A concanacos, concamines, coparmexos y otras especies de contribuyentes gordos, no le ha gustado la eliminación que hizo Andres Manuel, de la condonación de impuestos.

Obvio.

Eran miles de millones que se les condonaban a los empresarios mexicanos como parte de una política de incentivos fiscales que rebasó los límites del equilibrio entre los contribuyentes.

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Los ricos recibían los beneficios de la condonación mientras a la clase media y trabajadora se le hincaba el colmillo en la yugular hasta dejarlos exangües.

Era una medida que a mi juicio debía de tomarse para tranquilizar la euforia popular que exige de su presidente justicia y equilibrio social.

Lo que no me parece es que el decreto fuera acompañado de un calificativo innecesario… «Huachicoleros de cuello blanco», les dijo.

Rudeza innecesaria, diría un comentarista deportivo.

En su conferencia de prensa matutina, el primer mandatario acusó que se abusó de ese procedimiento, ya que en dos sexenios se perdonaron cerca de 400 mil millones de pesos.

“Los de mero arriba, en algunos casos, no pagaban impuestos y si se pagaban se les devolvía. Se van a terminar las condonaciones de impuestos y ya estamos terminando la investigación de cómo se condonaron impuestos por miles de millones de pesos en el periodo neoliberal”, dijo el presidente al calificar como “injusto”, que mientras que el “pueblo raso” paga impuestos, un “grupo selecto y privilegiado” pudo dejar de hacerlo.

Mientras López Obrador va horadando las tapias de la desigualdad, sus detractores al verse desposeídos de sus privilegios, se desgañitan calificándolo de dictador que construye un régimen totalitario. Discurso que se pierde en la resonancia popular que aclama decisiones como ésta.

Analistas cuyos análisis son cargados hacia donde calientan las gordas, no alcanzan a comprender como la popularidad del Peje no baja del 75% a pesar de que es lento para hablar y tiene adormecida a la nación con susurros mañaneros a los que tildan de “ocurrencias”.

Lo he dicho en otros trabajos. Andrés Manuel no tiene ápice de torpeza, habla a la velocidad que la perrada comprende. Si les habla más rápido o usa el lenguaje político tradicional, o el metalenguaje del mundo de las finanzas, la masa no comprende.

En los hechos deja presencia y va cumpliendo sus ofrecimientos de campaña.

Otro de los hits que se anota es el de la creación del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Sólo por decirlo así, se gana el aplauso de la gente.

¿En qué consiste?

En subastar vehículos, residencias y joyas, que fueron quitados a los narcos y con lo que se recaude, se le dará en obras a los municipios más pobres del país.

Aunque la figura institucional apenas está en construcción, las subastas comenzaron con dos vehículos y una ambulancia que se identificaron recientemente y fueron una donación del rey de Jordania, “… esos vehículos serán entregados a la Guardia Nacional, pero se van a mostrar porque son bastante extravagantes”, señaló AMLO en su conferencia mañanera, en Palacio Nacional.

Todo está casi listo y será Ricardo Rodríguez Vargas, titular del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) manifestó que camionetas, unidades blindadas, tractocamiones y demás serán también puestos a subasta.

Después habrá una puja de residencias, entre ellas un departamento de 22 millones de pesos en Bosque de las Lomas, el cual pertenecía a una fundación. Luego habrá una subasta de joyas.

Con acciones así se pretende darle equilibrio social a la nación en este intento de transformación que el pueblo de México desea.

Raul Ruiz
Raúl Ruiz
Abogado, amante de las letras y analista político

Abogado. Analista Político. Amante de las letras.

CARTAPACIO, su sello distintivo, es un concepto de comunicación que nace en 1986 en televisión hasta expanderse a formatos como revista, programa de radio y redes sociales.

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