CARTAPACIO | Terror y Caos

– ¡Qué chingaos están esperando para entrar! Dijo el secretario de seguridad pública municipal a su tropa, a las puertas del CERESO 3.

– Es que ya hay dos o tres muertos, señor. Riña entre dos bandas pesadas.

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Le dijo un cabo como respuesta.

– ¡Vamos a entrar! Con todo. Sometan a los agresores y aseguren las armas que vean.

Elementos de la estatal, y Guardia Nacional, ahí por un ladito hicieron también acto de presencia… pero luego se volvieron invisibles.

En efecto, yacían en el piso, Kevin Alan Campos y Raúl Sepúlveda Olivas. Dos reclusos pertenecientes al cártel de Sinaloa, pero por alguna razón, etiquetados en «la mañanera», como capital activo del grupo delincuencial, conocido como «los mexicles’.

A partir de ese momento se desató el demonio. Se soltó el kraken de la muerte.

Ríos de sangre por las calles de Ciudad Juárez. Fuego a discreción. Y lo inaudito, ¡contra la población civil!

Un joven fue el primero en morir. Iba en su camioneta pick up y lo cocieron a balazos.

Más de setenta impactos.

Le destrozaron la cara y el cráneo. Saña inaudita.

A unos metros de distancia elementos de la municipal de manera increíble los persiguen.

Dos unidades en persecución. Es la primera vez que la gente ve una reacción policíaca tan decidida.

Siempre le sacan la vuelta.

– ¡No los vayan a dejar escapar! Se escuchaba la voz de César Omar Muñoz en la radio.

La persecución rinde sus frutos, en intercambio de balazos detienen a dos de los tres que escapaban en un auto Honda. Les decomisan las armas.

El tercero, a punta de pistola baja a una señora de su camioneta gris, pick up y sale chillando llanta por la avenida Teófilo Borunda. Dobla a la derecha por la Av. Panamericana, y en la esquina con Centeno detienen al asesino a punta de balazos y lo llevan bajo resguardo.

Casi al mismo tiempo, en varios puntos de la ciudad comienza el terror.

Dos Oxxos arden en llamas. Balean a los clientes; dos mujeres baleadas, mueren asfixiadas por el humo del incendio.

En un Circle K, la víctima es un menor de 12 años. Luego aparece una cabeza humana en Camino Real.

Fuego abierto contra la población civil. Caen tres más. Luego a sangre fría rafaguean a compañeros de Mega Radio. Mueren cuatro.

Incendian un camión de transporte de personal. Más balazos en las calles de Ciudad Juárez. Dos camionetas en llamas. Suman 12 víctimas mortales y muchos heridos bala o con quemaduras.

¿Y el helicóptero, apá? ¿y los 300 elementos de la Guardia Nacional que llegaron hace poco? ¿Y los ministeriales de la estatal? Agazapados.

La gente piensa que… o tienen mucho miedo. O están arreglados con los malos.

No se vio ninguna patrulla de ellos en la zona de terror. Puros municipales.

Eso no lo podrán negar.

Mientras tanto, en el karaoke municipal, salían las primeras notas de los detenidos.

– ¡Canta, cabrón! Le exigía el conductor de la sinfonietta.

– Está bien, está bien, pero no me vayan a golpear. Traigo lastimadas las cuerdas vocales.

Dijo el más rajón de los tres detenidos.

– Tenemos una casa de seguridad allá en Ampliación Aeropuerto.

– Dame la dirección, ¡asesino!

– ¡Copaiba y Ajenjo! Atrás de la plaza del reloj.

Juárez huele a pólvora, a gasolina quemada, a humo del mal.

Sirenas de los rescatistas, bomberos, ambulancias; camilleros recogiendo heridos.

La frontera tiembla, el llanto aflora. Los gritos desgarran la noche que apenas comienza.

Pasadita la una de la mañana, el comandante Muñoz, y sus hombres rodean la casa de seguridad.

Ojo. Van solos. No hay madrinas de acompañamiento.

Los reciben a balazos.

Cae herido Medina, el escolta del comandante de reacción. Hoy lo reportan grave, pero vivo aún.

César Muñoz se acomoda las charreteras, coge el volante de su camioneta y tira el portón de la entrada.

Los municipales se fajan. Fuego cruzado. Baja el comandante con su arma en la mano.

Los malandros son detenidos.

Metralla de menor intensidad durante la noche.

Juárez ya está tranquilo, dijo, Ricardo Mejía Berdeja en la mañanera, tratando de minimizar el terror vivido en esta ciudad fronteriza.

A las ocho de la mañana del día siguiente, la mesa de seguridad encabezada por la gobernadora luego de tres horas de ‘trabajo’, determinó que el terror y el caos sufrido el día anterior, había terminado. Así, ¡de un plumazo!

Que el operativo de respuesta inmediata había controlado la furia de los malandros. Ah, y que no había sido solo el secretario de seguridad pública municipal, César Muñoz el héroe de la película, sino el paquete completo de estatales, federales, Guardia Nacional y efectivos del ejercito.

Las autoridades de los tres niveles de gobierno encargadas de la seguridad, mandaron al más inútil a enfrentar a los medios. El fiscal Roberto Javier Fierro Duarte.

– Tranquilos. Ya no hay nada de que preocuparse. Todo está en orden. Hay diez detenidos y estamos siguiendo todas las líneas de investigación para castigar a los responsables.

En la conferencia de prensa, César Muñoz, relegado hasta el fondo, con el rostro impávido. Lo veo desde el avispero de cámaras y micrófonos que acribillan con preguntas al balbuceante fiscal y a través de la vidriera que nos divide, César me saluda con un movimiento de cabeza.

Nomamespancho.

Lo frívolo.
El paseo de la gobernadora y su séquito dándole incienso, en vehículo blindado y decenas de patrullas en escolta.

Videograbación sobre las calles de Juárez.
Diciendo… «ya pasó todo, ya pasó la crisis».

Es tan obvio el resultado de sus estrategias, que los memes en redes sociales exhiben la inutilidad de las fuerzas del orden.

Uno que me causó mucha risa fue… «No te sientas mal si eres soltero y no encuentras pareja, no te preocupes, la Guardia Nacional tampoco agarra nada, y andan como si nada.»

Han pasado tres días, el comercio abre por necesidad unas horas, y cierra. Las calles vacías, el terror sigue en los rostros de los juarenses.

Los empresarios de la aldea, en silencio. Bueno, de última hora un comunicado del CCE, mostrando su indignación y ya.

Sólo desde canacintra unas tímidas voces claman atención y justicia.

Nada efusivo. Como con miedo a exigir.

Dice el fiscal Fierro que ya está todo bajo control. Que la estrategia de la mesa de seguridad garantiza la paz y tranquilidad en la frontera.

En tanto, los capos en su madriguera se orinan de la risa.

A la hora que ellos quieran hacen otra de estas travesuras.

Al fin que nunca los van a perseguir.

Ah. Y para la próxima no van a invitar a César Omar Muñoz, porque les descompone todo.

Como información extra, os digo: si todo sale bien, y no la hace usted de tos, la Torre Centinela tendrá habilitados los primeros seis pisos, de veinte… a finales de 2024.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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