El mundo en cuarentena.

Todo está detenido. El chicotazo del virus amarillo se les pasó de tueste, pero nada que no se pueda controlar a favor de los oligarcas mundiales.

El experimento se les revirtió a los gringos y les creció la pesadilla. Sin embargo todo marcha de acuerdo al plan. En breve volveremos a recobrar conciencia sobre la realidad.

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Usted, aterrorizado en casa, comiéndose las uñas y rezando a sus entidades etéreas porque termine el azote del Covid 19.

Yo, en video llamada con mi anacoreta de cabecera. Intercambiando criterios sobre la patología colectiva que generó el terror por el contagio.

Analizando cómo la infodemia crispó las manos de la gran masa. La desinformación se volvió el mejor aliado del coronavirus.

La intimidación mediática reblandeció la entereza del más bragao, y también el cerebro de algunos a los que considerábamos, profundamente racionales.

Y le pregunté…

  • ¿Cómo es que llegaron a la obnubilación total? ¿Por qué, nunca se sujetaron de la lógica para descubrir el engaño?

El anacoreta le dio un sorbo a su té de moringa, mordisqueó un par de nueces de la India, y respondió:

  • La sorpresa también es mía. De alguna manera pensaba que la raza humana había evolucionado. Pero no. Se han quedado en el nivel elemental del razonamiento.

De ti no tengo ya duda que has mutado el gen de nuestros ancestros, para incrustarte entre el poder de los humanos.

Ay cabrón, (pensé) ora sí se le pasó la dosis de moringa.

Y prosiguió con parsimoniosa voz.

  • Porque ser reptiliano no es un trabajo fácil. Me lo soltó de sopetón.

Hube de bajar el volumen al stereo, que en ese momento reproducía un solo de batería, para prestarle total atención a mi anacoreta que me confiaba secretos ancestralmente guardados.

¡Putísimalavendehuevos!
Exclamé hacia mi interior, cual tabasqueño sorprendido. Y me aventé de golpe un caballito doble del tequila Tres Mujeres, traído por un hijo mío que habita en Jalisco.

Mi mente se contrajo un poco, y quién sabe de dónde, aparecieron imágenes guardadas en mi subconsciente.

Un viaje galáctico de una fracción de segundo.

¡Planeta Draco! Soldados humanoides-reptiloides, con escamas, en trajes espaciales confeccionados con una especie de neopreno fosforescente, pero más resistentes que la tela blindada de los trajes de John Wick.

Ahora lo comprendo todo. Le dije a mi anacoreta.

Y su respuesta fue:

  • ¿Ya recuperaste la memoria adormecida?

¿Tu archivo de Criptozoología?

Zip. Contesté

  • Pues apenas sales del cascarón. Acusas ya un nivel visionario regular, pero de baja impedancia , comparado con las categorías que manejan los maestros reptilianos.

Lo que te falta saber es que de acuerdo a la arquitectura cerebral. Uno de nuestros ancestros comparte el conocimiento de lo que hoy conocemos como CEREBRO TRIUNO. Que en su disección nos ofrece el esquema del funcionamiento humano del entendimiento, en una unidad cerebral dividida en tres componentes:

  1. El neocórtex. O la capacidad de raciocinio y reflexión.
  2. El componente límbico. Que rige las sensaciones, las emociones, percepciones no conscientes.

  3. El cerebro reptiliano. El del instinto de la supervivencia.

Se encarga de las funciones involuntarias e inconscientes para responder a las amenazas del entorno. Un sexto sentido, diría un lego. La Metis. Diría un griego de los clásicos.

¡Nomamespancho! ¿O sea que soy un alienígena? Le cuestioné.

  • Tú ya no. Tus más rucos ancestros sí. Tú naciste en Tampico, así que ni presumas de potosino.

Pero los que te dieron el gen sí, eran alienígenas provenientes del sistema solar Alfa Draconis.

Y vivían en túneles subterráneos, para un día aparecer y dominar la tierra. Su misión era esclavizar a los terrícolas. Pero luego el plan cambió. Desistieron de cumplir ese instinto y fueron mutando, de ser unos tiranos galácticos, a ser protectores de la raza humana.

A ti te corresponde analizar el entorno, desenmascarar a los enemigos de la raza humana. Sugerir los nuevos paradigmas de la convivencia humana.

Darle lustre a los Alfa Draconis; los que perviven en Thuban. Allá a 309 años luz del Sistema Solar.

Te corresponde quitar el velo de la ignorancia para que retorne la realidad a las pupilas de la gente.

El Covid 19 es un simulacro de manipulación colectiva, que pretende ocultar el elevado endeudamiento de las corporaciones privadas no financieras.

Maquillaje del contubernio de los bancos centrales, las grandes entidades bancarias y corporaciones de la oligarquía mundial.

Te toca evidenciar el aumento de la desigualdad, la represión salarial, los asesinatos de mujeres. El maltrato a las personas de la tercera edad.

Y sobre todo, el deterioro del medio ambiente y la atroz crisis ecológica que vivimos, que pone en peligro la vida en el planeta y la propia existencia de la humanidad. El verdadero azote mortal de la raza humana. Te toca también señalar con índice de fuego el problema de la precarización laboral masiva que padecen miles de millones de personas en el mundo.

O sea que tienes un chingo de trabajo.

En ese momento se le acabó la pila a mi celular y se fue la señal.

Era ya muy noche para reconectar. El viento rugía por la ventana. Parecía arrancar de cuajo no sólo los árboles débiles, sino los cerebros débiles que, acongojados, temblaban.

Y no de frío, sino de miedo, por el horrendo virus incrustado en su mente.

La mañana de hoy, fue resplandeciente.

Yo, en mi matutina reflexión, creando mi Tanka 86.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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