El tema de las estancias infantiles es un chicotazo de sentimientos encontrados que remueve los interiores de todos los mexicanos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, ha determinado que el subsidio que recibían, ahora se entregará de manera directa a las mamás.

Un aporte de 1600 pesos, y ellas sabrán si pagan directamente a la guardería, contratan a alguien, o se lo dan a los abuelos para que cuiden a sus chamacos.

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La decisión presidencial conmocionó a los dueños de las guarderías, pues de tajo les retiran un soporte económico que durante años recibieron para darle ayuda a las madres trabajadoras, pero que se fue contaminando con actos de corrupción.

El problema surgió cuando se puso bajo investigación el destino final de estos recursos. Y el resultado fue asquerosamente sorprendente.

Dos terceras partes de las estancias investigadas, tenían irregularidades y se evidenciaba un negocio subterfugio y tranzas entre los encargados de entregar las aportaciones y los dueños de estas instituciones.

En estas supervisiones, de igual modo aparecieron deficiencias en el servicio, mismas que eran pasadas por alto con la típica mordida.

Esto sin contar conque al igual que el pulpo camionero, resultaba que una sola persona poseía decenas de concesiones.

Habrá algunos que digan… Y qué, ¿Es delito dedicarse al negocio de las guarderías? Y yo digo, si el espíritu empresarial fuese de brindar verdaderamente un servicio de primera para que los niños obtengan el bienestar al que tienen derecho, ¡Adelante!

Pero estos «empresarios», que fueron descubiertos, no ven por el confort y la tranquilidad de los infantes, sino por el beneficio de sus bolsillos.

Enfadado por este mal hallazgo, el presidente pronunció… «Ya se les acabó el negocio. Mientras reestructuramos el programa, se reducen los emolumentos».

Lo malo es que por unos, la pagan otros; pues uno de cada tres, sí cumplía cabalmente con todos los requisitos y no entraba en el juego de los trafiques.

Su decisión fue salomónica, y creo muy aplaudida por el pueblo.

Sus detractores dirán que se afectará a la niñez con esta determinación, pues toman esto como si hubiera cancelado el subsidio y no hubiera aportado el efectivo directamente las madres.

Lo juzgan de autoritario y con decisiones propias de una dictadura, pues para ellos la democracia es dejar que las políticas de apoyo social, tengan que pasar por las manos de intermediarios.

Este es sólo el inicio del cambio que necesita México. Porque la gente se cansa, de tanta pinche tranza.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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