer más con menos.

El cáncer es la tercera causa de muerte en el país, y esto se debe a una serie de factores, como el acceso a la atención medica -desde el diagnóstico hasta la remisión-, la falta de personal médico suficiente, el acceso al medicamento oncológico necesario, por mencionar algunos. ¡Imaginen lo que estos recortes harán! Y a esto, ¡sumen el impacto de muchas otras enfermedades y dolencias!

Si, es un logro y da mucha satisfacción que la Cumbre se haya realizado en nuestro país, sin embargo, me avergüenza -y enfurece- la hipocresía de intentar buscar mejoras y soluciones, a la vez que retiramos los pocos recursos para llevarlas a la realidad.

Luly Tejeda Small
Lourdes Tejada
Presidenta en

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.