Al arribo del nuevo régimen de gobierno en México, los beneficiarios del PRIAN; los que gozaban de todos los privilegios del poder, incluyendo el de la impunidad, hicieron bola y le echaron montón al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Entusiasmados por las fuerzas económicas más poderosas del país, sus ligazones internacionales, medios de su propiedad, amanuenses a sueldo y organismos de la sociedad civil bajo su férula, se lanzaron en embestida sistemática, buscando hacer caer su gobierno.

Primero, siendo fastidiosos e impertinentes. Un juego de medio bullying, que un español definiría como… ¡Sólo por joder!

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Hasta que comenzaron a creer que a la dale y dale podrían revertir la voluntad electoral del 2018.

Utilizando como estrategia las acciones sugeridas por el académico Gene Sharp, autor del GOLPE BLANDO.

Imaginaron que a base de martilleo y topetazo se cimbraría, la estructura del nuevo régimen.

Y de pronto, un sepulcral silencio.

¿Qué pasó?

Primero, una señora que al parecer es estratega en asesoría política, juntó a la nata de la crema azul para decirles que:

  1. Atacar a Andrés Manuel así, con tiros de paintball, no les redituaba nada. Porque por cada comentario negativo en redes sociales, se consiguen cien en contra por los seguidores del presidente.
  2. Sugería, centrar sus agresiones en señalamientos sobre los «errores» de su gobierno, por mínimos que fueran.

  3. Hacer comparativos ociosos. Minimizando los horrores de la corrupción que se está ventilando, y maximizando las nimiedades que tuvieran a la mano. Verbigracia, la desproporción de entre la denuncia de Lozoya contra Calderón, VIDEGARAY y Peña Nieto, y el vídeo de PÍO recibiendo mendrugos para solventar la causa MORENA. Incidente ocurrido en 2015.

Y se contuvieron un poco, pero no muy convencidos de su error.

Lo he dicho con anterioridad, Andrés Manuel López Obrador, hubo de negociar su arribo al gobierno de México, con la mafia del poder.

Un pacto de no persecución contra los responsables del mayor atraco al país en la historia de México, a cambio de dejarlo implementar la Cuarta Transformación.

En el paquete, la inserción de personajes como Manuel Bartlett, Napoleón Gómez y otros, a su gabinete; y echar la vista a un lado con las organizaciones criminales que fueron socios de aquellos. «Abrazos, no balazos».

Pero los neoliberales no aguantaron las ganas de reventarlo, y rompieron el pacto. Se burlaron de su limitación verbal, de su edad, y lo siguen haciendo.

Hasta que le llenaron el buche de piedritas. Mexicana expresión para indicar que lo exasperaron hasta el límite.

Nunca imaginaron el poder del Estado cuando lo tienen en contra.

Los hilos de la justicia comenzaron a estirarse.

El largo brazo de la ley comenzó a ejercer su función. Y cuando sintieron que los habían tocado, comenzaron a retorcerse como gusanos cuando les echan sal.

Son muchas las felonías que pesan en las espaldas de los funcionarios corruptos del prianismo. De sus asociados, los hombres del poder económico. De sus otros socios. Los del crimen organizado. Y hasta del clero.

Tengo la ligera sospecha que hay toneles de suciedad en los archivos del Estado para evidenciar lo más fétido de la corrupción mexicana y con un leve destilichadero, comenzar a hacer una limpia sin precedentes.

Por lo pronto, hay que esperar otro flamazo. ¿Será contra algún chayotero de relevancia nacional? O contra alguien del selecto grupo de personas que ostentan el poder económico.

Voy por mis palomitas y un refresco helado pa la calor.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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