Quiero hablar de los políticos que no construyen  candidaturas sólidas. Los que apenas resaltan un poco, y estallan en fragmentos al primer choque con la realidad.

Necesito primero, despejar una mixtura académica que puede confundir a mis lectores más eruditos.
No hablaré del concepto conocido como TECHO DE CRISTAL, que se refiere al conjunto de normas no escritas al interior de las organizaciones, que dificulta a las mujeres tener acceso a los puestos de alta dirección.
Barreras que la mujer sortea para avanzar en la escala laboral, política o empresarial.
Bueno, sí, hablaré un poco de esto antes de abordar la idea central de esta pieza.
El Techo de Cristal es una figura que guarda cierto carácter de invisibilidad en el avasallamiento masculino; es resultado de la ausencia de leyes y códigos visibles que evidencien semejante limitación a las mujeres.
El techo de cristal es una metáfora que designa un tope para la realización de la mujer en la vida pública, generado por los estereotipos y las construcciones culturales de las sociedades a través del tiempo.
En su ascenso, llega a un límite que no puede cruzar.
«Este límite detiene la ascensión piramidal de las mujeres hacia puestos de alta jerarquía e impide su realización personal en la esfera del reconocimiento público.
Son muchos los obstáculos que se presentan en el desarrollo profesional de las mujeres, basados en estereotipos que proceden incluso del entorno familiar y educativo.»
Los dos últimos párrafos son copy/paste de algún texto que me encontré por ahí, pero ilustra muy bien el tema del cual no quería hablar, pero finalmente terminé haciéndolo, para despejar esa posible confusión.
Pocas mujeres rompen el techo de cristal y florecen en la cúspide.
Retorno a la figura de los políticos de cristal.
La ausencia de liderazgos auténticos obliga a los partidos a reconocer e impulsar perfiles «ciudadanos» engañabobos.
Lo que es peor, les da una ‘chaineada’ y los pone en el mercado para el consumo del elector, que en estos aciagos tiempos de la postverdad, se lleva del anaquel, todo lo fake.
A veces el cristal que los cubre, es demasiado frágil, y se quiebra antes de terminar la competencia.
Un político de cristal o se rompe, o cuaja.
Si logra cuajar, luego endurece su epidermis y forja una coraza. Así pueden transitar por años, a base de discursos fake, sin comprometerse a nada, porque los compromisos generan presión muy alta y la coraza, por más endurecida que haya quedado, se quiebra.
Una nueva cepa de estos especímenes, son los que sí se comprometen, pero no cumplen sus ofrecimientos.
¿Cuantos políticos de cristal conoce usted?
Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político | + posts

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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